Mundial | GP México

Segunda bola de partido para Hamilton

Lewis Hamilton busca un nuevo Mundial. /Efe
Lewis Hamilton busca un nuevo Mundial. / Efe

El británico afronta el GP de México con la mejor oportunidad para proclamarse campeón del mundo: le vale con ser quinto | Alonso, salvo sorpresa, saldrá penalizado al final de la parrilla y Sainz quiere confirmar las buenas sensaciones con Renault

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Tanto Lewis Hamilton como Mercedes han llevado a México las camisetas conmemorativas del cuarto título de campeón del británico. No es un alarde de egocentrismo o soberbia sobre Ferrari y Sebastian Vettel, es simplemente una previsión de lo que más que probablemente pasará: este domingo, el británico se proclamará campeón del mundo de Fórmula 1 por cuarta vez en su carrera, tercera con las flechas plateadas.

Le vale con repetir cualquiera de los resultados que ha conseguido esta temporada excepto uno: el de Mónaco. En el Principado entró en séptima posición. En el resto (su peor resultado, aparte del de Montecarlo, fue un quinto en Aazerbaiyán), logró una posición que de repetirse este domingo en el Autódromo Hermanos Rodríguez, le permitiría alzar su cuarto entorchado. Pese a que las matemáticas y la estadística están con él, no va a especular. Quiere proclamarse campeón a lo grande, desde lo más alto del podio. «Mi plan es ganar, no vine a México para otra cosa, sólo para ser el número 1. He pensado en cómo me sentiría ganando con el quinto lugar y no el primero, pero si trabajo como lo hice el fin de semana pasado (en Estados Unidos), lo voy a lograr», destacó ante los medios.

El británico lo tiene muy fácil, pero no lo tiene hecho. Tanto Ferrari como Red Bull demostraron en Austin que llegan a final de temporada muy fuertes. Sebastian Vettel sólo puede pensar en acabar por delante de los Mercedes, ya que es la única opción que le queda para estirar un poco más sus posibilidades. Para el de Ferrari el resultado perfecto sería una victoria y un abandono de Hamilton, pero visto lo visto, es un clavo ardiendo al que sujetarse sería absurdo. Hay que remontarse más de un año, al Gran Premio de Malasia de 2016, para ver el último abandono de su rival. Y no fue, o no del todo, responsabilidad suya.

Hamilton está muy cerca de culminar una temporada prácticamente perfecta, pese a que comenzó con más dudas de las esperadas. En cuanto se quitó de encima la presión de ser el máximo favorito, y este año sin un Nico Rosberg que le pueda estorbar (Valtteri Bottas ha sido mucho más dócil), ha cuajado una temporada sin prácticamente mácula. «No he dejado ninguna piedra en el camino, he trabajado muy duro, con buena comunicación con el equipo y con mucha consistencia y además no he cometido errores. Si analizo mi temporada, estoy muy orgulloso de lo que he hecho», decía el campeón inglés.

El papel que pueden jugar los Red Bull en esta carrera también tiene mucho que decir. En las retinas aún quedan las últimas curvas del GP de Estados Unidos, y ese polémico adelantamiento con las cuatro ruedas fuera de la pista que le costó a Max Verstappen el podio. El holandés será uno de los atractivos y, quizá, uno de los jueces de la prueba de México, donde además se aprovechará para animar a un pueblo que intenta recomponerse aún de los duros terremotos de hace unos meses.

Sainz y Alonso, desde dos frentes distintos

La labor de los españoles este fin de semana tendrá dos visiones muy distintas. Por un lado, está un Carlos Sainz que en su primer fin de semana con Renault ya dejó el listón muy alto. El madrileño no ha hecho más que comenzar su andadura con el equipo francés, y ya ha dejado claro que puede darles un excelente rendimiento. Todo lo que sea alcanzar el ritmo de su compañero Nico Hülkenberg será todo un éxito, y si además puede sumar un buen botín de puntos (para él y para su equipo), mejor que mejor.

En el otro lado está un Fernando Alonso que, salvo un milagro, saldrá al final de la parrilla. Los problemas de motor de Austin harán que, con total probabilidad, tengan que cambiar varias partes de su unidad de potencia, lo que a la postre se traduce en una nueva penalización masiva. Desde el fondo, Alonso intentará acabar entre los puntos. aunque el principal objetivo es únicamente acabar. Para el asturiano, pase lo que pase el domingo, la mejor noticia será que queda una carrera menos que aguantar a Honda.

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