Atletismo

En busca de «materia prima» para el atletismo español

Cacho y Beitia / EFE

Raúl Chapado y Fermín Cacho coinciden en que el futuro sobre el tartán está en los colegios, y para ello la Federación ya ha puesto en marcha un plan de desarrollo y fomento del deporte desde la base

MIGUEL OLMEDA

La delegación española regresó del pasado Mundial de Londres, hace poco más de un mes, con las manos vacías. Las críticas sobre la salud del atletismo nacional fueron entonces voraces, y Raúl Chapado, que antes de presidir la Federación fue atleta olímpico –en triple salto-, no sólo las encaja, sino que las comparte. «Para mí, no conseguir medallas, en plural, no puede ser nunca una buena noticia», confiesa, aunque asegura que esa la realidad del atletismo en este país desde hace una década: «Tenemos una o dos opciones de presea, y si esos deportistas no están bien, no tenemos ninguna». Y en Londres, ni Ruth Beitia ni Orlando Ortega estaban bien.

Mirando el vaso medio lleno, Chapado hace hincapié en que el combinado español ha rendido dentro de sus posibilidades, «consiguiendo doce marcas personales y cinco finalistas, más que en Río y que en Pekín». Además, recalca la juventud de muchos de estos atletas, pero lamenta que a corto plazo la Federación sólo pueda «apoyarles y darles las mejores condiciones de entrenamiento para que puedan pelear por las medallas».

Para el presidente, el atletismo español debe mirar más allá y centrarse en la base, «en aumentar el número de talentos». Entonces crecerán las opciones de medalla, y por tanto, llegarán las ansiadas preseas. «Tenemos que encontrar ese talento y ponerlo al servicio de los entrenadores», recalca Chapado, que desvela que la Federación «lleva un año trabajando en un programa con colegios, clubes, Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, y que dentro de unos años dará sus frutos». Para ello, triplicará la inversión que se hacía anteriormente en estos proyectos.

Un cuarto de siglo después de que Fermín Cacho se colgase el oro olímpico en Barcelona, el 1.500 es casi un solar en España. El mediofondista soriano atribuye la decadencia del atletismo en general a la crisis económica -«que aquí ha hecho mucho daño»-, pero sobre todo «a la falta de confianza y compromiso, que es fundamental». Se pregunta, irónicamente, si los entrenadores antes eran muy buenos y ahora son muy malos… Y él mismo da con la respuesta: «Hay que buscar la materia prima y darles confianza a los chicos para que no tengan problemas en compaginar el atletismo con los estudios, y convencerles de que no se les va a dejar tirados».

¿Y el futuro del atletismo español dónde irá? ¿Volverá al 1.500? «No es fácil arrebatarle a los kenianos el dominio de la distancia», asegura Cacho, aunque recuerda que en el pasado Mundial de Londres «ya hubo atletas de raza blanca, tanto hombres como mujeres, que les pusieron en apuros». El secreto, para él, «está en saber lo que se quiere, ser profesional y confiar en lo que se está haciendo». Palabra de campeón olímpico.

Chapado, por su parte, ve un rayo de luz en una disciplina, la velocidad, que históricamente ha pasado de puntillas por el atletismo español. «Es verdad que es muy difícil con la genética y la tradición de nuestro país respecto a otros como Jamaica o Estados Unidos, pero soñamos con ello», confiesa el presidente. «Bruno lo demostró el año pasado y los chicos del 4x400 lo han hecho en Londres, empezamos a ver que la velocidad forma parte de nuestro atletismo y para ello estamos llevando a cabo el Plan Nacional de Relevos», desvela, y es que la velocidad en España «se va a desarrollar a partir de ellos: cuanta más gente involucres, más gente querrá hacer velocidad, y seguramente los resultados sean mejores».

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