Dakar

Las dos caras de la moneda: Sainz y Barreda

Carlos Sainz y Lucas Cruz./Efe
Carlos Sainz y Lucas Cruz. / Efe

Vuelco total: Peterhansel pierde casi dos horas en la etapa maratón y Sainz se pone líder en coches, mientras Barreda gana en motos, pero una caída pone en riesgo su continuidad en el raid

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Uno de los chistes recurrentes por eso que se ha venido a llamar ‘cuñadismo’ cuando se habla de Carlos Sainz es sacar a colación el famoso «trata de arrancarlo». El bicampeón del mundo de rallies está asociado a una presunta mala suerte que le privó de llevarse su tercer campeonato, y pese a que, en términos generales, no es justo asociarle a ese posible gafe, ya ha entrado en el acervo colectivo general. Sin embargo, esta vez no fue él el desafortunado.

El madrileño no sólo se llevó la segunda victoria de este Dakar, sino que además también llegó a Uyuni como líder del raid. No sólo una actuación excelsa en la dura primera parte de la etapa maratón le sirvió para ello, sino que los problemas de Peterhansel, líder hasta el momento, le han brindado la oportunidad de colocarse al frente de la tabla.

Sainz fue la cara del día, pero la cruz llegó cuando nadie lo esperaba. Joan Barreda se llevó otra victoria de principio a fin, y se acercaba más aún al primer puesto que recupera Van Beveren. El problema es que, nada más llegar a la meta en Uyuni, informó de que se había caído y no podía apoyar la rodilla. El valenciano, el día que se había situado a sólo cinco minutos del líder, se veía obligado a pensarse muy mucho su continuidad en el raid, a expensas de sus sensaciones este domingo.

La suerte sonríe a Sainz…

Cuando Carlos Sainz empezaba el día, en su habitual vídeo después de desayunar, comentaba que esta iba a ser una jornada muy dura. La característica fundamental de las etapas maratón del Dakar es que no hay ayuda de los mecánicos, por lo que cualquier avería o problema tienen que arreglarse con las herramientas que los pilotos y copilotos, además del resto de participantes de manera altruista, puedan tener. Es, precisamente, lo que le ocurrió a Stepháne Peterhansel.

‘Monsieur Dakar’ vio cómo sus opciones de alzar su decimotercer trofeo touareg se complicaban en el kilómetro 129 de la especial. Un salto mal dado le dejó con las suspensiones rotas, lo que le obligó a esperar la ayuda de su compañero Cyril Despres que, hundido en la clasificación, será el ‘coche ayuda’ de Peugeot para los dos contendientes por el título. Sin embargo, como a perro flaco cualquiera, Peterhansel tuvo que esperar más de lo previsto porque el propio Despres tuvo una avería en el embrague.

Mientras el otrora gran rival de Marc Coma llegaba para echarle un capote a Peterhansel, Sainz empezó a volar. Sólo los Toyota de De Villiers y Al Attiyah le pudieron seguir el ritmo, pero a más de siete minutos. Al final, logró una victoria más cómoda de lo que esperaba, que además le permite afrontar la segunda semana de Dakar en la posición soñada.

Este domingo le tocara abrir pista, algo que no le gusta, pero visto lo visto y la ventaja que tiene ahora en el liderato (más de una hora frente a los Toyota y Peterhansel), seguro que lo firmaba cuando empezó el que va a ser su último Dakar con Peugeot. No se puede decir que sea una ventaja decisiva, porque aún quedan siete días de competición, pero ahora es él quien puede manejar la diferencia y dosificar esfuerzos.

…y abandona a Barreda

Arrancar desde La Paz como lo hizo Joan Barreda deja sin calificativos a cualquiera. El valenciano tenía entre ceja y ceja llevarse, por fin, la victoria de un Dakar, y decidió que la etapa maratón era el mejor día para intentarlo. Tras coger pilas en la ciudad boliviana, comenzó el día con el objetivo de llegar a Uyuni liderando la general. No dejó espacio a la duda: primero un minuto y medio, después dos minutos, después tres, después más de cinco… Adrien Van Beveren, líder de nuevo, vio cómo el valenciano le iba comiendo ventaja sin que pudiera hacer nada para evitarlo.

A partir del kilómetro 300, justo antes de entrar en la zona de Uyuni al norte del famoso Salar que da nombre, empezó a perder tiempo plantearse la idea de contemporizar la ventaja. O eso parecía: cuando llegó a la meta cojeando ostensiblemente explicó la realidad. Cuando ya estaba todo el mundo celebrando su éxito, él se iba a ver a los médicos, sin poder apoyar prácticamente la pierna. Esa pérdida de tiempo al final de la jornada se debió a un accidente, que él mismo contaba: «Me he salido de la pista en un agujero grande y la moto se me ha caído encima. Me he roto la rodilla seguro porque está muy inestable y no consigo poner pie a tierra. A partir de ese momento he aflojado la marcha a causa del dolor».

Esta situación pone en riesgo su continuidad. Aunque dar 125 kilómetros con la rodilla rota es casi imposible, el pundonor de Barreda le hizo llegar a la meta con un dolor insoportable. En cuanto se bajó de su Honda, dejaba claros sus temores: «vamos a ver qué podemos hacer de cara a mañana, pero parece muy complicado seguir». Tiene afectado el menisco y el ligamento exterior de la rodilla derecha, e intentará estabilizar la rodilla con un vendaje para resistir y seguir. Si finalmente no puede salir este domingo, Barreda verá cómo, otro año más, su condición de gran favorito se diluye.

En resumidas cuentas se puede decir, sin miedo a equivocarse, que tanto Sainz como Barreda han tenido suerte este sábado: el primero, muy buena, y el segundo, muy mala.

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