Joven promesa

Carlos Taberner, un ascenso cimentado en trabajo

Carlos Taberner. /Lozanoalturtennisacademy.com
Carlos Taberner. / Lozanoalturtennisacademy.com

El tenista valenciano de 20 años explica lo que significa competir en el segundo escalón del tenis mundial tras completar las mejores semanas de su vida

MANUEL SÁNCHEZ

Con siete años, un amigo le regaló una raqueta por su cumpleaños. Empezó a jugar en el pueblo donde veranea, Náquera, mientras su primo mayor le empujaba a continuar. Así, en un pequeño pueblo de Valencia, comenzó la relación de Carlos Taberner (20 años, 181 del mundo) con el mundo del tenis. El español es uno de esos tantos tenistas que viven alejados de los grandes focos y pelean en el segundo escalón del tenis mundial por hacerse un hueco en la élite.

Estos días descansa en Valencia y atiende a Colpisa tras tres semanas duras de trabajo, las que él considera «las mejores de su vida». Taberner ha encadenado dos finales (Bosnia y Rumanía) y unas semifinales (Roma) en 21 días, dentro del circuito Challenger (paso previo a los ATP), lo que ha provocado que se haya aupado hasta el puesto 181 del mundo. «No me quiero quedar ahí, quiero seguir mejorando», sentencia, con una pausa y clarividencia que sorprenden al tratarse de un chico de 20 años.

Esta claridad choca con las dudas que tuvo hace años, cuando, como algún que otro grande de la raqueta española, titubeó entre la bola amarilla, o el cuero de fútbol. «Con ocho años, yo jugaba al fútbol y al tenis, y la verdad es que se me daba mejor el fútbol. Entonces llegó el parón de verano y empecé a jugar torneos de tenis. En ese momento me di cuenta de que me gustaba mucho la sensación de estar yo solo en pista, de que todo dependiera de mí o de mi rival», explica.

Entre los 14 y los 15 años decidió que quería ser tenista profesional y ya no se le pudo separar de la raqueta. Se puso el objetivo de llegar arriba y comenzó a compaginarlo con sus estudios (está matriculado en Administración de Empresas), algo que entiende como fundamental en todos los ámbitos de la vida. «Considero que hay que sacarse mínimo la selectividad y luego por qué no, pues ir sacándote asignaturas de la carrera. Ya no es por si acaso te lesionas o te va mal, creo que te va a ayudar como persona», afirma.

Con los pies en la tierra, Taberner trabaja en la Academia Lozano-Altur, ubicada en Valencia, junto a veteranos como Daniel Gimeno Traver. Además, en las últimas semanas ha tenido la oportunidad de compartir torneos con Tommy Robredo o Guillermo García López, entre otros. «Se les nota muy trabajadores. Lo que saco de esto es que sin trabajo no llegas a estar ahí, es lo que más he podido resaltar de ellos, que son profesionales al 100 % cada día del año», incide.

Mientras que estos jugadores han vivido una larga carrera en el circuito ATP, Taberner apenas acaba de saltar de los torneos Futures, a los Challengers, y, aunque prefiere no mirar aún a los ATP, su ranking probablemente le permita entrar a previas en 2018, lo que le ayudaría a solventar uno de los mayores problemas al que se enfrentan los tenistas. El dinero.

Pese a haber enlazado dos finales y una semifinal en tres semanas, el botín que Taberner ha acumulado apenas supera los 9.000 euros. Cantidad ridícula en comparación con, por ejemplo, los 42.000 euros que se embolsa un tenista por perder en primera ronda del Abierto de los Estados Unidos.

«No vivo del tenis»

«A día de hoy no vivo del tenis. A partir de los 100 primeros puedes vivir del tenis porque entras en los cuadros finales de los ‘Grand Slam’ y puedes conseguir bastante dinero para cubrirte el año», sopesa el español. Taberner también recibe ayuda de la Federación Española de Tenis y de un patrocinador de raquetas y posee la confianza total de su entorno en esta aventura. «Ellos me apoyan al 100 %. Todos sabemos que ahora toca invertir y apostar, y que si trabajo, sigo constante y las lesiones me respetan, pues ojalá el día de mañana pueda vivir de esto».

A pesar de estas dificultades iniciales, el valenciano se considera un afortunado. Bosnia, Rumanía o Italia han sido las más recientes paradas de su camino por el circuito. «Tengo 20 años y soy un afortunado de tener la vida que tengo. Viajar unas 30 semanas al año, tener experiencias nuevas cada día haciendo lo que me gusta. Creo que soy un privilegiado», comenta.

Taberner también se permite soñar con el futuro, y por qué no, con la Copa Davis. «Ahora mismo la veo como cuando veo a la selección española de fútbol. Sí están todos bien, van a ir jugadores que están entre los 30 mejores del mundo, y yo estoy bastante lejos, pero sí lo pienso como un sueño si de aquí a unos años». Aun así, reconoce no tener relación con los capitanes de los últimos años: «Los conozco de nombre, pero creo que nunca he compartido una conversación con ellos», asegura.

Ahora, Taberner entrenará dos semanas en Valencia, para después viajar a Sudamérica, donde disputará un Challenger en Colombia y otro en Perú. Cerrará la temporada en el Campeonato de España por equipos, jugando por el Club de Tenis de Valencia. A sus 20 años, el valenciano luchará por sacar la cabeza en el siempre complicado mundo del tenis. Que compartir cumpleaños con Roger Federer (8 de agosto) sea solo el primer presagio de una duradera y exitosa carrera en las pistas de todo el mundo.

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