Liga de Campeones | Fase de grupos

A Zidane se le multiplican las bajas

Mateo Kovacic, en el suelo, con Marcelo, Luka Mocric y Nacho.
Mateo Kovacic, en el suelo, con Marcelo, Luka Mocric y Nacho. / Afp

La lesión de Kovacic reduce aún más el margen de maniobra de un técnico que ya ha tenido que lidiar en lo que va de curso con los percances de Varane, Vallejo y Benzema

ÓSCAR BELLOTMadrid

A Zinedine Zidane se le multiplican los problemas en este inicio de curso. Mateo Kovavic, la principal novedad en la alineación del Real Madrid para el choque frente al Apoel, tuvo que marcharse en el minuto 19 con una rotura parcial del aductor de su pierna derecha que le tendrá de baja unos dos meses. El croata envió un balón a Marcelo cuando sintió un pinchazo en la pierna. Inmediatamente se tiró al césped y requirió la asistencia de los servicios médicos. El cambio fue inmediato. Tanto que sorprendió a Toni Kroos, demorándose unos minutos la entrada del alemán al terreno de juego. El técnico francés, que había escogido al germano para sus famosas rotaciones, tuvo que sacarle prematuramente de su descanso para completar el mediocampo. Kovacic, que se había mostrado animoso en los pocos minutos que había podido corretear sobre el verde, abandonó el rectángulo desconsolado, lo que acentúa el temor de que su ausencia pueda ir para largo.

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Un nuevo contratiempo para Zidane en este inicio de compaña en la que ya ha tenido que lidiar con las lesiones de Varane, Vallejo y Benzema, amén de la ausencia por sanción de Cristiano Ronaldo durante cinco partidos por su encontronazo con De Burgos Bengoetxea en la ida de la Supercopa de España, la de Sergio Ramos frente al Valencia por la expulsión sufrida ante el Deportivo en la primera jornada y los dos choques que tendrá que perderse Marcelo por la roja que vio contra el Levante.

Trajo aparejado el percance sufrido por Kovacic una nueva interrupción en un duelo de escaso ritmo en el que sólo la grada de animación, en esa nueva ubicación que tantas quejas suscitó durante el verano entre los socios que hubieron de ser instalados en otra zona, mantenía el ánimo ante la gélida actitud del resto. Casi parecía que la parroquia blanca asistía a un entrenamiento, sacada únicamente de su apatía por las acciones de Cristiano Ronaldo, puntual nuevamente a su cita con el gol en el estreno de la Champions -el Dinamo de Zagreb fue el último que salió vivo de sus dentelladas allá por la campaña 2011-2012 y desde entonces el portugués contabiliza once tantos en seis puestas de largo en la máxima competición continental-. Y por las polémicas arbitrales, protagonizadas también por el '7', que reclamó un penalti al filo del descanso cuya no señalización motivó airadas quejas mientras enfilaba el túnel de vestuarios, marcó el pitado al poco de la reanudación y aún demandó otro más minutos después.

Ni una asistencia indulta a Bale

Sonmolencia del respetable comprensible por la poca enjundia del rival pero no por la importancia de una nueva cita con el torneo que ha cimentado la leyenda del doce veces campeón de Europa. Cinco años y cinco meses después de encajar un sonrojante 5-2 ante el cuadro que por entonces dirigía José Mourinho, el modesto Apoel de Nicosia volvió a visitar el Santiago Bernabéu. Lo hizo con un único superviviente del once que dispuso en aquella ocasión la escuadra chipriota, el portugués Nuno Morais. Tres reincidentes figuraban en la alineación de Zidane respecto a aquella que reclutó 'Mou' para cumplimentar el trámite de la vuelta de cuartos con la eliminatoria sentenciada gracias la 3-0 de la ida: Marcelo, Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo -Varane, presente también, calentó este miércoles banquillo al optar Zidane por la precaución con el siempre frágil central galo-. El '7', que volvía a vestir este miércoles la elástica blanca 31 días después de su expulsión en la ida de la Supercopa de España, marcó aquella noche el primero y el tercero de los locales, una cuenta que completarían Kaká, Callejón y Di María. Fue, como siempre, el gran estilete de aquel variopinto once en el que figuraban futbolistas que jamás brillaron en Concha Espina como Altintop o Sahin.

Mucho más cauto fue 'Zizou' para encarar a un conjunto al que separa una sideral distancia del Real Madrid en cuanto a historia, presupuesto y calidad pero ordenado y farragoso que se le ha enquistado a otros clubes españoles, el último de ellos el Athletic, al que apeó de la Europa League el pasado curso. Al margen del protegido Varane y el lesionado Benzema, Kroos fue el único que entró en las rotaciones hasta que la lesión de Kovacic demandó su concurso. Tocaba levantar el alicaído ánimo que dejaron los empates ante Valencia y Levante antes de encarar una visita a Anoeta en la que apremian los puntos para no descolgarse más del Barça. Y nadie mejor para ello que Cristiano Ronaldo, la bestia cuya voracidad goleadora, lejos de domeñarse con su forzada y prolongada ausencia, regurgita goles con la misma facilidad con que otros cuentan hasta diez.

El máximo goleador de la historia de la Champions vistió, una vez más, el traje de héroe. El de villano, también otra vez, se lo adjudicó el público a Bale, silbado en algunos compases del choque pese a haber asistido en la primera diana de Cristiano Ronaldo, y que volvió a cosechar pitos cuando dejó su puesto en la punta de ataque a Borja Mayoral.

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