Titanes en la nieve

Medio millar de personas combaten el frío, la nieve y el hielo en la VII edición de la Transcandamia, que se celebra en el entorno de la Candamia | Santiago Mezquita y Nuria Domínguez sufrieron para imponerse en la carrera más dura de León

Uno de los participantes corona la 'Anibalada'. / Inés Santos / JLB
RUBÉN FARIÑAS León

Es una de las carreras más duras del año y también una de las más divertidas para el público. La séptima edición de la Transcandamia resistió a una temperatura bajo cero para volver a coronarse como la cita por excelencia que abre el 2018.

21 kilómetros, un desnivel acumulado de 2.000 metros, placas de hielo y tramos de nieve. Lo tuvo todo esta carrera que transcurre por el incomparable marco de La Candamia en La Sobarriba.

La salida de esta edición se celebró en la Urbanización de Las Lomas, dos kilómetros de tramo urbano antes de adentrarse en el bosque.

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El ganador, Santiago Mezquita, tuvo un susto en este tramo al sufrir una leve caída, lo que dio ventaja a Alberto González, tercer clasificado final.

Al adentrarse en La Candamia, los dos corredores tomaron la iniciativa. La dureza del kilómetro 7, donde se sube hasta la mayor cota, por encima de los 1.000 metros, cerca de Villaobispo; la gran cuesta del kilómetro 12; y la ‘rompepiernas’ del 15 mostraron una bonita lucha entre ambos.

Mezquita y Domínguez se imponen

Mezquita rompía entonces la carrera. El atleta puso el turbo y dejó atrás a su rival para ser el primero en coronar la ‘Anibalada’ con 1:53:39. David López aprovechó el sobreesfuerzo de Alberto González y alcanzó la meta con 2:00:40, un minuto antes que González.

Similar lucha se vivía en las chicas. Nuria Domínguez y Victoria Santamaría buscaron la victoria desde Las Lomas. La primera no pudo zafarse de su rival hasta los últimos kilómetros y terminó logrando un minuto exacto de ventaja, superando la escalada final en 2:25:01.

Fueron 21 kilómetros de sufrimiento y épica. Superar una Transcandamia, en las condiciones ambientales de este domingo, supone un mérito y un esfuerzo casi sobrehumano.

Su última subida, la Anibalada, dignificó una vez más su nombre y coronó no solo a los primeros, sino al medio millar de participantes que se atrevieron a desafiar la carrera más dura de León.

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