GP de Australia

Un campeón diferente

Joan Mir, celebrando la victoria./Rafa Marrodán/Photocall3000
Joan Mir, celebrando la victoria. / Rafa Marrodán/Photocall3000

El piloto balear se convirtió este domingo en el decimonoveno español en ganar un Mundial

BORJA GONZÁLEZCircuito de Phillip Island (Australia)

Joan Mir (Palma de Mallorca, 1997, 20 años) no cumple con los cánones de la última hornada de campeones españoles. No es un Marc Márquez, un Dani Pedrosa o un Jorge Lorenzo, brillantes casi en pañales, con carreras regidas con mano firme por personajes como Alberto Puig, Emilio Alzamora o Dani Amatriain, con los pasos muy marcados y con un buen apoyo de marcas de motos y/o patrocinadores. Ni ha sido de esos nombres que han ido resonando y cuya llegada al Mundial ha estado rodeada de grandes expectativas. El suyo ha sido un camino distinto, con unos inicios tardíos y con un recorrido en el que se ha visto ‘obligado’ a pegar un par de golpes sobre la mesa. Después de una experiencia poco grata en la academia de Chicho Lorenzo, padre del pentacampeón mallorquín, Mir hizo el clásico recorrido por las distintas copas de promoción y competiciones que son los peldaños en la escalera que lleva a la máxima competición. Tras iniciarse de manera tardía en la competición, a los diez años, fue campeón balear de minimotos y de minimotard en 2010 y 2011, también de la Copa Bankia XL160 con la Cuna de Campeones valenciana y del campeonato Motodes en 2012; en 2013 entra por fin en la Red Bull Rookies Cup, una competición de promoción con Moto3 de KTM que disputa sus pruebas en paralelo a la mayoría de los Grandes Premios del Mundial de motociclismo. En el primer año finaliza noveno, en el segundo es subcampeón por detrás de Jorge Martín, uno de sus rivales este año. Mir recala en la temporada siguiente en el FIM CEV Repsol, lo que antes se llamaba Campeonato de España y que suele ser el último peldaño previo a entrar en la máxima competición, para defender los colores del Leopard Racing, la escudería con la que ha sido campeón y que ya se llevó el título de Moto3 en 2015 con Danny Kent. Es precisamente en ese 2015 cuando da sus dos golpes sobre la mesa.

Joan Mir en el Gran Premio de Australia.
Joan Mir en el Gran Premio de Australia. / Rafa Marrodán/Photocall3000

En la prueba que se disputa en el circuito de Le Mans, la única en la que esta competición coincide con el Mundial, protagonizó una espectacular remontada: saliendo desde el puesto 27 se colocó primero en ocho vueltas, aunque su exceso de ganas le terminó llevando al suelo para terminar llorando como un niño en el box mientras era consolado por los miembros de su equipo, entre ellos su actual jefe de mecánicos, Christian Lundberg. Una exhibición con una moto poco competitiva, la IODA con motor Honda, en un día en el que la victoria fue para Arón Canet. En ese mismo año llegó su segunda carta de presentación. Leopard le llevó a Phillip Island para sustituir al lesionado Hiroki Ono. En un circuito desconocido, y con una moto diferente –Honda-, se metió en el puesto 15 de la parrilla, a sólo un segundo de Kent, que a su vez le había metido más de tres décimas al segundo clasificado. En carrera se deja ver en los puestos delanteros, llegando a rodar sexto, aunque termina por los suelos al no poder evitar la caída de John McPhee. Pero deja su sello, e ‘invita’ a Leopard a contar con él para el Mundial de 2016. Mir comienza a moverse muy pronto cerca de los puestos de podio y se estrena a lo grande: pole y victoria en Austria. Después suma un par de podios más, en Misano y Valencia. Deja claro que está preparado para el asalto al título y con la vitola de ser uno de los favoritos afronta este 2017. Y cumple con creces. Aprende a gestionar las carreras, destierra sus pecados de precipitación y desde muy pronto asume que este tenía que ser sus años. Dos victorias en las dos primeras carreras en Qatar y Austin dejan muy claro quién es el jefe de Moto3, un dominio que ha extendido (nueve triunfos en total) hasta cerrar el título número 47 de la historia del motociclismo español, el tercero en los seis años que lleva Moto3.

El decimonoveno campeón nacido en España no viene de una familia de tradición motera –su padre, Juan, regenta dos tiendas especializadas en patinaje en línea-, aunque sí que pudo respirar el aroma de la gasolina. Joan Perelló, primo del padre de Mir –y cuya hermana fue ‘novieta’ de Jorge Lorenzo-, disputó el Mundial 2011 en 125cc –y seis grandes premios en 2010-, sin mucha fortuna, aunque fue viéndole cómo el piloto balear pidió subirse a una moto. Es por él que luce el 36 y fue esto lo que encendió una llama que apunta a tener una larga y prolífica carrera deportiva. «Me gusta mucho su manera de enfocar los fines de semana, su carácter, es muy tranquilo y me parece una persona seria pese a ser joven, aunque no sea jovencísimo. Este año ha dado miedo», dijo de él Valentino Rossi en Japón. «Hay que dar tiempo al tiempo y tiene que quemar sus etapas, pero de momento lo está pasando y con nota ya que es una categoría difícil que en pista no vale sólo ser el más rápido sino el más inteligente. El tiempo dirá, pero todo apunta a que será un gran piloto», corroboró Marc Márquez. La siguiente etapa será la de Moto2, como compañero de Alex Márquez en el mejor equipo de la categoría, el Marc VDS. Porque esta vez sí su talento se verá acompañado de los medios adecuados.

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