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Sin Casemiro no hay paraíso

Casemiro (der), durante un partido.
Casemiro (der), durante un partido. / EFE
  • El Real Madrid de Zidane ha tropezado en cinco de los 12 partidos en los que el brasileño no fue titular

  • El joven y veloz Borussia Dortmund examinará los fallos de concentración del equipo blanco, su desequilibrio y el enfado de Cristiano

«Hicimos un buen partido, pero cuando te meten dos goles no puedes decir que todo está perfecto. En el fútbol hay que estar concentrados hasta el final porque es un deporte cruel». Terminado el choque disputado el sábado en el estadio de Gran Canaria ante Las Palmas, donde el Real Madrid cedió su segundo empate liguero consecutivo, Zinedine Zidane se mostró cariacontecido, como si advirtiera que a su equipo le había cambiado la suerte. Quizá había completado uno de sus mejores partidos de este curso, pero la tendencia es otra.

Lo ocurrido el sábado puede ser un accidente, pero quizá tenga relación con la ausencia de Carlos Henrique Casemiro, el único mediocentro específico en la plantilla del Real Madrid y, por ende, un especialista en un puesto clave que no cuenta con un sustituto natural. Sin el brasileño, el Madrid se descose más y juega peor. Aunque sin su equilibrista debería ganar sin problemas al 85% de los rivales, sufre mucho más si el adversario tiene el balón. Es el encargado de las faltas tácticas, de las ayudas, de hacer el trabajo que no realizan los de arriba. Los datos, como el algodón, no engañan.

Con Casemiro de titular, el Real Madrid de Zidane sólo sabe ganar y acumula 14 victorias. Sin este jugador en el once, siete victorias y nada menos que cinco tropiezos: cuatro el curso pasado -empates ante Valencia, Betis y Málaga y derrota por 0-1 ante el Atlético- y las tablas del sábado en Las Palmas (2-2). La presencia de Casemiro permite crecer a los demás, en especial al alemán Toni Kroos y, sobre todo, a Luka Modric. Obligado a mirar más hacia atrás que hacia adelante, el croata se aleja del área rival y pierde influencia en un equipo que le necesita como el comer.

Aunque sigue en cabeza e invicto después de seis jornadas, este Madrid es el peor líder a estas alturas desde hace diez años. En 2006, el Barça de Frank Rijkaard iba primero, también con 14 puntos sobre los 18 disputados. Ha perdido duende y también el buen humor. Y no son todo sonrisas en torno al técnico francés, que sufre lo que significa dirigir al equipo más exigido del mundo y tener que gestionar estrellas que, como Cristiano Ronaldo, no atraviesa por su mejor momento.

El portugués agitó el debate postpartido porque se fue con mala cara cuando fue sustituido por Lucas Vázquez en el minuto 72, cuando los blancos ganaban por 1-2. Miró hacia el videomarcador y, al ver que todavía faltaba mucho, se retiró mascullando. Saludó al compañero y le chocó la mano a Zidane, pero sin mirarle a la cara. Ya en el banquillo, tiró un esparadrapo de forma y puso mala cara tras el empate final, logrado por Araujo. Tras ver que atravesaba por un mal momento, su madre, Dolores Aveiro, le envió un mensaje de ánimo por las redes sociales: «Nunca bajes la cabeza», le dijo.

'Zizou' no se casa con nadie

Cristiano ha sido cambiado en cuatro ocasiones por Zidane. Dos veces le sustituyó en las últimas jornadas del curso pasado, contra el Valencia en el 79' y ante el Deportivo en el descanso. Pensaban ambos en la final de la Champions de Milán ante el Atlético y no hubo problema. Y esta temporada no ha terminado otros dos encuentros. Le cambió en el 66' ante Osasuna, ya que volvía de lesión, y este sábado ante los grancanarios. Tanto Zizou como los compañeros de Cristiano trataron de minimizar la polémica. «Jugamos el martes ante el Dortmund y yo pienso en todos los jugadores y en el equipo. Creo que vosotros (los periodistas) lo interpretáis de otra manera», esgrimió Zidane.

«Cristiano está trabajando mucho. No tuvo pretemporada y le veo bien», apuntó el galés Gareth Bale, convencido de que se dejaron dos puntos por «mala suerte y porque se fallaron ocasiones arriba». ¿Cristiano?, se le cuestinó a Marco Asensio. «A ningún jugador le gusta que le cambien y a él menos», zanjó el mallorquín, tras reconocer que sufrieron fallos de concentración. Álvaro Morata, también sustituido, recordó que los blancos siguen arriba y, por lo tanto, «no hay que hacer dramas». Y el francés Varane garantizó que «no hay alarma dentro del vestuario».

Es una realidad, empero, que Cristiano sufre su peor comienzo en el Real Madrid. Tras dos meses en el dique seco por la lesión de rodilla sufrida en la final de la Eurocopa, le faltan chispa, desborde, presencia, participación y gol. A pesar del soberbio golpe franco que ejecutó ante el Sporting de Portugal, está desconocido. Sólo lleva un gol en esta Liga, su registro más pobre. Empeora los guarismos de la campaña 2010-2011, cuando sumaba tres dianas a estas alturas de Liga.

El enfado de Cristiano demuestran que Zidane no se casa con nadie. A pesar de que dijo el curso pasado de que la 'BBC' jugaría siempre, sus estrellas no disfrutan de inmunidad. Volverán a ser indiscutibles cuando están bien, pero ahora el empuje de Lucas Vázquez, Marco Asensio y Álvaro Morata invita a los cambios y las rotaciones. En Gran Canaria, por ejemplo, no fue titular Karim Benzema, autor luego del segundo gol. La profundidad de plantilla provoca que Isco y James Rodríguez se hayan convertido en actores secundarios, por no decir en extras. Más motivos para la inquietud. Y el martes les espera el joven, aguerrido y rápido Borussia Dortmund en la caldera del Signal Iduna Parka. El viernes, el equipo de Thomas Tuchel se impuso por 3-1 en casa al Friburgo. Un examen interesante para los blancos.