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Sainz, tras los pasos de Alonso a Renault

Sainz firma un autógrafo en Singapur. / REUTERS

El madrileño fue confirmado como corredor del equipo francés para 2018, en calidad de cedido por Red Bull, aunque su debut puede producirse ya en Malasia

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

En cuanto se anunciaron los acuerdos entre Toro Rosso, Honda, McLaren y Renault, sólo faltaba por lanzar la noticia que ya era voz pópuli en el paddock: el fichaje de Carlos Sainz por la escuadra francesa. El piloto madrileño ve premiado su buen hacer en estos tres años en el equipo canterano de Red Bull con un asiento en un coche de fabricante oficial, lo que siempre es una garantía.

Sainz formará equipo con Nico Hülkenberg, lo que ya les coloca como una de las duplas más fuertes de la parrilla de 2018. El alemán tendrá un serio rival a su lado, y viceversa, y la primera prueba se puede ver inmediatamente, en el Gran Premio de Malasia. La intención de Renault es que así sea, pero antes tendrán que echar a un Jolyon Palmer que no tendrá más oportunidades. No es una cuestión baladí, y tiene fecha de decisión. La Fórmula 1, desde hace años, se asegura que un piloto no pueda tener contrato firmado con dos equipos a la vez. Así, aunque Sainz ya es piloto de Renault para 2018, hasta el momento lo es de Toro Rosso. La CRB (Contract Recognition Board), o comisión de reconocimiento de contratos, debe determinar la salida de Palmer y la llegada de Sainz a la escuadra francesa, que tiene como objetivo el quinto puesto del campeonato de constructores. Palmer no ha sumado ningún punto este año, y no hay visos de que vaya a hacerlo, por lo que quieren que Sainz tome las riendas del equipo cuanto antes.

Una foto premonitoria

Una vez pasados los primeros momentos de euforia, Carlos Sainz sacó su móvil para recuperar una foto que tenía guardada desde hace años. No era una foto nueva, y de hecho ya había sido publicada en varias ocasiones, pero ahora toma un especial matiz. En la imagen, se ve a un jovencísimo Carlos Sainz subido a un monoplaza de Renault, que por entonces pilotaba Fernando Alonso. «Quién iba a decir a este chavalín que 11 años más tarde iba a correr en este equipo. Será un gran honor. Gracias/ Merci Renault Sport», escribía.

Motivos tiene para estar satisfecho. Sainz se ha convertido en el primer piloto de la estructura Red Bull que sale de Toro Rosso y no lo hace para ascender al primer equipo. Eso no sólo habla muy bien de él, sino también de la propia Red Bull. La escuadra de las bebidas energéticas se ha guardado una opción de recompra por Sainz para la temporada 2019: si necesitan subirle al monoplaza que hoy conducen Verstappen y Ricciardo, le plantearán una oferta que Renault debe igualar si quieren mantenerle.

Hasta que llegue ese momento, Sainz sólo tiene que disfrutar y, sobre todo, demostrar que está en condiciones de triunfar. «Estoy muy contento por llegar al equipo Renault Sport F1. Ser piloto de Fórmula 1 para un equipo de fábrica es un honor y espero devolver la confianza que ha puesto Renault en mí con mi mejor rendimiento en la pista», promete el madrileño. Para la escudería es la consecución de un viejo anhelo. Ya quisieron a Sainz hace un año, pero el acuerdo no llegó a buen puerto porque Red Bull lo bloqueó. Ahora, en palabras de Cyril Abiteboul (jefe de Renault), «Carlos Sainz es un piloto muy prometedor que ha estado en el radar desde hace tiempo, especialmente tras sus éxitos en las categorías inferiores de Renault (Fórmula Renault 2.0 y 3.5)».

La afición española puede desempolvar las banderas del rombo con la rojigualda. Los éxitos de Fernando Alonso al volante de un Renault aún son añorados y, como mandaba el destino, será Sainz quien herede esa responsabilidad.

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