Fórmula 1

Cerrado el 'caso María de Villota' cuatro años después de su muerte

María de Villota, durante su etapa de piloto. / ABC

Su familia ha llegado a un acuerdo con Manor y la piloto ha quedado exculpada del accidente cuyas secuelas acabaron con su vida

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO Madrid

La familia y amigos de María de Villota ya pueden descansar, aunque el dolor no se les vaya a abandonar nunca. Según confirmó este miércoles la familia de la piloto a través de un comunicado, ha llegado a un acuerdo con el extinto equipo Manor de Fórmula 1 por el cual el caso judicial ha quedado cerrado y, lo que es más importante, María de Villota ha quedado totalmente exculpada de responsabilidad por el accidente que le cambió la vida y, a la postre, le causó la muerte.

«La familia de María de Villota se complace en comunicar que ha alcanzado un acuerdo que pone fin al contencioso que mantenía frente a Manor F1 Team anteriormente conocido como Marussia F1 Team como consecuensia del accidente que sufrío María el día 3 de julio de 2012. El accidente fue causado por una serie de motivos, entre ellos el producido por el camión aparcado en la zona de pit con su rampa desplegada, sin culpa de María», confirman en el comunicado.

Los Villota llevaban casi un lustro peleando para defender el honor de María de Villota. La madrileña vio truncada su carrera deportiva en el aeródromo de Duxford, donde estaba realizando unas pruebas con el equipo Manor (anteriormente Marussia), que la había contratado como piloto de desarrollo. La fatalidad y, sobre todo, un camión con la rampa mal colocada, provocaron que una salida de pista que en principio no debería haber tenido mayor consecuencia, estuviese a punto de arrancarle la vida. El intenso trabajo de los doctores consiguió salvársela, aunque perdió un ojo.

Desde entonces, María de Villota se convirtió en un ejemplo y una inspiración para la sociedad. Lejos de hundirse en una depresión, se dedicó a contar su historia para quienes estaban pasando un duro momento. Según explica la familia, «es un movimiento creado para dar continuidad a las iniciativas de solidaridad que María puso en marcha, dirigidas principalmente a niños con enfermedades neurodegenerativas y personas sin recursos». Un año y casi tres meses después, el 10 de octubre de 2013, murió en un hotel de Sevilla como consecuencia de un coágulo causado, en primer término, por las consecuencias del accidente.

Su legado se convirtió en un movimiento encabezado por su propio padre, el expiloto de Fórmula 1 Emilio de Villota, con el que continúan con la labor que había emprendido la expiloto, cuya figura traspasó lo meramente deportivo. Prueba de ello fue la Medalla de Oro al Mérito Deportivo que la concedieron, a título póstumo, por su aportación para los jóvenes y el ejemplo que dio a las futuras generaciones.

Pese a que desde la familia siempre transmitió públicamente la vitalidad y el optimismo que desprendía la propia María, el dolor de su pérdida y, sobre todo, la búsqueda de un responsable por lo sucedido abrieron una herida que no dejó de supurar. Aunque nunca se sabrán con exactitud las causas del accidente en Duxford, los Villota han intentado durante cinco años que el nombre de su hija se limpiase a toda costa. Desde Manor-Marussia deslizaron que María había cometido un error de pilotaje, al no pisar el embrague para evitar el ‘anticalado’ que todos los monoplazas de Fórmula 1 tienen, y que por ello se había golpeado contra el camión. Los abogados de la parte afectada han conseguido que se demuestre que, obviando el posible error, nada explica cómo era posible que un camión estuviese abierto en el ángulo exacto para que, en caso de accidente (como sucedió), se golpease a la altura de la cabeza. Ahora, justo cuatro años después de su muerte, la memoria de María de Villota queda limpia.

Fotos