Real Madrid

Cristiano y Benzema, amigos para siempre

Cristiano Ronaldo, junto a otros futbolistas del Madrid, felicita a Benzema por su gol ante el Getafe. /Fernando Alvarado (Efe)
Cristiano Ronaldo, junto a otros futbolistas del Madrid, felicita a Benzema por su gol ante el Getafe. / Fernando Alvarado (Efe)

El regreso del francés, con el que no coincidía desde la final de Cardiff, alivió al luso, seco en Liga hasta que recuperó a su socio predilecto

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

«¿Me falta gol? Depende de cómo veas el fútbol. Para mí, un delantero moderno no es sólo gol. Hay que participar en el juego, abrir espacios para otros, dar asistencias. Hablamos de fútbol, no sólo de goles. Entiendo a la gente que critica porque no meta muchos goles, pero el fútbol son más cosas». Benzema, con su estelar actuación ante el Getafe, volvió a constatar lo acertado del alegato que realizó el día que firmó su renovación hasta 2021 con el Real Madrid. Alejado de los terrenos de juego desde que cayese lesionado en el encuentro ante el Levante de la tercera jornada, el francés despejó el horizonte de los blancos en otro día borrascoso en lo futbolístico y, de paso, devolvió la sonrisa a Cristiano Ronaldo, con quien no coincidía desde la final de Cardiff y que aguardaba como agua de mayo a su socio predilecto. Cierto es que el pase que permitió al luso borrar el sangrante cero que figuraba en su casillero de tantos en la presente Liga se lo dio Isco con una vaselina a la altura sólo de ilusionistas como el malagueño, pero no menos evidente es que el luso respiró por fin cuando vio en el once al amigo que siempre le facilita el trabajo.

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Siete partidos de Liga acumulaba el Real Madrid sin que el ‘7’ y el ‘9’ compartiesen jornal. La sanción de la Supercopa impidió al portugués vestirse de corto en los cuatro primeros y cuando por fin pudo hacerlo, el francés convalecía de su lesión muscular en la pierna derecha. Privados el uno de la compañía del otro, a ambos se les nubló la mente de cara a puerta. Al Getafe le tocó lidiar con el retorno de la dupla y acabó pagando su hambre con una derrota en la que los dos mojaron.

Nada nuevo bajo el sol. Desde que aterrizasen juntos en el verano de 2009, Cristiano Ronaldo y Benzema han compartido el césped un total de 20.362 minutos, algo más de 339,36 horas de fútbol que les han servido para cocinar 70 goles en comandita. 42 de ellos han llevado la firma del futbolista de Madeira a pase del ex del Olympique de Lyon. Los 28 restantes se los ha servido el ‘7’ al ‘9’. De los 313 encuentros que han compartido, han salido victoriosos en 221, un 70,6% del total, con 50 empates (15,9%) y 42 derrotas (13,4%). Han ganado tres Champions, dos Ligas, dos Copas del Rey, dos Mundialitos, tres Supercopas de Europa y dos Supercopas de España. Catorce trofeos en los que ha dejado su impronta una sociedad que, de momento, no tiene trazas de disolverse hasta 2021, año en que vencen sus contratos con el Real Madrid.

Deambulaba meditabundo Cristiano Ronaldo tras quedarse en blanco en sus tres primeros partidos de Liga. Sólo en Champions había sido capaz de sobreponerse el de Funchal a la ausencia de su compañero de fechorías. No se había cumplido el primer cuarto de hora en el Coliseum Alfonso Pérez cuando ya dejó claro el francés su afán por alumbrar el camino hacia el gol de su amigo, sirviéndole tras controlar con su proverbial elegancia un balón para que el luso probase la mano de titanio de Guaita. Casi siempre más feliz cuando da una asistencia que cuando ejecuta, Benzema tuvo que acabar resolviendo por sí mismo con un vertiginoso eslalon seguido de un disparo cruzado tras una cadena de errores del Getafe mientras Cristiano rumiaba sobre su peor inicio goleador en Primera. El alivio inicial de ver a su preciado compañero derivó paulatinamente en desesperación, especialmente cuando falló una ocasión pintiparada en el segundo tiempo. Al final fue Isco quien le sacó de la depresión sirviéndole un preciso pase que el ‘7’ convirtió con un derechazo. Respiró el crack y con él todo el equipo, que acudió presuroso a felicitarle, sabedor de que sus propias cuitas son un enemigo más poderoso que cualquier zaga. Benzema, que para entonces calentaba el banquillo tras alcanzar con su tanto el séptimo puesto en la tabla de máximos artilleros históricos del Real Madrid, empatando con su presidente de honor, Paco Gento a 182, aunque con muchos menos partidos invertidos -372 el galo, frente a los 601 de la ‘Galerna del Cantábrico’-, era más consciente que nadie de la importancia de esa diana. No en vano, ni él sería quien es sin Cristiano, ni el cuatro veces Balón de Oro se reconocería sin su más ferviente aliado.

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