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Mis razones, además de las tristes e injustamente hoy presentes, ya muchas veces las he dado. Queden dos aquí hoy como muestra: 1º de Mayo de 2007 y 1º de Mayo de 2009.
Yo sí, yo sí saldré hoy a la calle porque, como escribí tal día como hoy en dos mil seis, recitando a Alfredo Zitarrosa: Yo siento que la vida se agita nerviosa si no comparezco, si no estoy... Siento que hay un sitio para mí en la fila, que se ve ese vacío,,, que hay una respiración que falta, que defraudo una espera... Siento la tristeza o la ira inexpresada del compañero, el amor del que me aguarda lastimado... Y por eso estaré, un Mayo más, un 1º de Mayo más, porque no iré solo, porque, ni yendo solo, solo iré; porque irán, porque van conmigo, mis amadas ausencias y memorias, las más nobles, las más mías, las que hacen mi mejor yo, de las que vengo.
Y aquí les dejo a los voluntarios ausentes, a los que nada a nadie deben, a los puros, a los que tanto juzgan, a los que largamente nos pueden hablar de decepción ese: ¡Cuidado! porque estás en un filo difícil, porque la palabra decepción con solo cambiarle un sonido se puede convertir en deserción. ¡Que no te ocurra eso!, que también recito de Zitarrosa.
Sí, hoy es mi día, la laica fiesta de mi hermandad y procesionaré festivo y en silencio, y mi corazón seguirá orando con Alfredo y muchos más: Pan y rosas para los hombres del mundo, para los amantes de la paz, para los vestidores de los sitios por donde el hombre pasa, para los que siembran trigo y levantan la flor.
Sí, saldré y volveré a cantar esa vieja canción (1871) francesa de origen que después se hizo de todos que es La Internacional. ¡Salud!
Juan García Campal
http://cuadernocasidiario.blogspot.com

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