Fútbol

El Barça pide unidad para recuperar la autoestima

Leo Messi, tras la derrota sufrida en el Bernabéu en la Supercopa de España. /AFP
Leo Messi, tras la derrota sufrida en el Bernabéu en la Supercopa de España. / AFP

La inferioridad admitida ante el Real Madrid es el primer paso, pero el club sigue sin seducir con sus fichajes, mientras los jugadores dudan y Valverde busca soluciones a la desesperada

P. RÍOSBarcelona

«Es la primera vez en ocho o nueve años que me he sentido inferior al Real Madrid». La frase de Gerard Piqué confirma lo que ha sido la Supercopa de España como la escenificación definitiva del cambio de ciclo, demuestra que el Barça sí sabe perder y obliga al club azulgrana a tomar cartas en el asunto para evitar un año horrible, que no de transición, pues no se está estableciendo ningún puente para un futuro inmediato más optimista.

El 1-3 de la ida en el Camp Nou y el 2-0 de la vuelta en el Bernabéu deja un global de 5-1. Quizás no ha habido tanta diferencia en números, pues el Barça ha desperdiciado muchas ocasiones entre los dos partidos, también el Madrid, pero donde no ha habido color es en el juego, en la alegría con el balón, en la chispa, en el alma del fútbol. Ernesto Valverde trabaja para revitalizar anímicamente a una plantilla que ha vivido el adiós de Neymar como un shock del que no se ha recuperado y jugadores con peso como Sergio Busquets y Piqué ya han pedido refuerzos públicamente.

Paulinho fue presentado este jueves a la espera de que se cierren las operaciones con Coutinho (Liverpool) y Dembélé (Borussia Dortmund), dos jugadores que, según en el mánager general, Pep Segura, «están cerca de venir». Con ellos se ha hablado, eso está claro, pues el primero ha solicitado formalmente el ‘trasnfer request’ y el segundo se ha declarado en rebeldía. Sin embargo, el club inglés y el alemán han reaccionado oficialmente a las palabras del ejecutivo azulgrana coincidiendo en apuntar que hace días que no saben nada del Barça. O lo que es lo mismo, que se plantaron en unas cantidades desorbitadas que ahora el club culé estudia si abonar. Es lo que tiene que todo el mundo sepa que se dispone de 222 millones de euros, los que pagó el PSG por Neymar.

Sin embargo, aunque los dos contactos emprendidos tuvieran un final feliz, el Barça tendrá que volver a reencontrarse con una idea de juego perdida. Valverde probó un 3-5-2 en el Bernabéu que tampoco funcionó, el equipo no juega con las líneas juntas y nadie se ofrece con seguridad en sí mismo a recibir el balón con el rival presionando. La autoestima está por los suelos y los rostros de los jugadores lo dicen todo: la depresión ya está aquí. El debate entre los guardianes del 4-3-3 y del estilo contra los que piden una adecuación del sistema al tipo de jugador que se tiene ahora ya ha comenzado. Con Rakitic, André Gomes y Paulinho habrá que jugar a otra cosa porque de los de antes sólo quedan Busquets, desquiciado, e Iniesta, mermado.

Como los problemas no vienen solos, y aunque Piqué afirme que «no hay fractura», es evidente que el vestuario y la directiva no van de la mano. «Tenemos que remar juntos», dice el central, pero no queda claro si está diciendo a los encorbatados se acerquen más a la sensibilidad de los jugadores o si los futbolistas entiendan que en los despachos no siempre se acierta. Por lo menos afirma que ya ha hablado con Pep Segura para solucionar lo del domingo, que le señalara como culpable del 1-3 por su «error» en el autogol que dio paso al 0-1. No se sabe si el central pidió disculpas por su inoportuna rueda de prensa del sábado, sembrada de indirectas a la directiva, defensa a ultranza de su cuestionable uso de las redes sociales y con un discurso preparado en contra de los medios de comunicación por su trato del ‘caso Neymar’.

El colmo han sido las lesiones del propio Piqué, cambiado en el Bernabéu, y Luis Suárez, que estará alrededor de un mes de baja tras su lesión de rodilla sufrida en el Bernabéu. Sin el delantero uruguayo, en la primera jornada de Liga ante el Betis el Barça arrancará con sólo la M de Messi del tridente MSN, quizás con Alcácer y Deulofeu. Quién lo hubiera dicho hace unas semanas.

Fotos