Análisis

Más músculo que brillo

Morata, delantero del Chelsea. /Facundo Arrizabalaga (Efe)
Morata, delantero del Chelsea. / Facundo Arrizabalaga (Efe)

Descolgado pronto de la Premier, el equipo de Conte, único capaz de vencer en el Metropolitano, pone todo su empeño en la Champions

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKOMadrid

«Hoy, para nosotros, es imposible pensar en la lucha por el título. Para competir necesitas continuidad y nosotros no la tenemos», confesó Antonio Conte, técnico del Chelsea, tras caer el pasado fin de semana ante el West Ham. Vigente campeón de la Premier pero situado ahora a 14 puntos del Manchester City, el equipo 'blue' ha puesto el foco en la Champions. Junto al Bayern de Múnich, eran los dos posibles rivales a los que los culés no querían. Los londinenses no sufrieron para clasificarse en el grupo D y han sido los únicos capaces de hincarle el diente este curso al Atlético, aunque acabaron segundos tras la Roma.

Del Chelsea, muy físico, bien trabajado tácticamente y repleto de jugadores experimentados, no cabe esperar sorpresas. Es un equipo con mucho músculo, una zaga con tres centrales, un centro del campo que combina la fortaleza de Kanté con la versatilidad y calidad de Cesc y con un enganche como el belga Eden Hazard, que disfruta de un gran momento. Se entiende de maravilla con Álvaro Morata, que voló desde el Real Madrid para comenzar a marcar goles en la Premier, donde suma nueve en 15 encuentros. Ya le hizo una diana a los azulgrana en la final de la Champions de 2015, cuando el equipo de Luis Enrique se impuso a la Juventus en Berlín (3-1).

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Este enfrentamiento se ha convertido en un clásico de Champions. Desde que midieron sus fuerzas en los cuartos de final de la campaña 99-00, se han medido 12 veces en esta competición. En total, nada menos que 15 partidos, si se le añaden los tres de la Copa de Ferias de la lejana campaña 65-66. El equilibrio ex máximo, con cinco victorias para cada club y cinco empates.

Polémicas y grandes emociones a lo largo de la historia reciente. Su último duelo se produjo en las semifinales de la campaña 11-12. El equipo que entonces dirigía Di Matteo se impuso por la mínima en Stamford Bridge y empató en el Camp Nou, donde Messi flló un penalti, antes de coronarse por penaltis ante el Bayern en Múnich. Fue una revancha para los 'blues', eliminados por el Barcelona en las semifinales de la temporada 08-09, cuando aquel gol milagroso de Iniesta preludió el título logrado por el 'dream team' de Guardiola ante el el Manchester United (2-0) de sir Alex Ferguson en la final de Roma.

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