Va por ti, carol

El Palacio de los Deportes de León acoge una emotiva cita para ensalzar la figura de la gimnasta Carolina Rodríguez, que recibió el cariño de rivales, amigas y compañeras del Club Ritmo

DANI GONZÁLEZLeón

Nadie se lo quería perder. Nadie podía faltar. Cualquier que se hubiera cruzado alguna vez con Carolina Rodríguez sabía que hoy no podía fallar. Este domingo era una cita especial, emotiva, diferente. Un homenaje a alguien que lo ha sido todo en el rítmica, una de las mejores embajadoras de León y del deporte español.

Rivales y amigas, pero también personas que tienen en Carolina su espejo. Algunas de las mejores gimnastas del mundo quería estar para arropar a la leonesa, esa gimnasta que no hace ejercicios al uso, los hace con el corazón, transmitiendo, sientiendo y haciendo sentir. Y todo esto se lo querían devolver.

Vladinova, Mazur, Katsiaruna o Durunda. Algunas de las mejores devolvieron parte del cariño que han recibido de Carolina sobre el tapiz del Palacio, en casa de la leonesa, en casa de un referente de la gimnasia rítmica mundial.

Homenaje a Carolina

Pero también las niñas del Ritmo, encabezadas por Sara Llana, Paula Serrano y Olatz Rodríguez, pero en el que participaron las 200 gimnastas que comparten club con Carolina. Todas quisieron dejar claro a la protagonista que es para ellas un ejemplo a seguir, un espejo en el que reflejarse, tanto en lo deportivo como en lo vital.

En el Ritmo se hace gimnasia con el corazón. Esa ha sido una de las grases de Carolina Rodríguez, a la que sus compañeras de club, en una de las actuaciones más emotivas, la describieron con las características que son seña de identida de la gimnasia de Carolina en lenguaje de signos.

Las lágrimas, claro esta, tenían que aflorar. Y afloraron, porque Carolina era feliz, porque la leonesa se estaba dando cuenta de que la quería mucha gente, de que la gimnasia la ama, de que el deporte está loco por ella.

Ni siquiera el conjunto de rítmica subcampeón olímpico en Río faltó a la cita. Ellas también acudieron a la llamada para homenajear a la más grande, a un símbolo de León que recibió, de manos del alcalde Antonio Silván, un cuadro con el otro emblema de la ciudad, la Catedral.

Un día distinto. Un día inolvidable. Una cita que estará para siempre en la retina, en la cabeza y en el corazón de Carolina Rodríguez. Un día en el que la gimnasia se rindió a la leonesa, en el que este deporte devolvió parte de todo lo que Carolina le ha dado de una manera que parece muy simple, pero no lo es: sintiendo y haciendo sentir.

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