Un experto advierte de que los «localismos» dinamitaron la fusión fría en 2008 para crear una caja única de Castilla y León

José Antonio Trujillo del Valle, coordinador de Intermoney en la redacción del informe de creación del grupo de cajas de ahorros de Castilla y León, interviene en la Comisión de Investigación de las Cortes. /Miriam Chacón
José Antonio Trujillo del Valle, coordinador de Intermoney en la redacción del informe de creación del grupo de cajas de ahorros de Castilla y León, interviene en la Comisión de Investigación de las Cortes. / Miriam Chacón

José Antonio Trujillo, redactor del informe encargado por la Junta, considera que hubiera sido un «primer paso, pero insuficiente»

LEONOTICIAS

El economista José Antonio Trujillo advirtió de que “auténticos grupos locales” dinamitaron la fusión fría planteada en 2008 para crear el grupo de cajas de ahorro de Castilla y León, denominación que tomó en aquel momento la posibilidad de formar una entidad única regional, que definió como “suave” y “light”.

“Fueron los directivos de las cajas y algunos políticos los que presionaron, contaminaron e imposibilitaron este proyecto, que se terminó, pero nunca se firmó. Todo, a pesar de que no hacerlo era ir directamente al desastre, porque conocíamos el contexto internacional. Y eso que aún no se predecía el riesgo inmobiliario que, incluso algunas cajas, asumieron fuera de su comunidad, ya que tomaron lo que otros no querían”, denunció.

Trujillo, coordinador de Intermoney y coautor de la redacción del informe de creación del grupo de cajas encargado por la Junta, intervino este martes en la Comisión de Investigación de las Cortes, habló de que su experiencia en aquella fusión fue “frustrante”. “No he vuelto a hacer algo similar”, explicó. Durante su comparecencia contextualizó lo que sucedió con el origen en Estados Unidos y en España, donde se hablaba de “tremenda burbuja”, pero los promotores “ya sabían que el sector había tocado fondo”.

En ese momento, dijo, “algunas cajas se expandieron de forma desordenada”. En 2007 “seguía sin haber conciencia de crisis en España”, a diferencia del “tsunami mundial”; pero se adivinaba, dijo, una situación de “extraordinaria gravedad que requería medidas especiales”. “Yo mismo dije en una conferencia internacional en septiembre de 2008 que era muy probable que desaparecieran 13 o 14 cajas en España un futuro cercano, algo que era una obviedad. La CECA me lo recriminó”, sostuvo.

Primer paso

Añadió que cuando él realizó ese comentario ya había empezado el trabajo de su empresa en Castilla y León y admitió que su pregunta “era que qué hacían seis cajas de ahorro en un territorio que no daba para ello y además pisándose entre ellas”. “Y era evidente que no hubiera sido suficiente la fusión de las seis; hubiera sido un primer paso. Seguramente se habrían integrado con cajas de otras comunidades, como luego ocurrió, aunque en aquel momento mezclar cajas de distintas comunidades era anatema”, espetó Trujillo, quien opinó que aún hoy “siguen sobrando instituciones”.

El economista recordó que su trabajo en 2008 para la Junta “no era de consultoría, sino una propuesta” para promover la fusión. En este sentido, Intermoney había presentado un proyecto similar en Cataluña, que “no fructificó”, y utilizó el mismo modelo para Castilla y León, que se presentó al Banco de España, y que se basada en un sistema institucional de protección (SIP).

El proyecto se presentó a partir de septiembre de 2008, junto con el fallecido Tomás Villanueva, a las propias cajas, los agentes sociales y económicos, a partidos políticos y al Gobierno central. Después se sumaron analistas financieros internacionales, Deloitte y el despacho Garrigues. “El documento se terminó pero nunca se firmó. Y en diciembre terminó nuestra relación y el rosario de reuniones mantenidas con todo el mundo para convencer de esta fusión fría”, explicó. Para este trabajo, señaló que Intermoney facturó a la Junta 30.000 euros, pero “nunca se cobraron, ni se pudo recuperar el IVA y además se corrió con los gastos”.

También reconoció que la Junta, PP y PSOE “empujaron” a la empresa a explicar que este paso era el “menos traumático”. “Ellos entendieron que esta fusión era una necesidad y nos empujaron a convencer al resto, que no se entienda como término peyorativo. En todo caso se empujaba pero no se ordenaba. Podían haber sido más activos, también desde el Banco de España”.

Proyecto «light»

El portavoz del Grupo Ciudadanos, Manuel Mitadiel, también presidente de la Comisión, tachó el informe como “light” y preguntó al compareciente si aquella fusión hubiera cambiado la historia de las cajas de ahorro, a lo que Trujillo reiteró que “hubiera sido insuficiente”, y “a toro pasado”, desde luego “se confirmó”.

Mitadiel, como los grupos del PP y PSOE -el resto no asistió-, coincidió en que la comparecencia de Trujillo debería haber sido de las primeras “por su explicación didáctica y útil”. El procurador leonés cuestionó si había riesgo en aquel momento para las entidades si no se acometía esta unión, a lo que Trujillo respondió que las cajas de Castilla y León sumaban en cuota lo de Banco Sabadell, que todavía no había absorbido a Caja Mediterráneo. “Era evidente que sobraba la mitad, las sucursales y el personal. Pero no se podía decir públicamente, y eso que era una operación de mínimos”, espetó.

Por su parte, Óscar Álvarez, coportavoz del Grupo Parlamentario Socialista, se mostró “encantado” con la presencia del compareciente y lamentó que no hubiera acudido antes. “Aquí se han utilizado términos como saqueo, expolios y uso de cuitas personales. Cuando habla de miopía local de distintos políticos, ¿cree que las cajas se hubieran podido salvar sin estos contrapesos locales?”, preguntó. Su compañero de bancada, José Ignacio Martín Benito, pidió una nota a la gestión de las cajas regionales, pero Trujillo prefirió no opinar al respecto. “En España quedan siete cajas, que casi no son ni cajas, que se vieron perjudicadas por esos localismos”, insistió.

Por último, la portavoz del Grupo Parlamentario Popular, Isabel Blanco, habló de que “no era un problema de Castilla y León, sino de España”, a lo que Trujillo saludó, porque si la propiedad “no es de nadie, se convierte en un peligro, porque es de todos y es fácilmente manipulable por los políticos, al contrario que los bancos, que alguien tiene siempre algo que perder”.

Blanco también apeló al interviniente por el éxito de las fusiones de otras operaciones en la Comunidad a mitad de los años 90, que concluyeron, por ejemplo, en Caja España o Caja Duero, y la diferencia con este “fracaso”, a lo que achacó diferencia de contexto económico y social. También entendió que el “miedo a la desaparición de la sucursal más cercana o la obra social fue un peso importante para que los políticos locales se negaran a esta fusión fría”.

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