Barcelona

El verano horrible de Bartomeu

Josep Maria Bartomeu, durante la presentación de Dembélé. /Efe
Josep Maria Bartomeu, durante la presentación de Dembélé. / Efe

El enfado de Iniesta ha sido la puntilla al peor momento del presidente azulgrana, amenazado por un voto de censura y con la plantilla en contra

P. RÍOS Barcelona

Pocas veces se ha visto a Andrés Iniesta enfadado en público. Desde el día que le puso mano en el pecho a Cristiano Ronaldo para hacerle callar en uno de aquellos clásicos que rozaban lo bélico ha transmitido su calma de siempre hasta que leyó una declaración de Josep Maria Bartomeu en la que descubría un principio de acuerdo para la renovación de su contrato que acaba en 2018. «¿Puedes confirmarlo?», le preguntaron a su regreso a Barcelona, todavía en el aeropuerto, tras los dos partidos con España. «No», contestó. Fue tan breve y contundente en su respuesta mientras entraba en un coche que no quedó claro si se refería a que no podía confirmarlo o a que no existía ningún principio de acuerdo. Lo único evidente es que estaba enojado por lo que el presidente del Barça tiene el dudoso honor de haber irritado este verano hasta el inexpresivo crack de Fuentealbilla.

El caso de Iniesta, realmente, salvo que se complique por lo sucedido, no es tan grave. Sencillamente, el centrocampista se ha sentido utilizado por Bartomeu, que necesita lavar una imagen que cada vez está más devaluada y pensó que hablando de la continuidad de Iniesta sumaría algún punto. Claro que han hablado y sus posturas no están lejanas, pero Iniesta quiere saber cómo transcurre la temporada para ver si es un jugador importante a la órdenes de Ernesto Valverde. Y si no es así, Xavi le espera en Catar y Villa en Estados Unidos, entre otras opciones. Pero lo único que no quiere es sentirse presionado. Y Bartomeu ha traspasado la línea. Otra.

El presidente del Barça, en la semana que el excandidato Agustí Benedito ha iniciado el voto de censura, acumula conflictos con la peligrosa y preocupante sensación de que tiene a la plantilla en contra. El movimiento electoral de su rival iba a ser insignificante viniendo de quien viene, pero las circunstancias le ayudan. Ya no se trata solo de la nefasta política de fichajes y traspasos, con una organigrama técnico cambiante e incomprensible. Al final los aficionados pueden entender que no se pagaran 200 millones por Coutinho, pero lo que sí han captado es que el club no se enteró de nada durante meses mientras Neymar se acercaba al PSG y ven cada día cómo los jugadores no le tienen respeto al que supuestamente manda. Y eso sí da miedo.

Prima de renovación

El día que el club anunció una demanda contra Neymar para no pagar su prima de renovación de 26 millones, el brasileño estaba en Barcelona en el cumpleaños de su hijo, rodeado de sus ex compañeros del Barça, con Messi y Piqué a la cabeza, que no dudaron en fotografiarse a su lado en lo que pareció un reto a Bartomeu. En la rueda de prensa de Piqué previa a la ida de la Supercopa de España ya quedó claro que los jugadores estaban al lado de Neymar, que sabían desde la boda de Messi, el 30 de junio, que el brasileño se iba a ir al PSG y no avisaron al Barcelona. Posiblemenete, nadie hubiera evitado ya que el club francés pagara los 222 millones de su cláusula, pero sí se podría haber fichado con más tiempo y antelación más barato a Dembélé o quizás a Coutinho.

Ahora Neymar, con ese apoyo en el vestuario azulgrana, se siente fuerte para atacar cada dos por tres a Bartomeu y a su junta, lo cual es el colmo teniendo en cuenta cómo decidió irse por la espalda. En su caso, su única preocupación es cobrar la prima de 26 años por renovar en 2016 hasta 2021 pese a que en 2017 ya se ha ido.

Anda tan nervioso Bartomeu que hasta hizo que el club desmintiera de forma oficial un bulo que corría por las redes sociales sobre su mediación en el fichaje de Paulinho por unos negocios que tenía en China, país donde estaba jugando el brasileño. Era todo muy absurdo, casi tanto como lo que está sucediendo en el Barça.

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