Entrevista

Saúl Ñíguez: «Si no ganamos a Italia seguramente no haya Rusia»

Saúl Ñíguez, con la selección. / Hoy

«Por suerte o por trabajo, que yo creo que es más por trabajo, aparezco en los momentos importantes», explica sobre su capacidad goleadora

RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

En el duelo de clasificación ante Italia en Turín de octubre de 2016, no pudo participar por «unas molestias» que le impidieron jugar «pese que estaba superilusionado porque eran las primeras veces que venía con Julen». Este atlético, de sólo 22 años, fue el primer futbolista al que hizo debutar Lopetegui, con el que llegó a hablar de la opción de ir cedido a Do Dragao, en esta nueva etapa de la selección que arrancó hace casi un año en Bruselas. Quizá esa «frustración por no poder estar» aquel día hizo que ocho meses después completase, posiblemente, su mejor partido con la camiseta de la selección. Fue en la semifinal del Europeo sub 21 de Polonia, cuando marcó los tres goles que dieron el pase a la final ante una selección transalpina que aporta ahora varios futbolistas a la absoluta, entre ellos el portero Gigi Donarumma. Ahora, quiere repetir con la absoluta. «Vengo a competir y a ganarme un puesto. No lo voy a poner fácil», avisa.

-Cuando le nombran Italia supongo que le vienen a la cabeza aquellos golazos.

-(Sonríe) Fue un partido de ensueño, mi primer ‘hat-trick’ como profesional y en una semifinal de un Europeo sub 21 que nos metIó en una final. Es un recuerdo muy bonito porque, además de los tres goles, dos me gustaron mucho y, sobre todo, fue contra Italia, que no es una selección cualquiera y que compite muy bien, que siempre pelea... Es algo que me emocionó mucho. Yo sólo pensaba en ganar y en la final, lástima que luego la perdimos. Pero el Europeo me dejó un gran sabor de boca.

-Y eso que no fue nombrado MVP pese a ser el máximo goleador...

-Lo que más me gustó del Europeo no fue el nivel personal que di, sino que después de una fase de clasificación superdura logramos ser un equipo, algo que antes no habíamos hecho. Había grandes jugadores, pero cada uno miraba por su bien y allí necesitábamos ser un equipo para poder competir contra esas grandes selecciones. Y lo hicimos. Que Celades haya conseguido eso –que no era fácil porque éramos todos grandes jugadores que no estábamos funcionando y nos clasificamos en una repesca–, es algo de lo que me siento orgulloso. Nos juntamos y remamos en la misma dirección. Lo peor fue la derrota en la final.

-¿Es normal que sus goles sean siempre tan espectaculares?

-Espero que siga esa costumbre (ríe). La verdad es que no todos lo son, porque muchos los meto de cabeza. Sí es cierto que he metido goles importantes, en días recordados. Y, entonces, aunque el gol sea más normalito, se asocia a un golazo. No es lo mismo anotar en un partido de Liga, que sólo te juegas tres puntos, o cuando está acabando el torneo y no hay nada en juego, que en rondas finales de la Champions. No digo ya en unos cuartos, una semifinal o final. Esos días, aunque sea normal el gol, pues parece mejor. Lo cierto es que por suerte o por trabajo, que yo creo que es más por trabajo, aparezco más en los momentos más importantes.

-Da la sensación de que usted, que debutó hace cinco años en el Atlético siendo menor de edad, no tiene vértigo. ¿Cómo se consigue eso?

-Es que no pienso en ello. Sólo pienso en el fútbol, en divertirme y en mejorar siempre. Además de las 2-3 horas de la ciudad deportiva, trabajo en casa, porque mi vida está relacionada con el fútbol. Quiero mejorar en todas las facetas, veo vídeos, trabajo para ser entrenador también; y por si tengo que ser director deportivo. Tengo 22 años y estoy pensando en lo que voy a hacer el día de mañana. No es sólo pensar en el fútbol, que todo va relacionado con ello, sino en marcarse metas. A veces me las pongo y sé que son muy altas, casi imposibles de alcanzar, pero intentándolo creo que podré llegar a mi mejor nivel. Eso me va a dejar satisfecho.

La «despedida» del Calderón

-Póngame un ejemplo.

-Las semifinales de la Champions que perdimos contra el Real Madrid del año pasado. Allí el equipo no dio buena imagen. En la vuelta, rinde, compite, ganamos... Aunque al final no nos clasificamos por goles. Ese día sí me quedé contento porque el equipo trabajó junto, competimos, creímos... Y despedimos bien el Calderón. Dentro de lo que cabe, después de la ‘cagada’ de la ida, no se puede hacer más. Ahí lo di todo, no llegué a mi objetivo, pero me fui satisfecho. Eso es lo que me gusta.

