Mundiales de Londres

Allyson Felix 'vuela' por encima de Bolt y Farah

Allyson Felix recoge el testigo en el 4x400. / EFE

Nadie en la historia de los mundiales ha ganado tantas medallas como la estadounidense

MIGUEL OLMEDA

Londres 2017 se recordará para siempre como el de la retirada de las pistas de Usain Bolt y Mo Farah. Dos leyendas sin parangón, cada uno en lo suyo: la velocidad para el jamaicano y el fondo para el británico. Pero ninguno de ellos puede ni podrá ya presumir de ser el atleta más laureado de la historia de los mundiales. El honor recae sobre una figura femenina, concretamente la de Allyson Felix, que sin llevarse las portadas se ha colgado a lo largo de su carrera 16 medallas, once de ellas de color dorado.

La última fue en el 4x400 que Estados Unidos arrasó ante Gran Bretaña y Polonia. Felix corría la segunda posta y recibió el testigo en cuarta posición. Lo entregó en la primera. Con una ventaja de 50 metros. Cuando sus rivales quisieron darse cuenta, la norteamericana de 31 años había puesto suficiente tierra de por medio como para que sus compañeras se tomasen la final como un entrenamiento. Ella tiene esa virtud. Sus zancadas son tan elegantes que más que correr parece que flota por el tartán. Y en realidad vuela.

Todo se lo debe a sus kilométricas piernas. Un sello personal y a la vez la razón por la que Allyson Felix se dedica al atletismo. 'Piernas de pollo' era su apodo cuando era apenas una adolescente que jugaba al baloncesto, y ella lo detestaba. Lo odiaba con todas sus fuerzas. Por eso mismo decidió plantar cara a todos aquellos que se reían de ella: «Sentía que, aunque tuviera las piernas delgadas, podía ser fuerte, así que probé en el equipo de atletismo. Quería demostrarles a todos que se habían equivocado». Vaya si lo habían hecho.

Desde que cambió el parqué por el tartán, Felix lo ha ganado todo. Le da igual el relevo corto que el largo, los 200 metros o los 400, no hay medalla que se le haya resistido a lo largo de su carrera. 16 metales mundialistas a los que hay que añadir otros nueve olímpicos. Sólo le falta un récord del mundo para completar su obra. Pero aunque no lo consiga, nadie podrá negarle la etiqueta de la velocista más completa de la historia.

Con el oro del 4x400 femenino y la plata del masculino, Estados Unidos cerró su participación en el Mundial de Londres con 30 medallas, diez de oro, once de plata y nueve de bronce. Un balance que no hace sino confirmar al país norteamericano como el absoluto dominador del atletismo.

En cualquier disciplina, además, pues a la velocidad, la longitud, el triple y los relevos -éxitos habituales del combinado yanqui- se le han sumado metales en pruebas como el 3.000 obstáculos o los 5.000 metros, de dominio histórico africano. Y para muestra, un botón: habría que juntar las preseas de Kenia, Polonia, China y Sudáfrica para adelantar por una a Estados Unidos en el medallero del campeonato.

Fin de fiesta sin sorpresas

El Estadio Olímpico de Londres cierra sus puertas al atletismo para abrirlas de nuevo al fútbol, y en la despedida del Mundial, al contrario que en la línea de toda la cita, no hubo sorpresas. El 5.000 y el 800 femenino despidieron su concurso con sendos triunfos de la keniata Hellen Obiri y la sudafricana Caster Semenya, esta última con un dominio apabullante.

En la altura masculina, el catarí Mutaz Barshim se impuso con facilidad al ruso Danil Lysenko y al sirio Eddin Ghazal, aunque no fue capaz de superar el listón en 2.40 metros. Todavía le queda para asaltar el legendario récord de Roberto Sotomayor cinco centímetros más arriba.

Fotos