Varias sombras acechan a la banca nueve años después de la quiebra de Lehman Brothers

Richard Fuld, número uno de Lehman Brothers. / Afp

Su caída supuso el inicio de una crisis tras la que el sector aún debe reforzar su rentabilidad, mejorar ingresos y consolidar más uniones entre entidades

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El origen de casi todos los males económicos y financieros que sufre el mundo occidental, en general, y España en particular, comenzó con el derrumbe del banco estadounidense Lehman Brothers, un día como este viernes, pero en 2008. Esa fue la chispa que incendió al sector bancario, y por ende al resto de la actividad económica, en un fuego que está sofocado, pero del que aún quedan rescoldos peligrosos.

El sector financiero ha cambiado mucho en los últimos años. En el caso español, el número de entidades ha pasado de casi 50 a poco más de 15 grupos; se han visto obligadas a reforzar su capital en miles de millones para mejorar su solvencia; la concesión de créditos pasa por unos filtros mucho más estrictos; y ahora pueden hacer frente a otra crisis con más garantías que la anterior.

Pero nueve años después de que se difundiera la imagen de los empleados de Lehman Brothers saliendo de la sede de su compañía en Wall Street con pertenencias, la banca aún no ha completado todos los cambios necesarios para ejercer su actividad con más tranquilidad si cabe que hasta ahora.

El reforzamiento del capital ha sido una de las luchas que los reguladores han impulsado en estos nueve años, con normativas como la de Basilea III. La banca presenta un ratio de capital medio del 13,8%, muy por encima del 8% que tenían antes del inicio de la crisis. El problema es que esas exigencias obligan a restringir las inversiones y la propia actividad puramente bancaria. La combinación de crecimiento, pero saneado, es el reto que tienen a partir de ahora, aunque muchas corporaciones ya exigen relajar todos los requisitos impuestos desde 2008.

La recesión también ha provocado un desplome de los tipos de interés, una buena noticia para las familias endeudadas, aunque para la banca supone un obstáculo a la hora de obtener ingresos. Parte del sector depende del euríbor para cuantificar los intereses que les abonan los clientes, aunque este indicador sigue ahondando su nivel negativo hasta el -0,16% de este mes de septiembre. Por ello, las entidades han recurrido a incrementar esos 'agujeros' con más comisiones que refuerzan sus cuentas de resultados.

El tercer gran pilar a completar esa la integración entre bancos. Aunque se ha avanzado mucho en nueve años -incluyendo ayudas públicas-, los expertos insisten en que es necesaria una mayor concentración, para mitigar riesgos. El problema afecta indirectamente al consumidor quien cada vez tiene menos capacidad de elección ante un mercado muy concentrado.

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