Automovilismo

Carlos Sainz tiende puentes entre Madrid y Cataluña

Carlos Sainz, durante su homenaje en Madrid./EFE
Carlos Sainz, durante su homenaje en Madrid. / EFE

El veterano piloto madrileño aprovecha el homenaje de la Comunidad de Madrid por su segundo Dakar para ponerse a él y a su copiloto, el catalán Lucas Cruz, de ejemplo de entendimiento

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Los que este viernes pasaran por las principales calles de la ciudad de Madrid a media mañana, podían haberse cruzado con un coche que no cumplía la normativa 'ECO' ni por casualidad. Era el Peugeot 3008 DKR que ganó el Dakar, con Carlos Sainz como piloto y Lucas Cruz como copiloto, que acabó en la mismísima Puerta del Sol, donde fueron recibidos por la presidenta regional Cristina Cifuentes. Los transeúntes del centro de la capital española alucinaron, sorprendidos de ver aparcado al lado del kilómetro 0 el vistoso coche con el que hace apenas unas semanas Sainz y Cruz daban saltos sobre las dunas sudamericanas.

Esta recepción y la fugaz muestra (acaba este sábado) que han organizado en el patio de la Real Casa de Correos de Madrid es el colofón a unas semanas de celebración, en las que Sainz y su copiloto han recibido los homenajes no sólo de los fans, sino también de autoridades, periodistas («algunos me habéis visto aquí más días que en el Dakar», bromeaba el 'Matador').

Tras firmar en el libro de honor de la Comunidad, Sainz y Cruz, acompañados por personalidades (el embajador de Francia en España, responsables de Peugeot, alcaldes de varios municipios de Madrid.), expresaron su gratitud por recibir tanto cariño y tanto apoyo de los españoles, y en concreto de los madrileños. Y aprovechando que estaban en un acto con políticos, Sainz ha sacado su lado más conciliador, desde el punto de vista político.

A sabiendas de que es una personalidad pública relevante, y que sus palabras van a tener eco fuera del ámbito deportivo, Carlos Sainz en su alocución habló de la gran relación personal y laboral que tiene con Lucas Cruz, su copiloto, como una metáfora de lo que se puede conseguir estableciendo unión y no separatismo. «Una vez más el deporte demuestra que, en este caso, un copiloto catalán y un piloto madrileño podemos conseguir juntos un gran objetivo y luchar por traer a España este éxito, de lo cual nos sentimos muy orgullosos. Espero que esto sirva de ejemplo», dijo, en clara alusión al desafío soberanista de Cataluña. Por su parte, Cruz también destacó el buen ambiente que ha reinado en el pequeño habitáculo del 2008 DKR. "Pasamos muchas horas juntos en un pequeño despacho de pocos metros cuadrados, y si no hubiese una buena relación y mientras no hablemos de fútbol este año, no se pasaría así. Esto es fundamental: sin una buena sintonía y una buena relación no saldrían las cosas», recordó.

Piloto y madridista

Y hablando de fútbol, para Sainz fue un acontecimiento sin igual ir por las calles de Madrid. El corredor madrileño le hizo especial ilusión pasar por el feudo del equipo de su corazón (y que casi preside): el Real Madrid. «Circular por Madrid con el Peugeot del Dakar es una sensación un poco rara. Me ha hecho especial ilusión pasar por delante del Bernabéu. ¿Meterlo en el campo? Si hubiera espacio sí, claro. Pero circular por Madrid es una pasada», relató un Sainz que, en el acto homenaje, estuvo acompañado también por Emilio Butragueño, director de relaciones institucionales del club blanco.

¿Y ahora? Sainz no suelta prenda sobre su futuro (sólo dice que no ha tomado la decisión y que no ha negociado aún con nadie), pero de momento no aspira a más que a descansar y a poner en orden todo lo que aplazó en estos dos meses de preparación y disputa del Dakar. Eso sí: no oculta que le haría ilusión hacer un saque de honor en el Bernabéu, aunque no es su objetivo. «Yo me siento absolutamente reconocido, no necesito más homenajes, lo digo de corazón. Yo iré como primer madridista a animar al Madrid, pero no necesito ningún reconocimiento. Hoy ha estado aquí Emilio Butragueño, recibí la llamada del club al día siguiente, a través de las redes sociales.», dice.

Tampoco le haría ascos al Princesa de Asturias de los Deportes que, pese a que por su trayectoria y papel preponderante lo merece, aún no le ha sido otorgado. «Yo me siento satisfecho ya, y si llega, encantado, y si no llega, encantado igual, como he estado todos estos años. El esfuerzo es el mismo, es cierto que ganar un Dakar con 55 años me ha hecho especial ilusión. Corro por la satisfacción personal, y me alegra que la gente disfrute con esta victoria, pero no lo hago para conseguir ningún premio especial», sonrió.

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