CaixaBank insiste en que trasladar su sede de Cataluña a Valencia fue «la mejor decisión»

El presidente y el consejero delegado de CaixaBank, en Valencia. / Efe I EP

Jordi Gual reconoce que la tensión política convirtió a 2017 en un año «especialmente difícil» para el banco, cuya junta ratific a a aprobación el traslado de domicilio de octubre

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROValencia

La junta general de accionistas de CaixaBank ha aprobado el cambio de domicilio social a Valencia en un acto que, por primera vez en su historia, fuera de Barcelona, donde se encontraba su sede social, para hacerlo en la capital del Turia, la ciudad a la que el banco trasladó sese domicilio jurídico el pasado mes de octubre tras el referéndum independentista del 1-O. La decisión, tomada en pocas horas a la vista de cómo se precipitaban los acontecimientos, fue «la mejor posible, como se ha demostrado». Así lo ha indicado el presidente del grupo, Jordi Gual, en su intervención en la asamblea de socios que tiene lugar en la capital levantina.

En una junta a la que ha acudido poco más de un centenar de accionistas en el Palacio de Congresos de Valencia, Jordi Gual ha reconocido que 2017 fue «un año especialmente difícil» por «las tensiones de Cataluña», en referencia al conflicto independentista del último cuatrimestre, desde el referéndum del 1-0 hasta las elecciones autonómicas previas a Navidad, pasando por la aplicación del artículo 155 de la Constitución. El presidente de CaixaBank ha respaldado aquella decisión de cambio de sede social porque ha logrado «proteger los intereses de accionistas, clientes y empleados» tras la fuga de depósitos registrada durante los primeros días de octubre. Entonces, el banco «demostró su resilencia» gracias a la «confianza» que el grupo tuvo de sus clientes, aunque la salida de ahorros supuso un drenaje de 700 millones en el último tramo del año aunque finalmente esta sangría se revirtió con el paso de las semanas. «Lo hicimos para despejar cualquier duda sobre nuestra permanencia en la zona euro», ha explicado a los accionistas.

Algunos de los accionistas que han tomado la palabra en el acto han recriminado al consejo de administración ese traslado del domicilio jurídico de la entidad en la forma en la que se realizó, insistiendo en las posibles negociaciones con el Gobierno para que cambiara la ley y agilizara esta decisión que empreas como CaixaBank no podían realizar sin el aval de su junta. Jordi Gual ha aclarado que el hecho de que el Gobierno habilitara un cambio 'ad hoc' el 5 de octubre «no fue una norma» para CaixaBank. «Ya antes de ese momento había cierta confusión tras la reforma legal que dos años antes daba competencias para cambiar de sede al consejo sin dejar claro qué ocurría con entidades con restricciones», como esta entidad. «Eso creaba inseguridad jurídica», ha afirmado.

Además, el presidente de la entidad no ha querido entrar a debatir en la posibilidad de que CaixaBank pueda volver a Cataluña si se solucionan los problemas políticos en esa comunidad autónoma. «Estas decisiones no tienen plazo de vigencia y no tiene sentido entrar a especular sobre acontecimientos futuros», ha afirmado.

Nuevo plan estratégico 2019-2021

La junta de CaixaBank también ha aprobado las cuentas de 2017, varios cambios en el consejo de administración y la política de dividendos del grupo. Durante su discurso ante los accionistas, Jordi Gual ha anticipado que el grupo presentará su próximo plan estratégico 2019-2021 a finales de año, con el que presenten anticiparse a las nuevas tendencias de digitalización, situar la rentabilidad del banco entre el 9% y el 11% y diversificar el balance «hacia el crédito de consumo y las empresas», así como a la reducción de los activos adjudicados y «manteniendo el esfuerzo en la contención del gasto». El nuevo plan «es un ejercicio de posicionamiento en un entorno cambiante, pero también de ambición y voluntad de seguir siendo un referente de crecimiento sostenido en la banca europea».

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