El desplome energético y agrario sitúa el crecimiento del PIB en el 2,3% en el tercer trimestre de 2017 con una pérdida de 5.705 empleos

La consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo./CachoGráfico
La consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo. / Cacho

Pilar del Olmo confía en el último trimestre del año para poder alcanzar la previsión del 2,5% gracias al «pulso» de la industria y la construcción

ICAL

La economía de Castilla y León creció un 2,3 por ciento en el tercer trimestre del año, el mismo dato que el trimestre anterior, pero muy por debajo del 3,1 por ciento de España, y también inferior al 2,5 por ciento de la media de la UE-28, por el «desplome» de la producción energética y del sector primario por la sequía. La consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, presentó este lunes los datos de la Contabilidad Trimestral de Castilla y León, que constatan una desaceleración intertrimestral del 0,7 al 0,3 por ciento.

Del Olmo constató que el mal comportamiento del sector primario provocó que el empleo registrase un descenso interanual del 0,6 por ciento, cuando el trimestre anterior creció un 1,7 por ciento, con una pérdida de 5.705 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo. En concreto, el empleo en el sector primario bajó un 18,2 por ciento; y en los servicios, por su mal comportamiento, un 0,6 por ciento.

La consejera confió no obstante en una mejora de los datos por la climatología en el último trimestre del año y en que se cierre el ejercicio dentro de sus previsiones del 2,5 por ciento. En este sentido confío en que la industria y la construcción mantengan el 'pulso' y recalcó que el sector industrial impulsó el empleo en el tercer trimestre del año un 2,8 por ciento, y el del ladrillo, un 13,6 por ciento.

Año «nefasto» para el campo y la energía

Pilar del Olmo recalcó que Castilla y León sigue creciendo por encima del dos por ciento en un ejercicio «nefasto» para la agricultura y el sector energético y tras un «2016 muy bueno». En este sentido, constató que, del lado de la oferta, el sector primario registró una variación interanual del menos 11,3 por ciento, con un importante decrecimiento de la producción agrícola y un mayor aumento de la ganadera.

El VAB de la industria experimentó un descenso del 0,2 por ciento en el tercer trimestre del año, como consecuencia de un mejor comportamiento de las ramas manufactureras. En este sentido, Del Olmo constató que las ramas energéticas decrecieron un 13 por ciento interanual, con una mayor caída del suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado y un incremento de las ramas extractivas. La consejera recordó que no ha habido agua para producir energía; la eólica también ha ido peor y las térmicas empezaron a producir en octubre.

Sin embargo, aclaró las industrias manufactureras presentaron una variación anual del 1,5 por ciento en este trimestre, con un mejor comportamiento de las ramas de madera y corcho, caucho y plásticos, industria química y farmacéutica y material de transporte. Las ramas alimentarias descendieron en mayor medida que en el trimestre precedente.

En cuanto al sector de la construcción, aclaró que se desaceleró en el tercer trimestre del año, pasando del 3,2 por ciento al tres por ciento, debido a la menor actividad de la edificación no residencial.

Por último, el VAB del conjunto del sector servicios reflejó en este tercer trimestre un menor aumento respecto del anterior periodo (3,5 por ciento y 3,6 por ciento, respectivamente), debido a la desaceleración del componente de mercado compensada parcialmente por el mejor comportamiento de los servicios no de mercado. En los servicios de mercado la variación anual fue del 4,1 por ciento; y los de no mercado crecieron el 1,5 por ciento.

Demanda

Pilar del Olmo también aclaró que en el tercer trimestre de 2017 se redujo moderadamente la aportación de la demanda interna al crecimiento del PIB respecto del anterior periodo, de 2,5 a 2,4 puntos porcentuales. La contribución del sector exterior continuó siendo negativa en este trimestre.

El sector exterior presentó una aportación negativa de 0,1 puntos porcentuales al crecimiento del PIB en el tercer trimestre del año, una décima menos que en el segundo, con una desaceleración de las importaciones totales (0,9 y 1,2 por ciento, respectivamente) superior a la registrada por las exportaciones totales (0,7 y 0,9 por ciento, en cada caso).

En cuanto al gasto en consumo final, afirmó que se incrementó el 2,4 por ciento en este tercer trimestre, una décima menos que en el segundo trimestre de 2017, como consecuencia de un menor crecimiento del gasto del consumo final de los hogares (2,4 por ciento en este periodo frente al 2,6 por ciento del anterior), mientras que el de las Administraciones Públicas anotó cuatro décimas más (2,5 por ciento).

Por lo que se refiere a la formación bruta de capital (inversión), experimentó una subida del 2,3 por ciento, superior a la del segundo trimestre. La formación bruta de capital fijo anotó un crecimiento interanual del 2,3 por ciento, una décima más que el 2,2 por ciento del periodo anterior, debido a la aceleración de la inversión en bienes de equipo. La inversión en bienes de equipo creció un 2,9 por ciento interanual (2,7% en el trimestre precedente). Por su parte, la inversión en construcción registró en este trimestre una tasa de variación del 1,9 por cienot (igual que el precedente).

Por último, la variación de existencias mantuvo un efecto neutro sobre el incremento del PIB.

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