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Andy Murray, el rey del norte

Murray, el rey del norte
  • El escocés derrotó a Novak Djokovic por 6-3 y 6-4 y conquistó la Copa de Maestros además de asegurar el número uno mundial hasta el año que viene.

Lo de Andy Murray y el número uno mundial no fue flor de un día. Si algo le faltaba para afianzarse como el mejor tenista del mundo era derrotar a aquel que ocupó el trono durante más de dos años. El escenario era el propicio. La final de la Copa de Maestros vivía la primera vez en la historia que dos jugadores se disputan el número uno del mundo en el último partido puntuable del año. Algo histórico y de dimensiones tremendas si se tiene en cuenta que todo un año se decide en el último partido. Como si partiesen de cero, como si todo lo anterior no hubiese servido para nada, o hubiese servido para todo. Una situación en la que el partido definitivo no podía enfrentar a otros que no fuesen Andy Murray y Novak Djokovic. Aunque sorprenda ver que los dos monstruos de este deporte no se enfrentaban entre sí desde la final de Roland Garros de este año que ganó el serbio. Mucho ha llovido desde entonces.

Con ese recuerdo de la final perdida y las ganas de revancha y de hacer historia de quien está en el mejor momento de su carrera salió Andy a la pista. El escocés estuvo tranquilo, ajeno a los flashes de unas gradas repletas de famoso. Ana Ivanovic, Gerard Piqué, Kevin Spacey o Bastian Schwensteiger no se quisieron perder la exhibición de Andy Murray. Ni siquiera el posible cansancio acumulado lastró las posibilidades del británico (en semifinales Murray tomo tres horas y 41 minutos para doblegar a Milos Raonic).

El juego de Djokovic fue en ascenso desde que cedió el primer set ante Dominic Thiem en su debut en el torneo, sin embargo, en la final volvió a cometer los mismos automatismos y fallos que en los últimos cinco meses. Y es que el problema de ‘Nole’ cada vez apunta más a lo psicológico. Los enfados, los malos gestos y las quejas con habituales en sus partidos, signo de que algo no va bien en la cabeza del serbio. Esta sensación se traslada a la pista donde Murray explota como nadie las debilidades del contrario. Tras siete juegos en los que solo tuvo problemas al servicio Novak, a la tercera bola de break rompió el escocés y cerró el primer set por 6-3.

Murray, el rey del norte

En ese momento la superioridad de Andy era muy clara. Murray era un muro que Djokovic intentó tirar abajo con una pistola de agua. El juego de desgaste del serbio, a base de repetir el mismo golpe liftado sobre el revés o la derecha e incidir ahí para cansar al contrario o encontrar un golpe sencillo a media pista no dio resultado. Andy devolvía todo y sobre todo lo devolvía mejor. El brazo de Djokovic parecía agarrotado y sus golpes carecían de la lucidez y la sorpresa de meses atrás.

Murray barrió a Djokovic

La final no fue la esperada, ni para los espectadores ni para los propios protagonistas, que se encontraron con Andy doble break arriba en el segundo set en menos de media hora. La superioridad que infundía Djokovic hace meses se le ha vuelto en contra y ahora es él el que se encuentra impotente ante el juego casi perfecto de Murray. No se veía a un Djokovic sin poder de reacción desde que Rafa Nadal le ganó en Roland Garros 2014. Tuvo tiempo el serbio para reaccionar y colocarse 4-3 al recuperar un saque, pero Andy lo tenía ya en el bolsillo. El escocés cerró el partido y la temporada por 6-3 y 6-4.

Andy Murray consigue su primera Copa de Maestros (imbatido además), acaba número uno del año y cambia la inercia de un deporte que empezó a parecer aburrido cuando un serbio ganaba todo lo que jugaba. Quizá parar ahora no sea lo mejor para un Andy Murray que está lanzado, habrá que esperar dos meses hasta el Open de Australia para ver si este reinado es definitivo o transitorio, ver la reacción de Djokovic o la vuelta de Nadal y Federer. Dos meses largos en lo que Murray tiene tiempo para disfrutar y para preparar lo que 2017 puede traerle: La posibilidad real de ser uno de los mejores de la historia del tenis.