GP de Japón

Dovizioso y Márquez elevan MotoGP con una batalla épica

Dovizioso y Márquez. / Foto: Efe | Vídeo: Eva Frías/Photocall3000

El italiano y el español ofrecieron un espectáculo impresionante en unas condiciones críticas, con el quinto triunfo del año para el piloto de Ducati

BORJA GONZÁLEZCircuito de Motegi (Japón)

Un invitado inesperado. Ese era Andrea Dovizioso en el inicio del Mundial, cuando se había metido con su Ducati en los puestos de honor de MotoGP. Un protagonista sorprendente, y el único rival que le queda ya a Marc Márquez en el intento de revalidar el título de 2016. Ese es ahora el italiano, el único piloto que en la clase reina está siendo capaz de aguantar el español en su especialidad, en las peleas mano a mano. Aguantar, y superar, porque en Motegi volvió a repetir lo hecho en Austria, aunque este domingo con un mérito añadido, el hacerlo en mojado, en una pista encharcada en la que los pilotos sufrieron muchos problemas de visibilidad en el inicio, y muchos de estabilidad en el final, con las gomas ya consumidas.

Con ese panorama, y con un título en juego, Dovizioso y Márquez se olvidaron de ataduras y ofrecieron un espectáculo impresionante en unas condiciones críticas, con once adelantamientos en total, tres de ellos en un último giro que se decidió en la última curva, tras un error del español en la curva ocho, y con una clase de estrategia del italiano en la última, cuando su rival buscaba a la desesperada pasarle. Márquez mordió el anzuelo, porque tampoco tenía muchas más opciones, y permitió que, como en Austria, Dovizioso se llevase la victoria. La quinta de este año, lo que les iguala en primeras posiciones: entre los dos han ganado dos tercios de las pruebas disputadas, lo que explica por qué van a encarar los tres últimos grandes premios de 2017 separados por tan sólo once puntos. Nada.

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«Hemos protagonizado una gran batalla», afirmó el de Ducati, satisfecho y con ese rictus que le caracteriza de tener todo bajo control. «Marc es siempre muy agresivo. Es siempre difícil pelear contra él. Hemos apretado mucho y en las últimas seis vueltas nuestros neumáticos estaban destruidos. Era muy difícil ser preciso, frenar fuerte, teníamos que cambiar las trazadas, he visto que él también estaba teniendo muchos problemas», desveló. Un extremo que explica el error final de Márquez, que permitió cambiar el panorama final de la carrera. «Ha sido muy emocionante ganar esta carrera, porque siempre es duro pelear con Marc. Y es muy importante pensando en el campeonato. Va a ser difícil, pero como dije el jueves lo voy a intentar hasta el final y veremos si será suficiente», añadió el italiano.

Los dos primeros de la general aguantaron el estirón de Danilo Petrucci, que con un neumático trasero más blando terminó pagando su osadía, aunque con el premio de otro podio. Antes habían desaparecido de la cabeza Jorge Lorenzo, que apuntaba a mucho más tras los entrenamientos, o el autor de la ‘pole’, Johann Zarco. Y ni siquiera tuvieron opción de estar en ella Valentino Rossi, que terminó por los suelos, Dani Pedrosa, que acabó retirándose, o Maverick Viñales. En su caso, como él mismo preveía, en un horroroso gran premio que le ha dejado con mínimas opciones de pelear por el título. «Si el de Australia es un fin de semana como este, me quedo en la cama», ironizó el de Yamaha, noveno en Motegi. «El límite era el suelo. Yo he dado todo, especialmente al inicio de la carrera cuando las sensaciones parecían mejores. He estado cerca de irme al suelo cinco o seis veces. Así que he dicho: ‘Ok, éste es el límite. La moto no da más. Coge puntos y piensa en Australia’».

Casi descartado Viñales, el campeonato queda en un duelo a dos en el que Márquez sigue contando con cierta ventaja. «Cuando te estás jugando un campeonato, ya sea en agua o en seco, tienes que arriesgar, y es ahí donde la experiencia te ayuda a suplir las traiciones de la presión», reconoció el del Repsol Honda. «Con el agua y el campeonato en juego te entran todos los miedos y ves el riesgo donde otras veces no, por lo que tienes que saber olvidarte un poco e ir rápido sin pensar en el campeonato. Eso lo estamos consiguiendo tanto Dovizioso como yo y es lo que hace que sea incluso más difícil ganarlo», reconoció Márquez. Un Mundial único con tres escenas finales en las que puede pasar de todo, porque de nada sirve lo escrito y lo previsto de antemano. Y con dos pilotos que no se guardan nada. Uno que ha erigido su carrera en el riesgo; el otro, Dovizioso, que ha enseñado una cara no vista antes en el momento más importante de su vida profesional.

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