GP Baréin

Vettel saca el escudo

Vettel saca el escudo

El alemán suma la segunda victoria del año tras aguantar en unas agónicas vueltas finales los envites de Bottas | Alonso, 7º y Sainz, fuera de los puntos

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

La estrategia se ha convertido en un arma más. Por segunda carrera consecutiva, las decisiones desde el muro marcaron el devenir y resultado de la prueba, si bien esta vez fue el equipo más conservador quien resistió al que se la jugó. Sebastian Vettel ha devuelto a Ferrari a lo más alto, y ya van dos victorias seguidas. La última vez que la Scuderia acababa en el primer cajón del podio en dos Grandes Premios seguidos fue en Italia y Singapur 2010. Vettel no era ni campeón por aquel entonces.

Y quizá no lo va a ser este año, aún es pronto, pero no será porque no esté gozando de argumentos para lograrlo. En Baréin no lo tuvo tan sencillo como en Australia. Mercedes se la jugó a una estrategia diferente a lo que proponía Pirelli (dos paradas), ya que confiaba en el rendimiento de los neumáticos medios (que les permitió hacer sólo una). Cuando llegaron al final de la prueba, en las últimas vueltas, Bottas tenía en su punto de mira la parte trasera del SF71H. Pero no fue suficiente para adelantar. Una de las máximas que siempre se cumplen en el automovilismo y, en menor medida, en el motociclismo, es que una cosa es atrapar y otra bien distinta es adelantar. A Bottas le faltaron unos metros, o quizá una vuelta. Los más ácidos dirán que le faltó redaños, y dudan qué hubiera pasado con Hamilton en esa posición.

Debacle de Red Bull, atropello de Räikkönen

La pelea fue, de nuevo, entre Mercedes y Ferrari en parte por la eliminación de Red Bull. En la misma vuelta, la pesadilla que ningún jefe de equipo quiere sufrir: que sus dos pilotos abandonen. No obstante, no fue por el mismo motivo, como le pasó a Haas hace dos semanas.

El primero en caer fue Max Verstappen, que mutó en 'Mad Max' una vez más. El exceso de agresividad del holandés le costó muy caro. Estaba intentando adelantar a Lewis Hamilton, cuando tocó con el neumático trasero izquierdo en el alerón delantero del Mercedes. La consecuencia fue un corte en la rueda que le obligó a entrar en boxes, pero los daños que le produjo en el coche fueron demasiados y unas vueltas después, abandonó. Mientras estaba en ello, a Daniel Ricciardo se le apagó el monoplaza. Literalmente, se quedó sin electricidad y tuvo que aparcarlo sin solución de continuidad.

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Eso provocó no sólo una imagen de desolación en el box de Red Bull, sino que la pelea se quedara en manos de Ferrari y Mercedes. Todo parecía claramente favorable para Vettel, aunque para acabar primero, antes hay que acabar. A Vettel le salió todo bien, no así a su compañero.

Y es que en Ferrari no pudieron celebrar de manera completa su segunda victoria del año. En la segunda parada en boxes de Kimi Räikkönen se vio forzado a abandonar después de que atropellase a uno de sus mecánicos. Francesco, que es como se llama el empleado de la Scuderia, era el encargado de poner el neumático trasero izquierdo, pero algo falló en el sistema de avisos al piloto, porque este arrancó y se lo llevó por delante. Consecuencia: doble rotura de tibia y peroné.

En ese momento, a Mercedes se le empezó a ver la estrategia. Bottas y Hamilton afrontaron la segunda parte de la carrera con neumáticos medios, obligando a Vettel a quedarse en pista con unos blandos que podían desfallecer en cualquier momento. Ese momento no llegó hasta las últimas vueltas, cuando se redujo la ventaja hasta las siete décimas finales. Por poco le cuesta la victoria, pero resistió.

Héroe Gasly (y recado a Alonso)

El piloto del día fue Pierre Gasly. El francés acabó cuarto con el Toro Rosso, y nada más entrar en boxes repitió las palabras con las que Fernando Alonso celebró el quinto de Australia: «Ahora podemos luchar». Ese mensaje directo al asturiano y a McLaren dejan entrever el pique innegable que hay en el seno de estos dos equipos, a costa de un Honda que cuajó su mejor resultado desde que volvió a la Fórmula 1.

En cuanto a Alonso, el vaso medio lleno o medio vacío, según se quiera ver. El lado positivo es que acabó séptimo, justo por delante de Stoffel Vandoorne, con lo que McLaren repite con sus dos pilotos entre los puntos. El lado negativo, que como luego confesaría, aún le cuesta mucho luchar con equipos teóricamente iguales, como Renault o Haas, y así es complicado aspirar al tan deseado podio. Peor le fueron las cosas a un Carlos Sainz que, como Alonso, también tuvo que ahorrar combustible en las últimas vueltas y perdió el décimo puesto. Lastrado desde la salida por una mala arrancada, el madrileño no acabó con buenas sensaciones la cita de este fin de semana.

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