-¿Y los objetivos que se marca para esta campaña? Asumo que me dirá que lo primero es Italia...

-Hay que mirar siempre a lo más cercano. Todo el mundo piensa en Rusia, en ser titular, en pelear por este título o por este otro, pero hay que ser realista y sincero. Si no ganamos a Italia, seguramente no haya Rusia; si no ganas el siguiente partido de Liga, no podrás pelear por el título al final. Todo lo que pienses a largo plazo es un error, te desvías y te olvidas de lo cercano... que es lo que te permitirá acercarte al objetivo. Yo ahora al equipo lo veo bien, concienciado del partido del sábado, concentrado y trabajado. Seguro que eso le da tranquilidad al míster. Sé que vamos a rendir a tope y a hacer un gran partido ante Italia.

-Con Lopetegui siempre ha sido importante y le ha hecho debutar en la absoluta.

-Es un entrenador que ya había tenido, que ha confiado y apostado por mí en las inferiores. En su día, incluso hablamos para ir al Oporto. Además de la confianza del míster, que me da la oportunidad de venir aquí, lo más importante es que en mi club estoy teniendo continuidad. No puedo olvidarme de que tengo que jugar siempre bien, pelear y rendir. Cuando lo haces puedes fallar, pero seguro que voy a aprender. Eso hará que mejore y que pueda venir. Ahora que estoy en la selección no vengo sólo a entrenar y vivir la experiencia. Hay grandes jugadores, pero vengo a competir y a ganarme un puesto. No lo voy a poner fácil. Voy a dar lo mejor de mí y luego que el míster decida.

-En el Europeo tenía de compañero de habitación a Kepa Arrizabalaga. ¿Repetirán para que le traiga suerte?

-Aquí dormimos en habitaciones individuales (ríe). Es verdad que Kepa lleva siendo mi compañero desde que hemos coincidido en el equipo. Casi siempre nos poníamos juntos, porque éramos los más jóvenes. Nos juntamos e hicimos fuerza y piña. Es un crack como persona y jugador. Es majísimo, agradable, un tío simpático y tan tranquilo que te calma... Tiene unas condiciones espectaculares, humanas y futbolísticas.

-Dentro de poco el Atlético va a San Mamés. Seguro que Kepa ya teme sus ‘misiles’, esos que Lopetegui le pide que intente desde lejos.

-Algo tendré que tener preparado, aunque es de esas personas a las que siempre le deseas lo mejor (risas). Cuando encuentras en el fútbol gente tan buena y tan humilde es especial. Es de los que se merecen todo.

Su familia, decisiva

-¿Esa madurez que usted tiene a los 22 años es por venir de un entorno tan futbolero?

-A mí me ha ayudado, aunque otros dicen que les ha perjudicado que en su familia haya personas que se dediquen al fútbol. Tengo la fortuna de que mi padre siempre ha ido dos pasos por delante de mí, cuando yo pensaba algo él me decía: ‘Saúl no hagas esto que te vas a equivocar’. Hasta que no te das con la piedra no te das cuenta, pero siempre ha intentado protegerme y tengo la doble fortuna de tener dos hermanos mayores que han vivido situaciones similares. Me han dado consejos: ‘cuando vayas a vivir sólo vas a tener obligaciones y será duro: cocinar después de llegar cansado...’ y situaciones así. Cuando te van diciendo todo eso y se cumple, no me lo tomo de la misma manera porque ya lo sabía... o lo intuía. Además, aprendo a nivel humano: a tener los pies en el suelo.

-Entonces no se puede quejar...

-Me ha ido bastante bien, a pesar de no tener tanto nombre, porque la prensa tampoco me ha elevado. Quizá a otras personas les han dado más bombo o han salido más, pero yo creo que me lo he ganado en el campo y eso me ha beneficiado. Las experiencias vividas en mi carrera (pasó cedido por el Rayo) me han ido ayudando, me han permitido crecer y ser más maduro.

-Usted tampoco es de aparecer mucho en la prensa...

-Con la edad aprendes a hablar también, al principio salías y decías: si, no o respuestas cortas porque te da corte hablar. Al final no podemos mostrar muchas veces a lo que yo pienso de verdad porque alguien se lo puede tomar a mal si no le llega en su contexto. La gente que me conoce desde pequeñito dice que he cambiado mucho hablando con la prensa, que he mejorado mucho. Poco a poco con la madurez me iré soltando.

-Si sigue a este nivel seguirá dando que hablar, será inevitable.

-Ojalá pueda seguir ayudando a mi equipo y a la selección.

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