Sainz resiste en un quilombo de etapa

Sainz pilota durante la etapa. /David Fernández (Efe)
Sainz pilota durante la etapa. / David Fernández (Efe)

Los problemas de navegación dan la vuelta a la clasificación en motos, con Walkner líder muy destacado, Van Beveren abandonando y Barreda a 39 minutos

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Cuando Marc Coma avisaba de que la navegación iba a ser clave en todo el Dakar, seguro que tenía la etapa 10 entre Salta y Belén en mente. Y buen belén se armó en una jornada, en la que todos los contendientes han tenido serias dificultades para llegar, especialmente en motos, cuya clasificación general ha dado un vuelco. Matthias Walkner sacó una victoria de oro, que le vale para ser líder con 39 minutos sobre Joan Barreda y que aúpa a Gerard Farrés a la 4ª posición.

No fue hasta el final del día cuando se supo qué había ocurrido. Un problema en el libro de ruta, en el séptimo punto de control del día (primero de la segunda parte de la etapa), cuando muchos corredores se extraviaron. Eso hace pensar que, como algunos sí lo pasaron y otros no (gran parte de los favoritos), puede caer penalizaciones, con lo que la clasificación puede sufrir un vuelco antes de comenzar la jornada de este miércoles.

En coches, Carlos Sainz mantiene el tipo, pese a que su mayor rival y perseguidor, Stepháne Peterhansel, sacó lo mejor de sí para conseguir su segunda victoria consecutiva de este Dakar.

Peterhansel aprieta antes del ‘Super Fiambalá’

Carlos Sainz se mantiene líder en coches, si bien no ha sido un día nada sencillo para él. Además de ese problema final en el WP7 (peor le fue a Nasser Al Attiyah, que se dejó media hora), no pudo con un Stepháne Peterhansel que ya en la primera meta de la etapa ya le sacaba 12 minutos al madrileño.

Sainz, después de lo sucedido el lunes en la etapa de descanso con la pérdida de diez minutos por el golpe (que ni la propia organización aclara) con Kees Koolen, sólo tenía que aguantar, a sabiendas de que la jornada de este jueves será fundamental. En una zona de dunas con el temido ‘pelo de camello’, y después las zonas de río seco, no podía fallar. Peterhansel mantuvo una genial pelea con Nasser Al Attiyah, que al final del día acabó perdiendo todas sus opciones de dar la campanada en la jornada. El galo se impuso a Giniel de Villiers, y a un Sainz que, ahora, tiene 50 minutos de ventaja.

El madrileño tendrá un enorme examen este miércoles: el ‘Super Fiambalá’. La etapa entre Belén, Fiambalá y Chilecito es ya un clásico del Dakar sudamericano, donde Peterhansel ya conquistó el Dakar en 2016. La salida mezclada de camiones, coches y motos para los 25 más rápidos añade dificultad, en una pista de arena blanda que pondrá a prueba las capacidades de todos.

Walkner saca medio Dakar del caos

La llegada de las dunas argentinas se preveía como uno de los grandes problemas de esta jornada, pero los ríos secos a la llegada a Belén fue lo que causó el caos. Los últimos kilómetros del día dejaron a casi todos los contendientes perdidos fuera de la ruta correcta, la constatación de que la navegación vuelve a ser protagonista en esta segunda semana.

Kevin Benavides se las prometía muy felices. El piloto salió de su Salta natal con ganas de dar un fuerte golpe a la clasificación general, toda vez que Van Beveren venía perdiendo mucho tiempo. Llegó a la primera meta del día con ventaja de sobra… pero poco le duró la alegría. Benavides, Toby Price, Antoine Meo o el propio Joan Barreda se desviaron de la ruta correcta hasta 10 kilómetros, por lo que se vieron forzados a dar la vuelta para encontrar el camino correcto. Más de 40 minutos de retraso le daban una oportunidad de oro, de las de una vez cada millón de ocasiones, para Van Beveren no sólo de recuperar el liderato, sino convertirse en el gran favorito. Sin embargo, nuevo golpe de guión: el francés daba con sus huesos en el suelo tras chocar con su Yamaha contra una piedra en un río seco a tres kilómetros de la llegada. Intentó subirse de nuevo a la moto para continuar, pero ni siquiera pudo: el que fue líder y gran candidato a ganar abandonó con fractura de la clavícula derecha y traumatismo torácico.

Para redondear el final de esta película de suspense, la organización se vio en apuros cuando veía en su GPS a Matthias Walkner entrar primero en meta, pero sin pasar por el ‘waypoint’ número 7, por lo que su victoria no estaba clara. Ese punto de control fue el causante del lío: Barreda (que entró a 38 minutos, tras sufrir una caída por la cual llegó incluso a perder el conocimiento), Benavides, Brabec, Meo, los españoles Laia Sanz (que sufría una caída durísima al principio en la que destrozó los sistemas de navegación), Óscar Mena, Jonathan Barragán… todos los que se perdieron tras la segunda meta llegaron al final del día, pero sin el paso por el WP7, necesario para considerar la etapa completa. Muchos corredores culpan al ‘iritrack’, lo que augura investigación de la organización.

De los que sí marcaron por todos, el mejor fue Pablo Quintanilla, seguido por el español Gerard Farrés que, en su último Dakar en motos, demostró que la veteranía es un grado. El catalán entró 16 minutos después de Walkner llegó a la meta, lo que le ha hecho subir a la 4ª posición de la general. A la hora de cierre de esta edición, la organización daba por vencedor al piloto austriaco, que ahora se convierte en líder destacado de la clasificación general, primero que lo hace en motos en la historia del Dakar, con más de 39 minutos de ventaja sobre Barreda, segundo. No habría que descartar que, visto el lío, antes de comenzar la jornada de este miércoles anuncien cambios, en un día que además es la segunda etapa maratón para los motoristas.

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