Selección

Piqué vive una jornada de ira en Las Rozas

Un aficionado reclama la marcha de Piqué de la selección en las Ciudad del Fútbol. / Reuters

El catalán fue pitado e increpado por unos 1.000 aficionados que pidieron su expulsión de la selección y entonaron proclamas a favor de las Fuerzas de Seguridad del Estado

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

Nunca un entrenamiento de la selección española fue tan tenso, ni siquiera en la época de peores resultados. Los apenas 22 minutos que duró la sesión al completo de la selección en el césped del campo principal de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas se convirtieron en un ejercicio de ira contra Gerard Piqué. «A mí me asusta un poco todo esto, es desmedido», decía Alberto, de 35 años y habitual cuando la selección está en Madrid. Hubo insultos, pitos, gritos y todo tipo de proclamas a favor de España y de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Hubo tensión, como cuando se quiso requisar alguna pancarta ofensiva. Hace algo más de un mes, en el Santiago Bernabéu, la afición apoyó mayoritariamente al central catalán, pero esta vez los 1.000 aficionados que estaban en las instalaciones ofrecieron un veredicto: no quieren a Piqué en la selección.

Nunca se había visto un despliegue mediático similar en la Ciudad del Fútbol, consciente la prensa de que la jornada podía ser importante, y no por el nivel futbolístico del entrenamiento. A los medios deportivos y los nacionales habituales en cada concentración se sumaron otros internacionales, e incluso del corazón. «¿Cómo llegas a la concentración, Gerard?», le preguntaron a Piqué, que se bajó a las 17:26 horas de una furgoneta junto a Marc Bartra, Pedro Rodríguez y Sergio Busquets, y caminó hacia la residencia mirando al suelo luciendo zapatillas rojas, pantalón vaquero, camiseta negra y gafas de sol. «Andando», respondió Busquets a su lado. No sonrió su amigo, consciente de que estaba a punto de vivir un plebiscito popular en el que tenía todas las papeletas para salir perdedor. Y así fue.

Quizá por ello, nada más llegar, y una vez ya estaba en la residencia, Piqué demostró que el paso que dio el 1-O, con su voto en el referéndum independentista de Cataluña y sus palabras después del partido del día anterior criticando al Gobierno y a la Policía Nacional y la Guardia Civil, es el primero de un camino. Así, cogió su móvil y utilizó su cuenta de Twitter para referirse con ironía a la actuación de la Policía. «Han actuado con profesionalidad y de modo proporcional y proporcionado», escribió, reproduciendo unas palabras de la vicepresidenta Soraya Saenz de Santamaría. El central, además hizo suyo un mensaje de un independentista que escribió: «Policía disparando antes de irse. Dejando bien claro su posición. Ahora que alguien me defienda esta actitud», con la etiqueta ‘CatalanReferendum’ y un vídeo en el que efectivos de la Policía Nacional disparan pelotas de goma contra manifestantes en Cataluña en los minutos previos a abandonar en un furgón.

Posteriormente Piqué retuiteó otro mensaje que lamenta que Soraya Sainz de Santamaría mienta, junto a otro vídeo con la Policía Nacional reprimiendo con violencia a grupos de independentistas. Todo eso antes de entrenarse a las 19:45 horas junto al resto de la selección a puerta abierta, ya que la FEF quiso mantener el entrenamiento tal y cómo estaba previsto. Se respetó el plan inicial previsto, con sesión y actos de algunos futbolistas (publicitarios y solidarios) antes y después del entrenamiento.

Desde las 18:00 horas había aficionados en la entrada principal de las instalaciones esperando la apertura de puertas. En alguna de ellas se puedo ver a algunos hinchas con banderas de España, lanzando proclamas contra Piqué e incluso luciendo algún cartel contrario al defensa. «Catalán que no quiera ser español que se vaya», se reflejaba en un escrito que decía que «Por la pela sí se apuntan, ejemplo Piqué».

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Pancarta retirada

En el interior de las instalaciones se reforzó el dispositivo de seguridad, siendo visibles cuatro patrullas de la Guardia Civil, que se plantaron en la pista de atletismo junto al terreno de juego para evitar espontáneos. Tres minutos antes de las 19:00 horas se abrieron las puertas, llegando las primeras carreras por coger posiciones. La mayoría eran niños con padres, pero también adultos decididos a hacer saber su indignación con Piqué, que lleva desde los 16 años siendo un fijo en todas las categorías de la selección con un compromiso total y absoluto. Se requisó una pancarta que le tildaba de «vomitivo», provocando las protestas y generando gritos de «¡Viva la Policía y la Guardia Civil!». No había más gente de la habitual en un entrenamiento de lunes en Las Rozas, pero sí se palpaba la tensión.

