Fútbol

Liga de Campeones

Fase de grupos | Jornada 3

El Sevilla naufraga en Rusia

Denis Glushakov con Pablo Sarabia. /Reuters
Denis Glushakov con Pablo Sarabia. / Reuters

Los andaluces ofrecieron una pésima imagen en Moscú ante un Spartak mucho más rodado y en mejor forma que se acabó imponiendo con claridad

LUIS F. GAGO

Aterrizó el Sevilla en Moscú en el inicio de la semana con una idea clara: tener al menos una mínima oportunidad de dejar casi sentenciado el pase a los octavos de final. Esa era la intención de un equipo que empieza a recibir sus primeras críticas negativas a través del técnico, Eduardo Berizzo, excesivo en su comportamiento férreo en cuanto a las rotaciones que hace. La Liga de Campeones era la oportunidad de oro para acallar voces y dejar un poco de lado un inicio titubeante en la Liga. Pero se encontró enfrente con un Spartak aguerrido y que quiere pelear uno de los puestos que dan derecho al pase de la fase de grupos.

5 SPARTAK

Selikhov, Eshchenko, Tasci, Ozhikia, Kombarov, Fernando, Glushakov, Samedov (Melgarejo, min. 25), Popov (Pasalic, min. 48), Promes y Luis Adriano.

1 SEVILLA

Sergio Rico, Mercado, Kjaer, Lenglet, Escudero, Pizarro, Banega, Krohn-Dehli (Vázquez, min. 70), Sarabia, Nolito (Navas, min. 76) y Ben Yedder (Muriel, min. 82).

ÁRBITRO:
Gianluca Rossi (Italia). Tarjeta amarilla a Jikia, Escudero, Pizarro y Fernando.
GOLES:
1-0, min. 18: Promes; 1-1, min. 29: Kjaer; 2-1, min. 58: Melgarejo; 3-1, min. 67: Glushakov; 4-1, min. 74: Luis Adriano; 5-1, min. 89: Promes
INCIDENCIAS:
Partido correspondiente a la 3ª jornada de la Liga de Campeones, disputado en el Otkrytie Arena de Moscú.

Al final los andaluces fracasaron con estrépito en su periplo ruso. El 5-1 hizo justica al poco juego ofrecido por el Sevilla. La realidad es que en el encuentro hubo más de tensión sobre el césped que de calidad dentro del mismo. Llegó hasta tal punto la brusquedad rusa en algunos tramos del choque, que desde el banquillo sevillista se pidió explicaciones por tal dureza. Solo el colegiado supo contener un poco los ánimos sacando algunas tarjetas amarillas para contentar a todos, aunque los jugadores españoles sufrieron más la severidad en el juego a ras de suelo de los rusos. Durante el partido, los rojiblancos se enteraron en el descanso que el Liverpool, su principal rival por la lucha ya no por la clasificación a la siguiente ronda sino también el liderato, iba ganando por goleador en el campo del Maribor, el más flojo del grupo y que seguramente no llegue a estrenar su casillero. Con estas noticias, en el bando andaluz se intentó durante los segundo 45 minutos poner tierra de por medio para tratar de sentenciar la fase clasificatoria y dejar atrás a la escuadra inglesa. El objetivo fracasó y le salió al revés de lo esperado. El resultado final deja tocado sobre todo al entrenador, Berizzo, más criticado todavía por su falta de trabajo táctico y sin defensores dentro de la directiva.

Sufrió el Sevilla en Moscú lo esperado. Ante un equipo, el Spartak, más rodado como todos los equipos rusos a estas alturas de la campaña, los andaluces vivieron altibajos. En algunos momentos fue superior a su rival, empero en otros se vio desbordado por los hombres de banda del contrario. En la primera parte fue Nolito el único capaz de mover a sus compañeros con precisión, alegría y saber estar. El sanluqueño era el único que conocía realmente lo que significaba la ‘Champions’ que es una competición en la que importa cómo se acaban los partidos y no cómo se empiezan. El tanto de Promes hundió al Sevilla. Es innegable. Un equipo como el de Berizzo que hasta ese momento solo había sido capaz de mover la pelota de banda a banda se vio en la necesidad de llevar la iniciativa y empezar a arriesgarse.

Con Ben Yedder solo en punta, casi ninguna oportunidad tuvo el ariete para enganchar alguna pelota aislada y poner las tablas. El empate llegó de un saque de esquina, de una jugada sin enlazar entre mediocampo y delantera. Al córner botado por Banega, apareció Kjaer. El danés recogió el balón en un barullo dentro del área y dio alegría a un equipo con poco empaque como el Sevilla que se presentó en Moscú. A partir del 1-1, los andaluces quisieron llegar al descanso con la seguridad de las tablas en el marcador. Para ello había que mejorar en la defensa, toda vez que no se podía cometer el fallo del 1-0 donde Promes remató solo a placer el gol ruso. De ahí que Pizarro y Krohn-Dehli se pusieran el mono de trabajo para empezar a ayudar a los centrales.

Para la segunda mitad, el naufragio sevillista se hizo realidad. Cuando mejor estaban los sevillistas llegó la goleada del equipo ruso. El segundo tanto local lo logró Melgarejo, que consiguió marcar con un fuerte disparo, colocado, que Sergio Rico no supo atajar. El 2-1 obligó al Sevilla volver a nadar a contracorriente y dejar huecos. La zaga sevillana, nefasta una vez más, hizo el resto. El tercero y el cuarto dejaron constancia de que este Sevilla sin N’Zonzi ni centrales de garantías en un equipo mediocre, sin gas ni fuerza alguna. Berizzo solo podía ver cómo caían los goles uno detrás de otro, mientras en un horizonte cada más cercano su puesto de trabajo peligra. El 5-1 final fue el broche para una noche aciaga para los rojiblancos.

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