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Entrevista

«Las sensaciones de los rallies no te las dan ninguna otra carrera ni especialidad»

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Carlos Sainz. / Virginia Carrasco

  • Carlos Sainz, piloto de rallies

  • "Vuelvo al Dakar porque atrae el reto, porque me divierte, porque tengo ese puntito de pasión por lo que hago que me hace renunciar a una serie de cosas y llegar preparado», asegura el piloto madrileño

     Carlos Sainz (Madrid, 12-4-1962) ha ganado en dos ocasiones el mundial de rallies y en una el raid Dakar. Todavía se niega a retirarse, en julio quedó segundo en la Baja Aragón y piensa asaltar de nuevo la prueba que ahora se desarrolla en Sudamérica para conseguir su tercer podio. Para ello cuenta con el apoyo de Peugeot, conocimientos, experiencia y una ambición que no le impide recordar con más cariño los días de cronómetros lejos de la arena.

PREGUNTA.-¿Ha cambiado mucho el Dakar con la crisis?

RESPUESTA.-El Dakar tengo la suerte de que corro para el equipo oficial Peugeot y es una garantía de que vas con los medios. Los que corren de manera privada y con un espónsor en concreto estoy convencido de que en los últimos años ha sido durísimo. Antes, si hacías bien las cosas tenías las garantías de que ibas a conseguirlo de una manera razonable, pero hoy en día aun haciendo bien las cosas es díficil convencer a una marca, aunque creo que se está reactivando. Soy optimista y confío en que se vuelva a entrar en esa dinámica de que las empresas se metan en el patrocinio deportivo pero sería bueno tener una ley del mecenazgo que apoye a esas empresas.

¿Qué se necesita para ganar el Dakar?

En el aspecto deportivo hay dos puntos fundamentales. por una lado está la parte mecánica, la preparación del coche en sí, todos los tests que uno puede hacer para llegar con la mejor puesta a punto con el equipo rodado. Por el otro está la parte física profesional, lo que es capaz de hacer el piloto, que es tan importante en una prueba tan larga, tan complicada físicamente. De ahí que una buena preparación física es fundamental para tener garantías de éxito.

¿Por qué vuelve cada año al Dakar?

Está claro que a estas alturas de mi carrera deportiva vuelvo porque atrae el reto, porque me divierte, porque tengo ese puntito de pasión por lo que hago que me hace renunciar a una serie de cosas y llegar preparado a ese rally que si no podría. Hace también que una marca como Peugeot confíe en un piloto tan veterano como yo.

En los últimos años se ha desarrollado en Sudamérica, ¿se ha perdido el espíritu africano?

He corrido en África dos años y al final la filosofía del Dakar es lo mismo que en Sudamérica. Es una carrera de resistencia que se pone a prueba tanto al coche como al piloto. El porcentaje de abandonos es muy similar. Incluso en Sudamérica el problema que tienes es que hace mucho más calor y eso lo hace más duro si cabe. Por otro lado, África tiene el encanto de que tiene más desierto, más dunas, más arena y las etapas en ese tipo de terreno son mucho más espectaculares. Las etapas en ese tipo de tierra han sido lo que el Dakar ha transportado un poco a la opinión pública. Dependiendo también de los países tienes más o menos desierto, pero ha encontrado un buen sustituto en Sudamérica, sin duda.

Pero en la última edición se parecía más a una prueba de rallies que a un raid. ¿Le gustó volver a ese tipo de competición?

No me gustó más. De hecho, critiqué la primera semana porque fue una semana de emergencia, que tuvo que ponerse un poco a última hora porque inicialmente iba a empezar en Perú y hubo problemas de la organización con el país. Perú es más desierto incluso que Atacama en Chile. Es donde hay en el verdadero desierto, es donde más se parece. A partir de ahí tuvieron que poner una camino alternativo con poco desierto. Fue un poco aburrido, la verdad, porque fue muy repetitivo.

Pero si tuviera que elgir entre el mundial de rallies o el Dakar, ¿con qué se quedaría?

Encantado con el mundo que me he dedicado, que es el mundo de los rallies. Es apasionante. La sensaciones que tiene uno en un tramo cronometrado en un mundial de rallies son muy difíciles de explicar. Conducir en nieve, en tierra, en asfalto; cambiar de superficie de una semana a otra; rápido, lento, bacheado... Eso no te lo da ninguna carrera ni ninguna especialidad que no sea el rally en sí.