Unos Presupuestos para 2018 menos apretados

Cristóbal Montoro. / Kiko Huesca (Efe)

El Gobierno ultima las negociaciones previas de unas cuentas públicas que aprobará el viernes y podría verse obligado a prorrogar durante 2019

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Cuenta atrás para la presentación de los Presupuestos Generales del Estado de 2018, que el Consejo de Ministros aprobará el viernes próximo. Para entonces el Gobierno habrá ya finalizado su ronda de contactos previos con los agentes sociales, tanto patronales como sindicatos -estos últimos han centrado sus reivindicaciones en la subida de sueldo para los funcionarios públicos, que quieren sirva de ejemplo para extenderla luego al sector privado- y de primeras negociaciones con sus aliados para aprobar las cuentas públicas de este año, empezando por Ciudadanos.

Esta vez el respaldo del partido de Albert Rivera parece logrado de antemano tras dar el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, su brazo a torcer a finales de junio. Habrá rebaja fiscal el año próximo, pese a que el titular del área prefería retrasarla hasta final de legislatura, tanto porque para entonces dispondrá de mayor margen presupuestario una vez que España haya salido del férreo control que supone el programa de déficit excesivo de la UE como por que la situación política, con un posible adelanto de las urnas como algo bastante factible, puede hacer necesario adoptar medidas que permitan obtener luego un rédito electoral.

El coste estimado de esa reducción tributaria será de 2.000 millones de euros –el Ejecutivo trata todavía de aminorar algo esa cantidad, mientras Ciudadanos querría estirarla un poco más– y se centrará en aquellos trabajadores que ganan menos de 14.000 euros anuales (elevando para ello el mínimo exento en el IRPF). Habrá, no obstante, otras ventajas fiscales no limitadas al nivel de renta, con guiños al colectivo de los autónomos, además de a las familias con dependientes y las numerosas (más de tres hijos), que recibirán un ‘cheque’ de 1.200 euros.

También se da prácticamente por seguro, esta vez sí, la rebaja del IVA al cine (del 21% al 10%), como se hizo el 31 de marzo con espectáculos en vivo, barbacoas y karaokes. El impacto presupuestario de la misma, no obstante, podría compensarse en parte con la recuperación de la asistencia de espectadores a las salas.

Más margen de gasto

Buena parte de toda esas reducciones de ingresos en las arcas públicas ya fue contemplada por el Gobierno cuando el pasado 3 de julio aprobó un techo de gasto para 2018 de 119.834 millones, casi 1.500 millones más que este año en lo que es su primera subida desde 2014 (un 1,3%). Una alegría presupuestaria que, no obstante, en Hacienda califican de “moderada”, acorde con el cumplimiento de las exigencias comprometidas con Bruselas (un déficit de todas las administraciones que no debería superar el 2,2% del PIB en términos equivalentes) y que debería ayudar a engrasar también la maquinaria para obtener apoyos de otros partidos.

Es lo que se ha dado en llamar «zanahorias para la negociación» presupuestaria, en palabras del propio Montoro. Por ejemplo, el impulso a las obras del AVE de la Y vasca y la revisión del cupo en el caso del PNV, sin olvidar lo que puedan reclamar los partidos canarios por reeditar el apoyo que ya dieron a las cuentas de 2017, que seguro refrendarán UPN y Foro Asturias como socios políticos del PP. De cara a este proceso, no obstante, el INE le ayudado esta semana revisando al alza sus cálculos de PIB desde 2015, lo que ayudará a España a salir del a bajar este mismo ejercicio del 3% de déficit público.

Ese alivio estadístico para poder ajustar el gasto, a la vez que se abre la mano un poco más con los socios parlamentarios, estables o eventuales, no resulta precisamente algo baladí pues en Moncloa cuentan con que, según el escenario político, puede que toque luego prorrogar esos Presupuestos en 2019.

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