Masters 1.000 de Roma

Nadal desvía el relámpago de Fognini

Nadal golpea la bola durante el partido ante Fognini./AFP
Nadal golpea la bola durante el partido ante Fognini. / AFP

El español calma el ambiente de Roma y remonta ante el italiano para alcanzar las semifinales, en las que se enfrentará a Djokovic

MANUEL SÁNCHEZ

A escasos meses de que la Copa Davis desaparezca tal y como se la conoce hoy en día, quizás lo más parecido que existe en el mundo del tenis es cuando Fabio Fognini juega en el Masters 1.000 de Roma. Por ello, ante un público entregado y fogoso, Rafa Nadal tuvo que emplearse a fondo para aplacar los ánimos del italiano en dos horas y 15 minutos, remontarle (4-6, 6-1 y 6-2) y lograr el billete para las semifinales del campeonato romano, torneo que en caso de ganarlo supondría la recuperación del número uno por encima del suizo Roger Federer.

Pero esta posibilidad estuvo a punto de desvanecerse cuando Nadal sufrió una desconexión atípica en él. El balear inició una carrerilla en forma de vendaval para evitar que Fognini entrase en el partido y le complicase las cosas desde el principio. Una ventaja de 4-1 inclinó la balanza rápidamente, hasta que Nadal se despistó. El italiano aguantó su servicio y se puso 0-40 con el del manacorense. Pese a que lo levantó hasta el iguales, Fognini encontró los espacios para romper e iniciar una remontada más clásica del campeón de 16 grandes.

Volvió a sostener su saque, le clavó otro quiebre al español y no titubeó cuando tuvo que cerrar el set. Tras 50 mangas consecutivas ganadas, Nadal había cedido tres de las últimas siete. Una sangría que de continuar acabaría con su cuerpo en la lona y el transalpino en el altar. Por lo tanto, los continuos errores a partir de ese endemoniado 4-1 debían acabar. Nadal ofreció un torniquete a la herida de juegos y arrancó el segundo set 3-0 arriba. Para contrarrestar los cambios de velocidad de Fognini, que intercambiaba derechas paralelas mortales con dejadas paralizantes.

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Manolo Santana observaba en la grada del Foro Itálico y Nadal comenzaba a maniatar en la pista. El público apretó y Nadal respondió desesperando al italiano, con un talento innato pero con una cabeza que alterna genialidades con fallos de juveniles. Los nervios del italiano, que nunca había llegado a cuartos de final de este torneo, salieron a la luz y la segunda rotura (5-1) fue definitiva para que el manacorense forzase la tercera manga.

A medida que los gestos, las miradas perdidas, las palabras vacías y las bolas al pasillo de Fognini aumentaron, Nadal se creció, mantuvo el ritmo y acabó por noquear del todo al italiano.

Con su camiseta negra cruzada por un rayo rojo, Fognini representa precisamente eso. Un relámpago que puede ser breve, pero dejar huella y destruir todo a su paso. Para suerte o, mejor dicho, trabajo de Nadal, el rayo Fognini cayó solo durante un set y no tuvo réplicas en los dos siguientes.

Pese a que el italiano aguantó bien el primer saque, no supo levantar el 0-40 del siguiente, por lo que en cuanto el balear convirtió la pelota de rotura todo se derrumbó para Fognini y su público. Los más de 30 errores no forzados del italiano, potenciados por las molestias en el gemelo izquierdo que le llevaron a recibir tratamiento médico, fueron su final. Una segunda rotura, tras tener dos oportunidades para el 4-3, sentenciaron a Fognini y auparon a Nadal, que sobrevivió a los sobresaltos y continúa en el camino hacia su octava corona en la capital italiana. En semifinales, las primeras que pisa en Roma desde 2014, Nadal se enfrentará a Novak Djokovic, que este viernes se impuso al japonés Kei Nishikori en tres sets, también con remontada del serbio, por 2-6, 6-1 y 6-3.

Será uno de los duelos más esperados de la temporada y especialmente de la gira de tierra. Será la oportunidad para que serbio y español se encuentren por primera vez desde el Masters de Madrid 2017 y Nadal pueda acercarse a igualar el cara a cara con el serbio, con el que ahora pierde, por 24 victorias ante 26 derrotas.

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