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Moyá, coautor del nuevo Rafa Nadal

Moyá celebra un punto de Nadal.
Moyá celebra un punto de Nadal. / Afp
  • La entrada de Carlos Moyá en el cuerpo técnico ha virado la trayectoria del balear hacia el éxito

Eran numerosas las voces que desde hace tiempo pidieron un cambio en el equipo de Rafa Nadal. Toni Nadal acompañó a Rafa durante toda su etapa de formación, lo llevó a la élite y lo mantuvo durante años. Cuando las cosas se torcieron, el físico no respondió al nivel de antaño y las victorias bajaron, las enseñanzas de Toni parecieron quedarse atrás, y un cambio se tornó necesario. Nadal no lo llevó a cabo ni en 2015 (solo firmó cuartos de final en Australia y Roland Garros), ni en 2016 (no pasó de cuarta ronda en ningún ‘Grand Slam’). Por ello, decidió que 2017 fuese un punto de inflexión y recurrió a un amigo y ex compañero como Carlos Moyá para mejorar.

La incorporación del mallorquín al equipo técnico, formado por Toni y Francis Roig, sorprendió en un primer momento. Quizá lo que se esperó es que el cambio fuese hacia una persona que le implementase un juego más agresivo, encarado, sobre todo, a mejorar el saque, por lo que los aportes de ‘Charly’, con un juego más parecido al de Rafa, podían sorprender. Sin embargo, los resultados le dieron la razón al balear, el cambio, ya sea mental o de físico, viraron la trayectoria de Nadal y consiguieron que sobre la pista apareciese el mejor juego del zurdo y que el sueño del ‘Grand Slam’ haya vuelto a ser posible. El cambio se ha cimentado, sobre todo, en la faceta mental, donde Nadal tenía un agujero que le impidió ganar partidos que hace años no se hubiesen escapado (Verdasco en Australia 2016, Pouille en el Abierto de los Estados Unidos 2016, por ejemplo). Esa flaqueza mental se trasladó a la pista, la derecha no era definitiva, el revés ya no era un seguro de vida, y el segundo saque era fácilmente atacable por los rivales.

Ahí reside el mérito de Moyá, en provocar el ‘click’ en la cabeza del manacorense y, pese a llevar solo unas semanas de competición, conseguir que este Rafa Nadal no se parezca en nada al que acabó la temporada de manera repentina por los problemas de muñeca. Nadal saca mejor, le pega más fuerte e incluso sus piernas parece que responden mejor a los ataques del rival. Una de las prioridades para Rafa era que su derecha fuese una opción ofensiva más, que todo golpe pegado con su zurda fuese a parar más allá de la línea de saque y lo más cerca posible de la línea de fondo. Lo suficiente para que los rivales no aprovechasen ese golpe para atacar la defensa del balear. Y a lo largo del torneo de Melbourne este cambio se ha hecho notable. Nadal pega más ‘winners’, tanto dentro de la pista, como cuando corre por la línea de fondo (los ‘passing shots’ han vuelto’) y el saque ya no es un estorbo, le ayuda para sacar ‘puntos gratis’. El revés vuelve a ser un martillo que funciona como una segunda derecha. Y aún queda lo mejor, la temporada de tierra, donde sus armas se multiplican por dos.

Casualidad o no, todas las mejoras han venido acompañadas de la figura de Carlos Moyá, por lo que su ayuda se supone vital a la hora de cincelar a este nuevo Rafa Nadal, capaz de luchar contra todos y por todo. Si en tan solo un mes Moyá ha acompañado a Rafa a la final de Australia, se antoja necesario ver de lo que será capaz según la temporada avance.

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