Real Madrid

Bale vuelve a romperse

Gareth Bale, entrenando junto a Benzema. /Kiko Huesca (Efe)
Gareth Bale, entrenando junto a Benzema. / Kiko Huesca (Efe)

El galés sufre una rotura fibrilar en el aductor de la pierna izquierda que le mantendrá apartado de los terrenos de juego alrededor de un mes

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Nuevo contratiempo para Zinedine Zidane. Gareth Bale sufre una rotura fibrilar en el tercio medio del músculo aductor largo de la pierna izquierda que le mantendrá apartado de los terrenos de juego alrededor de un mes.

"Nuestro jugador Gareth Bale, que sintió unas molestias en su pierna izquierda al término del entrenamiento del pasado jueves, ha sido sometido hoy a diferentes pruebas por los Servicios Médicos Real Madrid Sanitas. Se le ha diagnosticado una rotura fibrilar en el tercio medio del músculo aductor largo de la mencionada pierna", reza el parte médico difundido esta tarde por el Real Madrid que añade que el galés queda "pendiente de evolución".

Llueve sobre mojado. El extremo, que no se viste de corto desde el pasado 26 de septiembre, cuando tuvo que retirarse en el tramo final del choque de la Liga de Campeones disputado ante el Borussia Dortmund en el Signal Iduna Park y que se había recuperado de un edema en el sóleo, apuraba con la intención de estar listo para disputar el encuentro que medirá al Real Madrid con el Atlético de Madrid el próximo 18 de noviembre en el Wanda Metropolitano.

Un partido en el que Zidane confiaba en contar de nuevo con la BBC al completo, tridente que no coincide de inicio sobre el césped desde el clásico del 23 de abril de 2017, en el que los blancos cayeron en el Santiago Bernabéu con un gol 'in extremis' de Messi y en el que el '11' tuvo que retirarse del terreno de juego a la media hora por problemas en el sóleo derecho. Desde entonces han transcurrido 200 días en los que el técnico no ha podido contar a la vez con Cristiano Ronaldo, Benzema y Bale.

Debate pospuesto

Los problemas físicos del galés le hicieron perderse el tramo final de la pasada campaña y sólo pudo disputar unos minutos en la final de la Champions que acogió su Cardiff natal. El galés comenzó el presente curso marcando en el primer partido de Liga ante el Deportivo de La Coruña y también anotó en Anoeta frente a la Real Sociedad. En Champions mojó contra el Borussia Dortmund, precisamente en el encuentro en el que regresó al calvario de las lesiones.

El pasado 3 de noviembre, Bale regresaba a los entrenamientos con la vista puesta en el duelo del Wanda Metropolitano. El parón por los compromisos de las selecciones y el hecho de no tener que acudir con Gales ofrecía un marco ideal para que retomase la dinámica de grupo, a lo que se sumaba la presencia también en Valdebebas de Cristiano Ronaldo y Benzema, que tampoco se han marchado con sus selecciones. Pero la nueva lesión retrasará nuevamente su vuelta. Una nueva decepción para el futbolista y para la afición del Real Madrid, que se ha acostumbrado a las ausencias del extremo.

Los constantes padecimientos del galés -lleva 19 lesiones desde que aterrizase en el Real Madrid- han dejado paso a otros futbolistas como Isco o Marco Asensio que, con sus buenas prestaciones, han puesto en tela de juicio la otrora intocabilidad de la BBC. La presencia del malagueño o del balear sobre el rectángulo de juego permite al Real Madrid agruparse en torno a un 4-4-2 que ha mostrado más solidez que el 4-3-3 a que obliga la presencia de sus tres atacantes de mayor tronío. Ello, unido al descenso en la aportación goleadora del luso, el francés y el galés, ha sembrado el debate sobre la conveniencia de poner a los tres cuando estén disponibles. Debate que la nueva lesión de Bale postergará otras cuantas semanas, quien sabe si para bien o no de Zidane. Ahora el objetivo del galés será recuperarse a tiempo para el Mundial de Clubes y el clásico ante el Barça del 23 de diciembre.

Fotos