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Hamilton, un campeón con marca propia

Lewis Hamilton, tras proclamarse tetracampeón del mundo. /José Méndez (Efe)
Lewis Hamilton, tras proclamarse tetracampeón del mundo. / José Méndez (Efe)

El cuarto título del británico le confirma como el hombre más fuerte de esta época de la Fórmula 1

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMADRID

Cuando Lewis Hamilton debutó en Fórmula 1 allá por 2007, sólo unos pocos tenían claro que iba a ser el campeón que al final ha sido. El pequeño niño que asombró al mismísimo Ron Dennis en un circuito de karting es, diez años después, el tercer piloto con más títulos de la historia, empatado con Alain Prost y con su rival este año, Sebastian Vettel.

Hamilton está en el mejor momento de su carrera. Sólo dentro de unos años se podrá asegurar al 100% si es el cenit de su estado de forma, porque parecía que lo había alcanzado en 2015 y aún fue capaz de subir la cota un poco más. Esta temporada, además, ha supuesto la de la confirmación como el mejor 'poleman' de la historia, una conquista que ha depuesto el primero de los dominios que estaba en posesión del emperador Schumacher.

No hay nadie en la historia de la Fórmula 1, y eso es mucho decir, que haya salido más veces en primera posición o en primera fila. Como todo lo que genera a su alrededor cualquier supercampeón, hay detractores y fervientes creyentes. Entre los primeros se encuentran los que consideran que no tiene tanto mérito haber logrado tantas 'poles', si casi siempre ha gozado del mejor coche de la parrilla, o uno de los mejores. En el último lustro eso es innegable: Mercedes ha sido el coche dominador, con mucho sobre el resto. Este 2017 ha sido la confirmación: ni siquiera el mejor Ferrari de las últimas temporadas (incluidas las de Fernando Alonso) ha podido con él en este aspecto. Vettel tenía que apostar todo al domingo, porque sabía que, desde que comenzaba la sesión clasificatoria, iba a ir a remolque, a expensas de lo que pudieran hacer Hamilton o, si éste no tenía el día inspirado o la suerte o acierto suficientes, Bottas.

Para sus seguidores, es evidentemente la comunión perfecta entre un enorme coche y un piloto que sabe sacar sus mejores virtudes. Nadie, ni siquiera los aficionados más 'ultras', pueden negar que Mercedes le ha dado el mejor monoplaza de la parrilla. Pero si bien esto es verdad, no lo es menos que Hamilton ha arrasado sin piedad a Bottas. El finlandés no ha sido tan rival como lo fue Rosberg, y quizá por eso al británico le ha costado mucho menos hacerse con este título que con los tres anteriores que logró en la escuadra alemana.

A por el récord absoluto de Schumacher

Desde 2004 y, al menos, hasta 2020, Michael Schumacher seguirá siendo el piloto más exitoso de todos los tiempos en la Fórmula 1. Sus siete entorchados no podrán ser igualados por nadie, excepto por dos: Sebastian Vettel y Lewis Hamilton. Tanto el alemán como el inglés ficharon por Ferrari y Mercedes respectivamente para convertirse en el mejor. Casualmente, los dos últimos equipos con los que compitió el 'kaiser'.

Es Hamilton quien acaba en línea ascendente. Si mantiene el dominio de estos últimos años, no tardará más de dos temporadas en superar las 91 victorias de Gran Premio al mítico corredor de Hürth-Hermülheim.

En este 2017 no ganó en su primera oportunidad, sino en la segunda. Pudo conquistar el título en su amado Estados Unidos, en Austin, pero Sebastian Vettel tuvo el acierto (y la suerte) de poder retrasar una semana más el alirón de su máximo rival. Y pese a salir desde la 'pole' en México, no pudo retrasarlo más. pese a que lo intentó incluso llevándose por delante a su contrincante en México.

Vida más allá del circuito

¿Y ahora qué? El más difícil todavía. En 2018 volverá a ser el gran favorito al título, y tendrá que vérselas de nuevo con Ferrari, probablemente Red Bull y, quién sabe, si McLaren. Alcanzar la cifra de cinco títulos mundiales, que durante varias décadas fue el techo histórico, es algo que sólo han logrado dos auténticos dioses de la Fórmula 1: Juan Manuel Fangio y Michael Schumacher. Es uno de los pocos retos que tiene por delante el británico. Ese, y aumentar aún más su fama fuera de los circuitos, porque si Hamilton es una superestrella del asfalto, no lo es menos fuera.

Hamilton se ha labrado un grupo de amigos, un séquito, que le ha convertido en un habitual de la 'jet set'. No es extraño verle en un concierto de su buena amiga Rihanna, o acompañando a Neymar en un partido de la NBA, o codeándose con Donatella Versace en un desfile. Darse una vuelta por sus redes sociales (especialmente por Instagram, donde es un asiduo a las 'stories') daría para muchas páginas y horas de televisión en los programas de sociedad. ¿Es casual que fuese Neymar el primero que le felicitase, vía radio, nada más cruzar la meta? Ni mucho menos.

Y es que Hamilton tiene claro que tiene un potencial que va más allá del deporte. Mientras que otros como Sebastian Vettel no hacen grandes ostentaciones, él presume de fama, de coches, de dinero, de buenas compañías. Tiene muy claro que su carisma, su marca personal, puede darle muchos réditos cuando cuelgue el casco. ¿O acaso a alguien le sorprendería verle en una película de acción, o rapeando en un videoclip?

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