Fútbol | Segunda División

Un equipo de primera categoría

Gorosito pelea un balón con Shibasaki. /Fernando Villar (Efe)
Gorosito pelea un balón con Shibasaki. / Fernando Villar (Efe)

Bordalás devuelve al Getafe a la élite un año después tras superar al Tenerife en el Coliseum Alfonso Pérez

Miguel Olmeda
MIGUEL OLMEDAMadrid

El Getafe olía a Primera desde el día en que nombró a José Bordalás como nuevo entrenador. A una plantilla confeccionada para ascender sólo le faltaba un capataz que desde la banda le diera vuelo, y Juan Eduardo Esnáider pronto dio muestras de no ser el hombre indicado. Tras siete jornadas el conjunto azulón estaba encallado en la penúltima posición, corriendo el riesgo no sólo de echar a perder un año clave para el proyecto, sino también de agrandar el drama cayendo un escalón más. De descenso a descenso y tiro porque me toca, no serían los primeros. El volantazo era, por tanto, cuestión de necesidad.

Ángel Torres otra cosa no, pero ha demostrado tener un ojo clínico a la hora de escoger técnicos durante su mandato. Quique Sánchez Flores, Bernd Schuster, Michael Laudrup y Míchel dieron órdenes desde la banda en el Coliseum Alfonso Pérez. Con Bordalás, eso sí, el riesgo era mucho menor. El alicantino tiene un máster en la categoría de Plata, notable alto en el Alcorcón y matrícula de honor en el Alavés.

En Getafe, se lleva el sobresaliente con su segundo ascenso seguido, un logro que ya consiguió Esteban Vigo con el Xerez y el Hércules en 2009 y 2010. Le ha costado a Bordalás cuatro partidos más de lo esperado, pero al final ha cumplido.

Hubiera sido cruel que el tercer mejor equipo durante 42 jornadas perdiera todo lo ganado anteriormente en un ‘playoff’ que deja a LaLiga en ridículo una vez más. Es inviable que hasta el 25 de junio no se conozcan los equipos de Primera y Segunda, apenas un par de semanas antes del comienzo de la nueva pretemporada.

El Tenerife se había dejado para la vuelta la mitad de los deberes, una temeridad jugándose ésta en el Coliseum: desde que Bordalás dirige al Getafe, 13 de los 18 resultados de su equipo como local le hubieran otorgado el ascenso. Despide el curso con una nueva victoria, no podía ser de otra manera.

Inicio demoledor

Y eso que en el primer minuto Amath puso los corazones en la grada al borde del infarto. El ‘Choco’ Lozano se adelantó a los centrales azulones de cabeza, pero el senegalés la echó fuera con todo a favor.

Fue un espejismo, pues a los doce de juego el Getafe ya ganaba 2-0 sin despeinarse. Pidió Jorge Molina un penalti –claro– de Camille, y Prieto Iglesias decretó saque de esquina. Lo mismo da que da lo mismo, Faurlín enganchó el balón muerto a once metros de la portería y fusiló a Dani Hernández. Sin tiempo para la reacción chicharrera, Dani Pacheco culminó una triangulación azulona con un disparo seco y raso.

No iba a rendirse el Tenerife pese al 2-0 inicial, y de la bota izquierda de Shibasaki nació el gol que volvió a dar a los canarios el ascenso momentáneo. El japonés es un lujo para Segunda y también para algunos equipos de Primera. Puso el ojo en el corazón del área pequeña y ahí mandó el balón desde la banda, perfecto para que el ‘Choco’ lo empujara a la red.

Menos de media hora le duró la alegría al Tenerife y otra vez sería Pacheco el héroe azulón. Jorge Molina y Portillo fabricaron la jugada y pese a que Dani Hernández evitó el gol en primera instancia, el malagueño apareció para cazar el rechazo.

La segunda parte fue un acoso constante del Tenerife, ayudado por un Getafe que se colgó del larguero con los fantasmas de Huesca en la cabeza. A punto estuvo de salirle mal, de no ser por la soberbia actuación de Vicente Guaita. Sus paradas y sus valientes salidas evitaron el gol de Amath y Tyronne en varias ocasiones. Un portero de Primera que vale un ascenso merecido.

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