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Para las jugadoras iraníes el hiyab no es motivo para boicotear el torneo

Hejazipour y Khademalsharieh, en una partida.
Hejazipour y Khademalsharieh, en una partida. / AFP
  • Se oponen a una campaña lanzada en Estados Unidos contra la celebración

Llevan velo con naturalidad, para ellas no es un símbolo de opresión. Las jugadoras de ajedrez iraníes se oponen a una campaña lanzada en Estados Unidos contra la celebración, en febrero, del campeonato del mundo femenino en Teherán.

La polémica comenzó con Nazi Paikidze-Barnes, una estadounidense-georgiana de 22 años y una de las mejores jugadoras de ajedrez de Estados Unidos, quien decidió boicotear esta competición aduciendo que tendría que ponerse el hiyab (velo islámico). Denunció en las redes sociales que el torneo se celebre en un país "donde las mujeres no tienen derechos fundamentales y donde se les trata como a ciudadanos de segunda clase". También lanzó una recogida de firmas para que tenga lugar en otro sitio. Las jugadoras iraníes clasificadas no lo entienden; para ellas es "una oportunidad".

Mitra Hejazipour, de 23 años, y Sara Khademalsharieh, de 19, tocadas con hiyab, están sentadas frente a un tablero de una sala de la Federación de Ajedrez de Teherán. Mitra comprende que pueda "resultarle difícil" a la jugadora estadounidense-georgiana "porque es la primera vez que tendrá que ponerse un hiyab, pero es una de las leyes en Irán. El hiyab no tiene nada que ver con la opresión, estamos acostumbradas a él (...) y lo aceptamos". Sara añade: "Es la primera vez que recibimos un campeonato del mundo (de todas las disciplinas) y creo que es muy importante para las iraníes tener esta oportunidad". "La campaña contra el torneo no ayuda" a la comprensión de "la cultura iraní" y "va en contra de las mujeres iraníes". Además, alegan que el hiyab se autoriza desde hace un tiempo en otras competiciones internacionales como el kárate.

El presidente de la federación iraní de ajedrez, Mehrdad Pahlevanzadeh, resalta que la iniciativa de Nazi Paikidze-Barnes es "personal" y que es la única en haber protestado de las 64 jugadoras de 26 países que se espera acudan a Teherán en febrero.

"En todo el mundo existen reglas sobre la forma de cubrirse el cuerpo", estima Pahlevanzadeh. "No queremos obligar a nadie en el mundo a hacer lo que hacemos, pero todos tienen que respetar las reglas en Irán, incluidos los extranjeros", afirma. "No es tan duro cumplir con una simple regla", añade..

Desde la revolución islámica de 1979, todas las mujeres deben taparse el cabello con un velo. En Teherán y las grandes ciudades lo llevan de forma desaliñada, echado hacia atrás, dejando ver el pelo. La mejor prueba, según Mehrdad Pahlevanzadeh, de que el hiyab no es sinónimo de opresión o de discriminación en Irán "es que actualmente hay más niñas que niños que sacan buenas notas en los estudios". El 60% de los alumnos iraníes son mujeres, según cifras oficiales.

Y las iraníes trabajan en muchos sectores, conducen, participan en la vida política al más alto nivel, como vicepresidentas y diputadas. Durante una visita reciente a Teherán, el presidente de la Federación internacional de ajedrez (Fide), Geoffrey Borg, afirmó no haber recibido "la más mínima objeción" cuando Irán fue seleccionado para acoger el campeonato del mundo.