Fútbol

Primera División

Jornada 5

El hijo disfruta en casa del padre

Correa corre a celebrar el 0-1 con Koke, su asistente / EFE

El Atlético suda para mantener su racha triunfal en el nuevo San Mamés ante un Athletic desacertado de cara a gol y aferrado a Kepa

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENBilbao

La historia dice que San Mamés siempre fue muy exigente con los porteros. Dan fe muchos de ellos, buenos guardametas, a los que las comparaciones con los anteriores les quemaron. En el duelo entre los dos equipos más atléticos de la liga, el club matriz y el que se formó con los estudiantes llegados a Madrid, los dos porteros honraron la memoria de Lezama, Carmelo, Iribar o Zubizarreta. A Kepa, que tiene a su parroquia intranquila porque no termina de plasmar una renovación que sus compañeros ven cercana, le tuvieron que sacar de la portería para superarle. Sus paradas mantuvieron dentro del partido a un Athletic que sigue mostrándose encogido ante un Atlético que le tiene cogida la medida, que le ha vencido en su nuevo estadio en cinco ocasiones (1-2, 1-2 , 1-4 , 0-1 y 1-2) y que sólo la pasada campaña se fue sin los tres puntos (2-2). El meta vizcaíno no pudo evitar que Correa primero y Carrasco después perforasen su portería, cuando tuvo que abandonarla a la desesperada ante las llegadas madrileñas.

El duelo tuvo más ocasiones que juego, un ritmo superior a la precisión. Así, San José dispuso de la opción inicial dentro del área pequeña pero le faltó rapidez para disparar con la izquierda y probar a Jan Oblak, frío y seguro como acostumbra. El esloveno frenó a Raúl García, que probó a la media vuelta y no paró hasta marcar ya en la prolongación cuando el duelo agonizaba. Poco podrá recriminarse el navarro, otrora ídolo de los visitantes, ya que fue el más peligroso de los que vestían de rojiblanco.

Kepa, despejando ante Correa / EFE

No fue el más destacado, ya que Kepa le robó el protagonismo ante Griezmann. Primero con una buena reacción en una falta desviada por su barrera y después se hizo grande en posición de portero de balonmano para frenar con la rodilla un disparo mano a mano del galo, que se plantó solo tras un pase filtrado a la espalda de la zaga rojiblanca. Entre medias desvió al poste un remate de Correa.

Aduriz desperdicia un penalti

Cuando apenas había noticias del Athletic, llegó la jugada que cambió el partido. Un error de Filipe, después lesionado, provocó que se lanzase a recuperar un balón. Su ‘tackling’ pareció ser suficiente para dar al balón, aunque después pisó a Raúl García para generar la duda en Estrada Fernández. Todo sucedió fuera del área pero el auxiliar consideró que era penalti. Dice el dicho que si no es, se falla. Realmente no sucedió eso. No lo marró Aduriz, lo frenó de modo soberbio Oblak. El esloveno lleva seis penas máximas detenidas de las diez últimas que le han chutado. Aunque muchos creen que en Milán no estuvo a la altura, lo cierto es que semanas antes detuvo uno en Múnich a Muller que permitió al equipo presentarse en la final de San Siro.

Griezmann estaba desesperado porque le anularon dos goles (uno después de que Godín hubiese cometido falta en un balón aéreo pugnando con San José y otro por fuera de juego al desviar un zurdazo de Saúl) pero se puso el disfraz de mago para desnivelar el encuentro. Se inventó un pase entre Laporte y Balenziaga con el que se quedó sólo Koke ante Kepa. Optó por cederla atrás para que Correa remachase a puerta vacía. Era la única manera de superar al meta local, que bebió agua de manera compulsiva. Siguió a lo suyo y detuvo un zurdazo del propio ariete galo, que pidió penalti cuando entró en el área y Lekue, desde el suelo, le intentó pelear la pelota.

Oblak lleva seis penaltis detenidos de los diez últimos que le han lanzado

En el área ajena también reclamaban al trencilla. San José, haciendo de extremo, pidió penalti de Savic, que sigue igual de inseguro y lo confirmó en cada pugna con Raúl García, que dispuso de varias opciones antes de cerrar el marcador cuando ya sólo él tenía fe en el empate. Los locales tienen problemas para generar juego, pero con llegadas a balón parado hacia sus tanques aéreos buscaron el 1-1. Raúl lo rozó de cabeza y más tarde en una tijera espectacular dentro del área por encima del larguero.

Raúl Garcia, se lamenta tras una ocasión / EFE

Ese fue el momento más igualado del duelo, desnivelado instantes después por un Carrasco que había comparecido por un inédito Gaitán. El belga aprovechó un mano a mano ante Kepa para colocar un 0-2 que dejó el partido amodorrado, permitiendo poner el foco en otras cosas.

“Parece que se confirma que Yeray Álvarez está curado. Estamos muy contentos, el tratamiento ha surtido efecto” ZIGANDA

Por ejemplo que el Cholo, que lleva 13 victorias y una sola derrota ante el Athletic, terminase blindado con cuatro centrales en defensa por delante de Oblak y cuatro mediocentros por delante de ellos. Ese paso atrás del Atlético, que sigue sin caer en esta Liga, le costó el postrero gol de su admirado ‘Rulo’, ese que le hizo ganar una Liga en 2014. Sudó pero el ‘hijo’ rojiblanco se confirma como el segundo equipo que más veces ha vencido en San Mamés, después del ‘padre’ que le fundó, pero a diferencia del Athletic nunca ha perdido.

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