En cuanto comenzó la sesión el asunto se desmadró.Los decibelios subieron hasta límites insospechados y empezaron todo tipo de insultos, algunos usados para hacer rimas en las que se solicitaba de modo sonoro su marcha de la selección y otros que le recordaban: «España es tu nación». Varios lideraron esos cánticos y otras proclamas a favor de los Cuerpos de Seguridad y al acceder Lopetegui algunos saludaron con gesto militar y otros recordaron que «Cataluña es España». Todo eran quejas y apenas se aplaudió a los internacionales, entre los que faltaban Aduriz, Ramos y Reina. En medio de protestas y silbidos, tras unos rondos y toques de balón el entrenamiento sobre el césped finalizó. A las 20:08 se marcharon todos los que jugaron el domingo y se quedaron De Gea, Kepa, Saúl, Aspas, Thiago y Pedro junto al cuerpo técnico. Estos se quedaron otro cuarto de hora, haciendo desplazamientos en largos y remates a portería junto a Ochototena.

El grupo, a la expectativa

Fue una situación inaudita si bien es cierto que ser el centro de atención no es algo que haya ahora incomodado al central, aunque por primera vez lo hacía plenamente por un asunto no deportivo. En otras ocasiones sus dardos al Real Madrid o hacia el tratamiento informativo de la prensa le habían convertido en protagonista, pero tras lo sucedido en el referéndum de autodeterminación del 1-O, prohibido por la justicia española, dejó entre lágrimas, tras el partido a puerta cerrada del Barcelona, una frase demoleadora: «Si el míster (Julen Lopetegui) o cualquier persona de la Federación cree que soy un problema o que molesto, no tengo ningún problema en dar un paso al lado y dejar la selección antes de 2018», la fecha que había anunciado para su retirada internacional, después del Mundial de Rusia.

Eso ha desconcertado al grupo, desde el vestuario, pasando por el cuerpo técnico y terminando con los federativos. Lopetegui ha respaldado siempre al central, que en ocasiones ha sido silbado por parte del público en suelo español. Una de esas veces fue en Alicante, en un amistoso ante Inglaterra, donde disputará la selección el viernes su duelo ante Albania. «Gerard se parte el alma cada vez que viene con nosotros, da ejemplo, es comprometido y estamos encantados con él. No entramos a valorar ninguna cosa más», afirmó el viernes Lopetegui al anunciar la lista de convocados. En la selección creen que para ellos nada ha cambiado y por tanto debe ser el propio Piqué el que decida y no deje la responsabilidad a terceras personas a la hora de decidir o no su continuidad.

El plan de la selección es dar normalidad dentro de la agitación tras las declaraciones de Piqué, que siempre se ha mostrado favorable al derecho a decidir catalán y de hecho acudió a votar el domingo por la mañana, sin que eso le impida vestir la camiseta española. «Creo que puedo seguir yendo a la selección porque de verdad creo que hay muchísima gente en España que está en total desaprobación con estos actos que han sucedido en Cataluña y que de verdad creen en la democracia. Soy y me siento catalán y hoy (por el domingo) más que nunca me siento orgulloso de la gente de Cataluña. Sólo queríamos votar», afirmó el central, campeón del mundo y de Europa con España.

La situación con Piqué, que mantuvo una conversación con Lopetegui el domingo y otro cara a cara nada más llegar este lunes, tenía al grupo algo más serio de lo habitual antes de presentarse en Madrid. Pocas bromas y mensajes entre ellos hasta verse en Las Rozas. Al llegar a Madrid el central del Barça charló con el seleccionador y con sus compañeros, entre ellos un Sergio Ramos que el jueves salió a defenderle, aunque dejó una frase ambigua. Se consensuó dar prioridad al fútbol y a buscar de manera matemática la clasificación para el Mundial. Será complicado y se intuye que habrá ambiente caldeado en el Rico Pérez, como sucedió en la sesión de Las Rozas. Parece una situación insostenible, ya que en Alicante habrá al menos cinco veces más gente que en la Ciudad del Fútbol. Si nada sucede antes, ya que una declaración unilateral de independencia de Cataluña podría modificar el panorama, seguirá siendo el centro de atención. En el mejor de los casos le quedan cuatro partidos en suelo español antes del Mundial 2018: Alicante, un amistoso en noviembre que se podría jugar en el Metropolitano si se logra la clasificación, y otro en marzo. Podría haber un amistoso previo antes de viajar a Rusia, por lo que veremos si aguanta la presión... o alguien le hace cambiar de opinión para que renuncie.

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