Mundial 2018

Rusia 2018

Brasil-Suiza: una espera de más de 1.400 días para la pentacampeona

Neymar, en un entrenamiento de Brasil./Efe
Neymar, en un entrenamiento de Brasil. / Efe

Brasil regresa al Mundial con el deseo de cerrar la herida alemana de hace cuatro años ante una defensiva Suiza que no va de víctima

JUANMA MALLO

Se acabó la espera. Han pasado más de 1.400 días de aquel sopapo, de aquel 12 de julio, de aquella derrota que rompió el corazón y el alma de todo un país. Casi cuatro años de aquel 1-7 que endosó Alemania, la campeona, a Brasil, en la semifinal de su Mundial en Belo Horizonte que aún provoca escalofríos y pesadillas entre la hinchada 'canarinha' y en una 'seleçao' liderada por Neymar y con una formación muy compensada. Dispone de un enorme portero como Allison, una defensa de sobrada solvencia, un centro del campo que mezcla el músculo de Casemiro con la magia y la creatividad del futbolista del PSG, William y Coutinho, y un 'nueve' como Gabriel Jesús, que a sus 21 años suma diez goles con su combinado en menos de dos años. Ese grupo con ganas de redención se pone en marcha hoy en Rostov frente a una Suiza que no va de víctima ni mucho menos. «Tenemos un profundo respeto a Brasil, pero no firmo el empate», comenta Vladimir Petkovic, seleccionador helvético.

Todos los focos apuntan al mismo futbolista, a un Neymar que después de tres meses lesionado ha regresado con ganas de agradar, y con puntería. Tiene claro el brasileño que si quiere ascender al cielo de Cristiano y Messi debe demostrar una máxima implicación con su selección –eso le ha echado en cara el rey Pelé– y, en los dos amistosos disputados, ha marcado. De momento, según los médicos de la 'canarinha', aún no ha alcanzado su punto de forma óptimo, lo hará a partir de la ronda de octavos, pero la 'torcida' le observa como ese líder que les guiará al sexto título, ese con el que soñaban en 2014 y transformó en una cruel zozobra Alemania.

Ese día no jugó por lesión Neymar, que dice que sueña con este levantar la Copa del Mundo. Hoy sí estará en Rostov. Solo uno de los titulares de aquel nefasto día, el madridista Marcelo, repetirá esta noche en el 'once' de Tite, un hombre que ha borrado de un plumazo la herencia de Scolari, y que acumula un brillante registro de 17 victorias y un empate en 21 encuentros. Números excelentes, preciosos, pero que no producen ningún tipo de miedo en una Suiza que no renunciará a su estilo rocoso, defensivo, en su intento de sumar la segunda sorpresa del Mundial, tras el empate de Islandia contra la Argentina del genio Messi.

El apoyo de Federer

De hecho, Roger Federer, el deportista helvético más importante de la historia, apuesta porque su país se lleve hoy los tres puntos, como ya hizo en el estreno del Mundial de 2010 ante la luego campeona España. «No va a ser fácil el primer partido para los brasileños y estoy seguro de que les podemos sorprender. Tenemos un buen equipo y los primeros partidos son tremendamente igualados y competitivos», analizó el nuevo número 1 del mundo a partir de mañana.

Con Shaquiri y Xhaka como hombres más destacados, Suiza asume que debe firmar una noche perfecta en su intento por evitar que Brasil salga de su depresión mundialista: perdió también el duelo por el tercer puesto. Pero esta seleçao no es la de aquella cita, llega a Rusia con una nueva remesa de profesionales, jóvenes en su mayoría, y con una tremenda voracidad. «Esta alineación nos brinda mucha creatividad y agresividad», confiesa Tite. Hoy se verá. Más de 1.400 días han pasado, y la 'canarinha' desea cerrar su herida.

Contenido Patrocinado

Fotos