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Piqué y Ramos, líderes renqueantes que predican con el ejemplo

Gerard Piqué intenta una chilena ante Sergio Ramos en un clásico.
Gerard Piqué intenta una chilena ante Sergio Ramos en un clásico. / REUTERS
  • Ambos llegan mermados al clásico y no se parecen en nada, pero representan idénticos valores de compromiso total para Barça y Real Madrid

Gerard Piqué y Sergio Ramos son la extraña pareja. A lo largo de los últimos años, igual forman un tándem insuperable en el centro de la defensa de la mejor selección española de la historia que se tiran los trastos a la cabeza por cuestiones nada deportivas, para acabar confesando ambos que en la intimidad de 'La Roja' se llevan de maravilla. No se parecen en nada, pero representan los mismos valores para Barça y Real Madrid: compromiso total. Por eso, pese a las dolencias que arrastran, volverán a dar la cara en el clásico, exponiéndose a las críticas si su valentía se vuelve en su contra debido a sus respectivos problemas físicos. Así son los líderes, por renqueantes que estén.

Piqué miró varias veces al banquillo en Anoeta con el dolor que sufría en el tobillo dibujado en su rostro. Consultó con la mirada a los médicos del Barça y llegó a hacer el gesto de pedir el cambio. Pero al instante rectificó y dejó claro que iba a seguir jugando. Con Umtiti y Mathieu lesionados, solo el central inexperto brasileño Marlon, del filial, le podía sustituir para acompañar a Mascherano en el eje de la zaga. Y con la que le estaba cayendo al Barça, atropellado por una enorme Real Sociedad, no era el momento de abandonar el barco. Un vendaje en el que cabían dos tobillos y a dar la cara hasta el final. Así es el capitán sin brazalete del Barça, que aprendió a saber sufrir al lado de su amigo Carles Puyol. Ya ante el Málaga, pese a lo maltrecho de ese tobillo que no está fino desde que David Silva le cayó encima en el Barça-Manchester City de Liga de Campeones, acabó de delantero centro y creando las mejores ocasiones. Es el líder anímico del equipo de Luis Enrique.

Que la imagen épica de Piqué haya sido lo más positivo de los dos últimos encuentros ligueros del Barça demuestra que algo no funciona. De hecho, coincide con dos empates (0-0 y 1-1) que han alejado a su equipo del líder, Real Madrid. El papel del catalán debería ser el habitual de jugador elegante en la salida de balón, listo en las anticipaciones y clave para adelantar la defensa. Pero hay carencias en lo colectivo y Piqué se multiplica para intentar compensarlas, contagiando su actitud. Ese alto sentido de la responsabilidad lo lleva a todos los terrenos, incluso al extradeportivo, como reveló Josep Maria Bartomeu, presidente del club, cuando descubrió que había sido su faceta de empresario en el mundo digital lo que había acercado al Barcelona a firmar un contrato de patrocinio con Rakuten aplaudido hasta por la oposición a la actual junta directiva.

Piqué estará entre algodones en una semana en la que va entrenarse muy poco, pero no se perderá por nada del mundo el partido ante el Real Madrid en el que el Barça ya se juega la Liga. Ya lo dejó claro en caliente, cuando en el césped de Anoeta lanzó el mensaje que todos los barcelonistas tenían en la mente («jugando así no ganaremos la Liga»), y en frío, al día siguiente, cuando recogió rodeado de toda su familia el premio a Mejor Jugador Catalán de la temporada 2015-16, entregado por la Federación Catalana de Fútbol (FCF).

Frente al catalanismo de Piqué, Ramos abandera las marcas España y Real Madrid. Tanto que es capaz de ironizar en una conferencia de prensa conjunta en la selección sobre la idoneidad de expresarse en «catalán o andaluz». Pero ambos predican con el ejemplo de la buena convivencia. Gerard arropó a Sergio cuando el merengue cometió un penalti absurdo que le costó a España un empate en Italia y el madridista apoyó al culé tras las críticas que recibió por, supuestamente, cortarse las mangas de la camiseta de la selección en Albania para que no se le viera la bandera. Tras el revuelo generado en las redes sociales, Piqué apareció en zona mixta con la camiseta de manga larga que le dejó Ramos, demostrando que dicha elástica no llevaba los colores de la enseña nacional.

Poco rodaje

Ramos jugará en el Camp Nou con muy poco rodaje desde que se lesionó precisamente en ese choque de Shkoder ante los albaneses, jugado el pasado 10 de septiembre. Sufrió un esguince de grado dos en el ligamento colateral medial de la rodilla izquierda, la misma dolencia que padeció su amigo Cristiano Ronaldo en la final de la Eurocopa. Aunque hasta ese momento había disputado 840 minutos en nueve partidos con los blancos y marcado tres goles, sus notables números contrastaban con las elevadas críticas por sus errores de bulto. Hizo cuatro penaltis evitables, llegó muchas veces tarde, falló pases claros y recibió cinco amarillas.

Pero nada, ni nadie, minan su indestructible moral. «Ni cuando me han halagado me he venido arriba, ni con la crítica me hundo. Vigo al margen de eso. Que disfruten ahora los que tengan que rajar porque al final acabarán callados muchos años», espetó tras ese choque con la selección en Turín. Después de siete partidos oficiales fuera de las convocatorias del Real Madrid, el andaluz regresó a la lista para el derbi del Calderón. Pero habló con Zinedine Zidane y convinieron que no se debía forzar su recuperación. «Fue una cosa de los dos. Mi lesión eran seis semanas para empezar con el grupo, la saqué en cinco pero al límite. Y por lo que viene por delante preferí volver al 100% y no al 80%», explicó el defensor de 30 años.

Con permiso de CR7, Ramos será este sábado el jefe vikingo en feudo enemigo. Descansó en el trámite ante la Cultural y últimamente sólo ha jugado el partido completo de Champions en el José Alvalade y 72 minutos frente al Sporting de Gijón. Insuficientes para alcanzar la plenitud pero, aunque se ha llegado a decir que la zaga merengue funciona mejor sin él, Zidane le considera imprescindible ante el Barça. Su sola presencia contagia a su grupo y genera inquietud en el enemigo, sobre todo a balón parado. Guarda un recuerdo agridulce de su último choque en el Camp Nou. Ganó su Madrid 1-2 y se agarró a la Liga, pero fue expulsado a siete minutos del final por doble amarilla.

LOS NÚMEROS DE PIQUÉ FRENTE AL REAL MADRID:

Total jugados: 26

Victorias: 13

Empates: 6

Derrotas 7

Goles anotados: 2

Tarjetas amarillas: 10

LOS NÚMEROS DE RAMOS FRENTE AL BARCELONA:

Total jugados: 34

Victorias: 11

Empates: 6

Derrotas: 17

Goles anotados: 3

Tarjetas amarillas: 18

Rojas: 4