Análisis

Messi sigue sin aburrirse

Leo Messi. / Efe

La inspiración del delantero argentino marca el inicio de Liga arrollador de un Barça en el que Paulinho ya se ha ganado un respeto

P. RÍOS

Parece un tópico, pero es mucho más que eso. Aquello de que Messi justifica el precio de cualquier entrada se comprobó una vez más en el Barça-Eibar del martes. Partido plano, soso por no decir aburrido, sin ritmo ni chispa, poco atractivo antes del inicio (la asistencia fue muy pobre, sólo 51.645 espectadores a las 22 horas de un martes laborable y víspera de un miércoles igualmente laborable) y menos interesante todavía en sus primeros minutos.

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Pero el delantero argentino estaba por ahí, algo cariacontecido porque no tenía al lado a sus inseparables Neymar, ya metido en líos en el PSG, ni Luis Suárez, descansando en el banquillo. De ‘falso 9’, sin mirar demasiado a Deulofeu en la derecha ni a Denis en la izquierda, marcando las jerarquías, confiando más en el carácter ganador de Paulinho, aunque de vez en cuando le entregue un balón y le devuelva un ladrillo.

Poco a poco se fue animando y acabó pletórico. Se fue a casa con otro balón firmado por sus compañeros para Thiago y Mateo, sus hijos, tras marcar cuatro goles en un 6-1 final que mantuvo al Barça en el primer puesto. «Hay que conseguir que Messi no se aburra, el día que eso suceda…», comentó Pep Guardiola en su día. Pues bien, sigue sin aburrirse.

Toca, una vez más, pasar revista a las cifras estratosférica del ‘10’. Hace ya tres años que superó a Zarra (251) como máximo goleador en la historia de la Liga. Ya lleva 358 goles, superando al segundo máximo goleador en un campeonato doméstico, el inglés Jimmy Greaves, que metió 357 en Inglaterra con Chelsea, Tottenham y West Ham entre 1957 y 1971.

Ahora le faltan siete dianas más para atrapar a Gerd Müller (365), máximo artillero de la Bundesliga y líder en este apartado. Como barcelonista suma 519 goles en 591 partidos, con 195 asistencias. Por no contar jugadas suyas finalizadas por otro compañero tras rechace del portero, como el gol de Denis ante el Eibar. Solo en el Camp Nou lleva 302 goles y 99 asistencias.

Y un último dato de Messi. Es su mejor inicio goleador en Liga, con nueve dianas en cinco jornadas, una media superior a la de la temporada 2011-12 que acabó con 50 goles, récord del Pichichi. En total suma 12 tantos en ocho partidos oficiales, sumando los dos de la Supercopa de España y el de Liga de Campeones.

Ernesto Valverde ya ha explicado en varias ocasiones que tras años de sufrir a Messi en otros banquillos, ya tenía ganas de tenerlo como aliado. Pero el técnico sabe que el éxito del Barça no solo depende del ‘10’. El argentino va a estar en sus números más o menos, lo lleva en sus genes competitivos, sea año de Mundial o no.

Pero el equipo ya sabe que todos deben aportar un plus para conquistar títulos que Leo solo no puede ganar. Y en ese sentido, se valora que Valverde esté consiguiendo tener enchufada a toda la plantilla con rotaciones y decisiones justas. Y ya se destaca el acierto de fichar a Paulinho porque, efectivamente, como anunció el técnico, la plantilla no tenía ese perfil de jugador: un centrocampista con llegada y gol, potente en el choque y con carácter. Le falta toque, pero no se puede tener todo…

Paulinho ya suma dos goles, como Denis Suárez, mientras que Deulofeu es la nota menos positiva porque no acaba de despegar en un momento en el que tiene vía libre por la grave lesión de Dembélé. Se le nota demasiado presionado al saber que es su momento, el que estaba esperando siempre, y no acaba de elegir la mejor opción con el balón. De momento no pasa nada, está Messi, pero un día tendrá que resolver él.

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