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La nueva vida de Carlos Sainz

Carlos Sainz trabaja con Renault desde este lunes. / Afp

Desde este lunes, Carlos Sainz ya trabaja con Renault para preparar la cita del Gran Premio de Estados Unidos, su primera carrera fuera del paraguas de Red Bull

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Independizarse, sea del nido familiar, del cónyuge o de un país entero, no es nada sencillo. Normalmente suele dejar a una parte dolida y a la otra con una sensación de vacío por haber salido de la zona de confort, aunque esté convencido de que es lo correcto. Cambiar de equipo, en cualquier modalidad deportiva, es algo similar, máxime cuando cambias el de siempre por otro. Es lo que le ocurre a Carlos Sainz.

Después de 76 Grandes Premios (de los cuales ha abandonado 17) y 112 puntos conseguidos en casi tres años, la próxima vez que el heredero de Fernando Alonso entre la afición española se meta en un Fórmula 1 no será en un coche serigrafiado con la palabra Red Bull. Sainz es, desde este lunes, a todos los efectos piloto de Renault, y tiene por delante un proceso de adaptación que pondrá a prueba su capacidad de adaptación.

La despedida de la que ha sido su casa, ya no sólo en Fórmula 1 sino desde que comenzó a competir de manera profesional, no fue ni mucho menos la soñada. Por intentar hacerlo mejor que nunca, acabó estampado contra el muro. Como ese novio que intenta ponerse romántico con su futura esposa en el altar, y mientras realiza los votos, se pone a llorar de los nervios. La decepción que tenía Sainz cuando acabó la carrera de Japón era notable, máxime cuando sabía que no había forma posible de compensarlo.

Marco Matassa, la mano derecha de Sainz, su ingeniero y hombre de confianza, estaba devastado. No tanto por abandonar en sí, que eso al fin y al cabo puede pasar, sino porque quería que su última carrera con el español al otro lado fuera una buena prueba. Y para considerarla buena, bastaba con llegar. La despedida que le dedicó por twitter a quien ha sido su socio fue de lo más emocionante, aunque ahora se vaya a convertir en un rival a batir: "Que el viento esté siempre a tu espalda y el sol sobre tu rostro. Que las alas del destino te lleven a lo alto para bailar con las estrellas".

Los retos de Sainz en Renault

Pero Toro Rosso es pasado ya. Carlos Sainz ya no volverá (al menos de momento) a tener que aceptar la disciplina de Red Bull, sino que estará en teórica igualdad de condiciones con su compañero de equipo, uno de los pilotos más respetados por el paddock pero cuya progresión se ha estancado. Nico Hülkenberg prometía mucho más de lo que, en realidad, ha ofrecido. Estuvo a punto de ser fichado por Ferrari, aunque en una operación que muy pocos entienden, decidieron rechazarle. via SMS.

A día de hoy es un corredor fiable, serio y de los que sin hacer ruido suelen dar buen rendimiento. En su equipo ha sido hasta el momento el líder indiscutible, si bien al lado de Jolyon Palmer su fulgor era mucho mayor. El británico sólo ha conseguido 8 puntos este año, por 34 del alemán: razón más que suficiente para enseñarle la puerta de salida al inglés y hacerse con Sainz.

No es casual, ni tiene mucho que ver con la adaptación de Sainz que Renault haya decidido adelantar su incorporación antes de 2018. El equipo francés salió de Japón con 42 puntos, lo que le coloca en antepenúltima posición de la tabla de constructores. Sólo superan a McLaren, que está como está, y a Sauber, el indiscutible último equipo de la parrilla. Palmer sólo era un lastre que necesitaban echar del barco si no querían hundirse, ya que aunque es un campeonato que no goza de tanta repercusión para los pilotos, el de equipos es más importante en términos económicos. El reparto del dinero de la competición se realiza en función de la clasificación final de escuderías, lo que puede ser vital para el desarrollo y presupuesto de la siguiente temporada.

Para eso han llevado a Sainz. Es un 'win-win' para las dos partes: el piloto adelanta su adaptación al equipo y así será menos traumático el arranque de 2018 en un entorno que no conoce, y la escudería no sólo adelanta el aprendizaje de su corredor, sino que además incorporan a un piloto que es capaz de dar ese extra que necesitan. A falta de cuatro carreras, el objetivo es el 5º puesto, que está a sólo 24 puntos: exactamente la mitad que ha sumado Sainz en lo que ha durado su última temporada en Toro Rosso.

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