El Gobierno confía en terminar el año con una tasa de paro del 15%, la menor desde principios de la crisis

El ministro de Economía, Ramón Escolano. / Ep

Reforzado por las últimas previsiones del Banco de España, la mejora de la eurozona y la recuperación de Cataluña, eleva su previsión de crecimiento económico al 2,7%

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Un entorno exterior más propicio, junto a los síntomas de que la actividad en Cataluña (consumo y empresas) se está recuperando, han hecho que el Gobierno cambie un cierto pesimismo en sus previsiones macroeconómicas por un optimismo claro aunque no desmedido. De hecho, buena parte de sus estimaciones coinciden con las apuntadas hace una semana por el Banco de España, incluida la más importante: que el Producto Interior Bruto (PIB) crecerá este año un 2,7%.

Hasta octubre pasado los analistas del Ejecutivo creían que el avance económico sería ligeramente inferior, del 2,6%, pero a raíz de la tensión política creciente en el territorio catalán (agravada con el referéndum independentista ilegal del 1 de octubre), redujeron su expectativa al 2,3%. Ahora creen que el panorama ha mejorado, tanto dentro como fuera del país, y la sitúan cuatro décimas más alta. Es una subida importante, aunque el nuevo ministro de Economía, Román Escolano, matiza que está «dentro de los márgenes de prudencia que consideramos habitualmente». Y eso incluyendo que la inflación termine el año con un incremento que rondaría el 1%.

El año pasado la economía española creció por tercer ejercicio consecutivo a un ritmo del 3% (en concreto, un 3,1%), aunque todos los institutos públicos y privados de análisis ya habían descontado que este 2018 habría una desaceleración apreciable. Algunos, sin embargo, han ido matizando su opinión. Más alá del citado Banco de España (2,7%), el BBVA sitúa el crecimiento en el 2,5% aunque el Fondo Monetario Internacional (FMI) aún lo mantiene en el 2,4%. De cara al próximo ejercicio, el supervisor bancario nacional apunta una tasa del 2,3% pero el Ejecutivo ha preferido esperar a la semana próxima, cuando presente los nuevos Presupuestos en el Congreso, para actualizar la suya.

De momento, este martes con la aprobación del proyecto de cuentas por el Consejo de Ministros, prefirió centrarse en lo que estima que va a ocurrir este año. Es el primero de Román Escolano en su puesto –aunque ya había sido ultimado por el equipo de su antecesor, Luis de Guindos-, quien destacó que “los dos reactores de la economía española, demanda interna y externa, están funcionando a la vez, lo que indica que la expansión es sostenible". Así, la demanda nacional se percibe ahora medio punto más fuerte de lo que se veía en otoño, de manera que aportará hasta 2,3 puntos al crecimiento gracias fundamentalmente a un tirón mayor del previsto en el consumo (aunque el privado crecerá el doble que el público, 2% frente a 1,1%) y también en la inversión bruta (4,7%).

El petróleo pasa factura

El sector exterior, sin embargo, se resentirá algo, sobre todo por el comportamiento económico menos dinámico fuera de Europa dado que el crecimiento de la eurozona sí mejora (del 1,8% al 2,4%). Eso, unido al encarecimiento del petróleo (el precio medio del barril de crudo Brent, el referente europeo, pasará de 54,8 a 66,4 dólares) pasará factura a una economía aún muy dependiente del exterior en materia energética como la española. Por eso, aunque la aportación al PIB del intercambio comercial será mejor que la de este año (0,4% frente a 0,3%), es una décima menos de lo que se calculaba en octubre. Se modera el avance de las exportaciones (del 5,1% al 4,8%), aunque se mantiene el de las importaciones (4,1%).

En cuanto al mercado laboral, podría recurrirse al dicho de una de cal y otra de arena. Y es que si bien la tasa de paro respecto a la población activa bajará más de un punto y medio respecto al cierre de 2017 (15% frente a 16,5%), la creación de empleo crecerá tres décimas menos (2,5% frente a 2,8%) si bien supone mejora una respecto a lo que se pensaba en otoño. En términos de la encuesta que realiza cada trimestre el INE, en doce meses 475.000 personas más tendrían un puesto de trabajo –en línea con los últimos años, lo que dejará el número de ocupados en 19,47 millones- mientras que 339.000 saldrían de las listas del desempleo.

En el Gobierno, no obstante, contemplan terminar 2018 incluso con una tasa del 14,7%, que sería la menor desde principios de la crisis en 2018. Con todo, desde el Ministerio de Economía insisten: son unas previsiones «prudentes y conservadoras», una doctrina que ya se venía repitiendo en ese departamento durante toda la etapa que estuvo De Guindos.

Contenido Patrocinado

Fotos