Mundiales de Atletismo

El último show del 'rayo'

Usain Bolt, tras lograr la medalla de oro en los 100 metros en Río 2016.
Usain Bolt, tras lograr la medalla de oro en los 100 metros en Río 2016. / Olivier Morin (Afp)

Usain Bolt se despide de los 100 metros, la prueba que le ha encumbrado a lo más alto del Olimpo del atletismo

MIGUEL OLMEDAMADRID

Durante la última década, Usain Bolt ha sido el rey midas del atletismo, del deporte en realidad: todo lo que toca se convierte en oro. Las marcas se pelean por contratarle y los mítines por convertirle en cabeza de su cartel, y a él le encanta tanto protagonismo. Del mismo modo que no soporta dejar de ser el número uno sobre el tartán. Por eso ha decidido dejarlo antes de que ocurra, empujado por la treintena y un puñado de jóvenes norteamericanos que vienen pisando fuerte en el hectómetro. Este sábado por la noche (22.45 horas), el jamaicano se despedirá de los 100 metros lisos, la prueba que le ha encumbrado a la cima del Olimpo del atletismo. Jesse Owens fue el más importante, Carl Lewis la primera superestrella, y Usain Bolt el mejor de la historia. Un atleta irrepetible.

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Desde su irrupción en la recta, allá por 2008, el 'rayo' se ha paseado por las pistas de todo el mundo haciendo gala de una supremacía insultante. Se pueden contar con los dedos de una mano las carreras que ha perdido desde entonces. Pero más allá de sus estratosféricos récords en el 100 y en el 200, 9.58 y 19.19 en el Mundial de Berlín de 2009, Bolt ha liderado la última revolución del atletismo. «En los 100 metros ha supuesto un salto de calidad importante para lo que venían siendo los años ochenta y noventa, e incluso también los primeros del siglo», apunta Ángel David Rodríguez, diez veces campeón de España en el hectómetro. «Maurice Greene, por ejemplo, no estaría ni siquiera al nivel que están hoy Justin Gatlin o Christian Coleman salvo en sus dos mejores días», añade el velocista madrileño. «Eso ha sido un gran avance, y ha sido junto a la maratón la prueba que más ha evolucionado en los últimos años», asegura, y apostilla que «además de meterle dos décimas al anterior récord, ha arrastrado a otros atletas». Como por ejemplo Tyson Gay, Johan Blake, Asafa Powell y Justin Gatlin, todos por debajo de los 9.75 segundos imbatibles antes de 2007.

Como todos los genios, Usain Bolt nunca se ha caracterizado por ser un estajanovista, aunque el 'Pájaro' defiende que «sin trabajo, por mucho talento que tengas, no llegas». Y vaya si ha llegado lejos el jamaicano, un velocista atípico. «Era un atleta de 200, el mejor del mundo en todas las categorías, y con 23, 24 años empezó a entrenar de otra manera hasta convertirse en uno de 100 metros», señala Rodríguez en lo que define como un proceso «extraño», porque los atletas «suelen ir subiendo de distancia según avanza su carrera, y él ha ido al revés». Esos orígenes en la curva son uno de los secretos de Bolt a la hora de mantener su pico de velocidad al final de cada prueba, hasta los 85 o 90 metros. «No como los especialistas de 100, que en los últimos diez metros no son tan rápidos como en los que van del 50 al 60», sostiene. Ni siquiera le falla la salida, pese a sus 195 centímetros de altura: «Cuando las lesiones de espalda le han respetado ha salido muy bien, como en el récord del mundo, cuando se convirtió en el hombre más rápido de siempre en pasar los 20 metros desde parado».

Rey fuera de la pista

Y si dentro de la pista Bolt ha supuesto una revolución, fuera todavía lo ha sido más. «Ha generado más show además del propio deporte», cuenta el 'Pájaro', y es que no hay persona en el mundo que no asocie el gesto del arquero con el velocista jamaicano. «También ha traído a gente al atletismo que antes no eran espectadores habituales», añade, aunque lamenta que el atletismo «no lo haya aprovechado para comercializar tanto más eventos como más atletas. Al final da un poco la sensación de que el campeonato del mundo era sólo el día que corría Bolt».

Para Ángel David Rodríguez, que este mes de agosto se presenta a la Comisión de Atletas de la IAAF, lo realmente importante es que el jamaicano tenga heredero deportivo: «Si luego la parte mediática también funciona, bienvenido sea». Pese a que es cierto que comercialmente Bolt no tiene rival, el plusmarquista español de 60 metros asegura que ya convive con talentos extraordinarios como él, «como Rudisha en el 800, Lavillenie en la pértiga o Van Niekerk en el 400», y que tendrá un relevo «no sólo en el hectómetro». El atletismo lo agradecerá, aunque primero llore la retirada de su última leyenda.

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