MotoGP

Dovizioso no quiere ahogarse en la orilla

Andrea Dovizioso celebra con los miembros de Ducati su victoria en Japón. /EFE
Andrea Dovizioso celebra con los miembros de Ducati su victoria en Japón. / EFE

Nada hacía intuir, ni en pretemporada ni a mitad de año, que el italiano, a 11 puntos de Márquez, iba a ser el único rival del vigente campeón

BORJA GONZÁLEZTokio

«Si me dices en Catar que Marc se iba a estar jugando el título con Dovi a estas alturas del año, habría pensado: imposible». Este pensamiento de una persona del entorno de Marc Márquez después de la excepcional batalla de Motegi bajo la lluvia entre el piloto español y Andrea Dovizioso podría hacerse extensible por todo el ‘paddock’ del Mundial de motociclismo. O a todo el que sigue el mayor espectáculo de las dos ruedas.

Nada hacía intuir durante la pretemporada que el italiano iba a ser uno de los contendientes por el título, pero es que ni siquiera cuando a mitad de año andaba metido de lleno en el grupo delantero de la general se podría haber imaginado que iba a terminar siendo el único rival del campeón de 2016. Ccon tres carreras por delante parece complicado que Maverick Viñales pueda reengancharse a la pelea, aunque el MotoGP de esta temporada se ha ido encargando de acabar con las afirmaciones categóricas.

Dovizioso siempre ha sido un gran piloto, aunque nunca ha entrado en el grupo de los elegidos. Fue campeón del mundo de 125cc en 2004, y peleó los títulos de 250cc a Jorge Lorenzo, por entonces con una Honda inferior a la Aprilia del mallorquín. En cualquier caso, a la vez que andaba sobrado de inteligencia, capacidad de análisis sobre una moto y capacidad de trabajo, parecía falto de ese punto de genialidad o de ímpetu que dejan por momento los grandes campeones. En MotoGP debutó con una Honda satélite, encontró un sitio en el equipo oficial de la marca nipona, lugar que perdió, pasó al equipo B de Yamaha y de ahí aterrizó en Ducati, con una moto muy poca competitiva que ha llevado al nivel actual.

Esa manera de trabajar y de encarar las carreras le ha granjeado el respeto de sus compañeros y rivales, aunque nunca le dio el crédito como para darle galones de favorito al título. Es más, la casa italiana sacó el talonario para hacerse con los servicios de Jorge Lorenzo para contar con uno de esos pilotos teóricamente preparados para ser campeones. Y, sin embargo, Dovizioso ha roto con todos los prejuicios. Hasta el punto de estar siendo capaz de superar a Márquez en la pelea cuerpo a cuerpo, algo en lo que es español siempre ha parecido un maestro. Le derrotó en la última curva de Austria y repitió el domingo en Motegi, bajo la lluvia.

«Quedaban dos curvas, y sabía que en dos curvas puede pasar cualquier cosa, porque yo era muy lento en esas dos curvas y era Marc el que estaba detrás de mí», explicó tras su quinta victoria del año, las mismas que lleva Márquez en 2017. «Así que he tenido que hacer una curva de izquierdas abierta, que es lo que hice, y lo que ha sido la decisión correcta. He cerrado la puerta porque sabía que iba a ser muy difícil que intentase adelantarme, pero lo ha hecho, aunque sin poder cambiar de dirección lo suficientemente rápido. Ha sido muy emocionante ganar esta carrera, porque siempre es duro pelear con Marc», reconoció el italiano. Una explicación que ejemplifica la capacidad mental del piloto de Forlí, una cualidad que le está acompañando para gestionar. «Estaba muy concentrado y centrado en lo que quería», certificó.

Ante la alta tensión

Dovizioso hizo, además, un curioso análisis acerca de la manera en que enfoca momentos de alta tensión como el de la última vuelta de Motegi, en la que aprovechó el error de Márquez para adelantarle y no permitirle ganar, lo que habría supuesto un golpe al campeonato: el español podría haber llegado a Phillip Island, escenario el domingo de la antepenúltima prueba del Mundial, con 21 puntos, pero tendrá que defender en Australia un exiguo margen de 11 puntos.

«Pienso en muchas cosas cuando piloto. Cuando adelanté en la curva 11 ya pensé en Austria, en la estrategia en la última curva… Tu cerebro va muy rápido en esos momentos, es muy fácil para mí pensar en muchas cosas, pero con un objetivo claro. Así que por eso hice esa última trazada y preparé la manera perfecta para mí en la manera que yo quería. Esta es una característica mía, no me sorprende reaccionar así. Todos tenemos características diferentes. Yo soy capaz de centrarme muy bien cuando hago algo, así que en estos dos casos he pensado en la mejor alternativa que tomar. Está bien, pero el objetivo es el campeonato», subrayó.

MotoGP aterriza ahora en Australia con –de nuevo- la duda sobre la climatología. Un circuito con más curvas de izquierdas que de derechas, las favoritas de Márquez. Un lugar donde el de Repsol Honda disfruta como en pocos. «Es uno de los circuitos favoritos de Marc, así que seguro que será difícil», acepta Dovizioso, que aun así sabe que lo que sirvió en el pasado no tiene por qué marcar el futuro: «Él es rápido allí en todas las condiciones, aunque el año pasado hicimos una buena carrera y en este somos más competitivos. Ahora estamos trabajando de manera relajada. Estamos en una situación extraña: estamos peleando por el campeonato. Si lo conseguimos será irreal, y si no creo que hasta ahora hemos hecho un gran Mundial». Una manera de hacer ver que, pase lo que pase, llegar hasta aquí ya es un premio. Un intento de pasar al tejado contrario la pelota de la presión aunque, viendo cómo empezó todo, lo hecho por el italiano ya se asemeja a un éxito. «Está bien, pero el objetivo es el campeonato. Está bien, aunque no es suficiente». Dovizioso quiere exprimir hasta su última opción.

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