La pensión media subirá 14,5 euros para los jubilados y 25 para las viudas durante 2018

Protesta de pensionistas. /EFE
Protesta de pensionistas. / EFE

El acuerdo del Gobierno y el PNV aparca dos años el factor de revalorización ya en duda, pero los técnicos de Hacienda advierten sobre el déficit

LUCÍA PALACIOS

Los jubilados han ganado la batalla. Al menos para los próximos dos años. El Gobierno ha aceptado –a cambio del apoyo del PNV a los Presupuestos– subir todas las pensiones con carácter general un 1,6% en 2018 –con efecto retroactivo– y también en 2019, en línea con la evolución de los precios.

El triunfo ha sido doble, porque ya no puede dar marcha atrás y la revalorización de las prestaciones mínimas y las no contributivas se mantendrá en el 3% anunciado. E incluso hay una tercera victoria, en este caso para las viudas, pues su base reguladora se elevará dos puntos por encima de lo pactado hasta el 56% este año y llegará al 60% el próximo.

La cuestión es: ¿cuánto dinero supondrá esta nueva subida para el bolsillo de los diferentes colectivos? Puesto que desde el 1 de enero ya se revalorizaron un 0,25% –el mínimo legal–, que apenas significó de media 2,3 euros más al mes, habría que incrementar la prestación otro 1,35%.

Como la pensión media del sistema –que incluye las prestaciones por incapacidad permanente, jubilación, viudedad, orfandad y en favor de familiares– ascendió en abril a 934,6 euros mensuales, ese 1,35% más supondrá 12,6 euros extra al mes, situándose así en 947,2 euros.

El incremento será algo mayor para las pensiones de los casi seis millones de jubilados que hay en España y que ingresan de media 1.080,5 euros al mes. Para ellos, con esta nueva subida se meterán 14,5 euros más al bolsillo y en su banco recibirán, por tanto, 1.095 euros.

El mayor acenso será para las viudas, aunque no a todas. Solo medio millón, según las estimaciones del Gobierno en el proyecto de Presupuestos, puesto que para que su base reguladora pase del 52% actual al 56% se les exige tener al menos 65 años, no percibir otra pensión pública –ni española ni tampoco extranjera–, y no trabajar ni disponer de otras rentas superiores a aquellas que dan derecho a una pensión mínima. Eso sí, para quienes cumplan este requisito les supondrá de media unos 25 euros más al mes, teniendo en cuenta que por cada punto que se incremente la base reguladora supone un 1,9% más y que la prestación media de este colectivo ascendió a 653 euros al mes en abril.

Además, en 2019 la base reguladora se elevará hasta el 60% –una medida que ya se recogió en la reforma de 2011 pero no llegó a hacerse–, lo que supondrá otro aumento de unos 88 euros, con lo que en apenas año y medio verán incrementarse sus ingresos en torno a 113 euros de media, de modo que prácticamente se equipararán al Salario Mínimo Interprofesional (fijado en 773 euros para el próximo año).

Las mínimas no varían

Las pensiones mínimas y contributivas mantendrán, por su parte, el incremento anunciado del 3%, casi el doble que el alza general. A modo de ejemplo, un beneficiario de la prestación mínima, que tenga 65 años y sea titular de una jubilación sin cónyuge a cargo, pasará a cobrar 656,9 euros al mes frente a los 637,7 euros de 2017, lo que supondrá un incremento de 246,4 euros al año.

El problema es que, según los técnicos de Hacienda (Gestha), los «aproximadamente 1.600 millones» que costará tal subida dificultarán el objetivo de reducir el déficit de la Seguridad Social . Por ello sospechan que el PP presentará enmiendas para acometer un recorte equivalente en otras partidas del gasto público.

Como alternativa, proponen aumentar la presión fiscal, equiparándola incluso a la media europea para pasar del 33,3% sobre el PIB al 38,9%, lo que supondría incrementar la recaudación en 61.798 millones más.

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