Cuartos de final

Carreño toca su cielo

Pablo Carreño celebra su victoria. / Timothy A. Clary (Afp)

El asturiano alcanza las primeras semifinales de su vida en un ‘Grand Slam’ tras derrotar a Diego Schwartzman

MANUEL SÁNCHEZMADRID

La historia siempre da segundas oportunidades. Y el tenis más. Hace unos meses, Pablo Carreño se retiró de los cuartos de final de Roland Garros ante su amigo Rafa Nadal. Una lesión abdominal le impidió disputar el partido más grande de su vida. Ahora, tras no poder acudir a Wimbledon, se ha metido por primera vez en su vida en las semifinales de un ‘Grand Slam’, en el Abierto de los Estados Unidos. El gijonés sometió a Diego Schwartzman (6-4, 6-4 y 6-2) y luchará el jueves por su primera final en un ‘grande’.

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Enfrente estuvo un argentino de metro y setenta centímetros, que acabó tocado físicamente de su partido de octavos, y que luchó como un gladiador en los que eran sus primeros cuartos en Nueva York.

Era un duelo de estilos parecidos, en el que Carreño tomó la iniciativa, por el previo favoritismo y por la mayor variación de golpes, frente a un argentino que está más cómodo cuando juega a la contra. Schwartzman imprimió mucho efecto a la bola y Carreño lanzó golpes más planos y varió más y mejor entre un revés a dos manos contundente y un cortado para frenar el ritmo.

El gijonés tomó la delantera rápido, como si llevase jugando estos partidos toda la vida, y en cuestión de minutos se puso 5-2 arriba. En ese momento, el juez de silla Carlos Ramos acusó a Carreño de recibir órdenes de su entrenador. Discutió con el español y lo despistó, lo que le llevó a perder dos juegos consecutivos y tener que cerrar más tarde de lo previsto (6-4).

Schwartzman, al que no se vio demasiado afectado por los problemas físicos de su cita anterior, ofreció resistencia en el segundo parcial, cuando dispuso de un 0-40 con 3-4 a su favor. Carreño lo salvó a merced de grandes servicios, y se aprovechó del mayor lunar del argentino, los segundos saques (solo ganó cerca de un 20% con este golpe). El número 19 del mundo quebró para el 5-4 en una jugada de locos. Rompió las cuerdas de la raqueta, se fue a la red a la desesperada para acortar el punto, y con una volea se apuntó el ‘break’. Carreño repitió el resultado del primer set (6-4) y enfiló las semifinales.

El argentino se vino abajo y Carreño se lo creyó. Consiguió pronto la rotura, y pese a salvar un 0-40 en el tercer juego, selló su quinta victoria este año en Nueva York, todas ellas sin ceder un set.

Carreño, que ya jugó la final aquí el año pasado en la modalidad de dobles, se mete por primera vez en su carrera en el ‘top ten’ de la ATP, además de colocarse octavo en la carrera a Londres.

El asturiano también es el primer tenista español que alcanza unas semifinales de ‘Grand Slam’ (dejando a Nadal aparte) desde que David Ferrer llegó a la final de Roland Garros 2013. En una entrevista concedida a Colpisa en diciembre de 2016, Carreño aseguró entre risas que para luchar por un ‘grande’ necesitaba «tiempo». Parece que el tiempo ya ha pasado y el gijonés encara la mayor gesta de su vida con la humildad y los pies en el suelo que le han llevado hasta la cima. Ahora, que alguien se atreva a bajarlo.

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