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Liga de Campeones

Liga de Campeones | Fase de grupos

Con el mono de trabajo también gana el Barça

Messi, en una acción del partido. / Pedro Nunes (Reuters)

Venció al Sporting con otro gol en propia puerta, encadena ocho victorias seguidas y se mantiene líder de su grupo

JESÚS BALLESTEROSBARCELONA

Sufrido, trabajado, merecido. Así fue el triunfo del Barcelona en la noche lisboeta. El José Alvalade y el Sporting de Portugal exigieron la versión más pragmática del conjunto de Ernesto Valverde, que sigue, eso sí, comandando su grupo de Champions tras dos triunfos en otros tantos partidos.

No fue noche de goleadas ni de actuaciones estelares. Necesitó el mono de trabajo, su mayor capacidad de sacrificio y hasta un gol en propia puerta para sacar el duelo adelante. En la cuna de Cristiano Ronaldo o Figo, no apareció Messi, que vive un pequeño asueto anotador, pero sí el Barça en su conjunto, firme, sobrio, intratable en labores defensivas.

0 Sporting de Portugal

Rui Patricio, Piccini, Coates, Mathieu, Coentrao (Jonathan Silva, min. 73), William, Battaglia, Nelson, Bruno Fernándes, Acuña (Bruno César, min. 73) y Doumbia (Dost, min. 44).

1 Barcelona

Ter Stegen, Semedo, Piqué, Umtiti, Jordi Alba, Busquets, Rakitic, Sergi Roberto (André Gomes, min. 87), Iniesta (Paulinho, min. 79), Messi y Luis Suárez (Aleix Vidal, min. 89).

Árbitro:
Ovidio Hategan (rumano). Amonestó a Gelson, Coentrao, Doumbia, Acuña, Piccini, Coates, Semedo, Aleix Vidal.
Goles:
0-1. min. 48. Coates (p.p).
Incidencias:
Estadio José Alvalade. 48.575 espectadores.

Sigue imbatido el Barça en la competición continental y ya son ocho las victorias consecutivas que acumula Valverde como técnico azulgrana entre Liga y Champions. Racha que le permite ver al resto de los rivales desde lo más alto en ambas competiciones.

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Teniendo en cuenta el planteamiento del Sporting, iba a ser cuestión de paciencia. Pues más que exigente fue el choque en tierras lusas. El Sporting se ha impuesto ser alternativa a una de las dos plazas del grupo y parece que no va a vender barata la clasificación para los octavos de final. Así, mantuvo un nivel altísimo exigiendo el máximo del conjunto azulgrana.

Los de Valverde buscaron con juego e intensidad la meta de Rui Patricio. Ocasiones tuvo para desequilibrar el electrónico antes, pero el gol se resistía. Especialmente motivados se multiplicaban en tareas defensivas los ex de la Liga, Mathieu y Coentrao. Las líneas casi pegadas del equipo luso era un nuevo reto que superar por los malabaristas de la medular azulgrana.

El equipo de Jorge Jesús no le está peleando el liderato al Oporto en Portugal por pura suerte. Mantiene una presión en la salida del balón que hace daño incluso a un rival con exquisito trato del cuero como el Barcelona. Pero el equipo de Ernesto Valverde también sabe remangarse cuando toca. Ha recuperado esa intensidad cuando quiere robar el esférico al contrario que termina asfixiando a cualquiera.

En sus ansias por evitar que el rival se sintiese cómodo en el juego elaborado, el Sporting se olvidó casi por completo de crear ocasiones. Se estrellaba Doumbia una y otra vez con la zaga culé que apenas dio margen al error. A sus homólogos del Barça les costaba también ver con claridad la meta del Sporting.

Y en esas estaba el partido, trabado, con alguna que otra interrupción, cuando llegó el gol que cambiaría el choque. Por cuarta vez en lo que va de campaña, el Barcelona celebraba un gol que no era marcado por ninguno de sus jugadores. En una saque de falta lateral, Coates acababa batiendo a su compañero Rui Patricio para desesperación de los locales.

Ya sin Doumbia en el césped por lesión, al Sporting se le reducían las opciones de salir a la contra para sorprender al rival. Dost, máximo artillero de los lusos la pasada temporada, apenas entró en contacto con el balón. Repetía el sufrimiento de su antecesor, algo que agradeció sobremanera el Barça. Sirva como ejemplo, que el cuadro lisboeta fue incapaz de tirar entre los tres palos hasta el minuto 71 del encuentro.

Fue casi la única y más clara ocasión para los locales, pero el tiro de Bruno Fernández encontró a un Ter Stegen notable que está acostumbrando a los suyos a mantener al Barça a cero con atajadas de relevancia.

Visto el panorama, Jorge Jesús tocó zafarrancho y buscó con un doble cambio el empate. Mordía el equipo luso, buscaba con más ahínco la portería culé, elaborando todo las ocasiones que había escamoteado al choque hasta estos minutos finales.

Enfrente, un Barcelona al que le seguía costando sacar el balón con fluidez. Alargaban la posesión buscando que al Sporting se le pasara el calentón. Los de arriba no lograban conectar y esto siempre es un hándicap para los de Valverde.

Movió tarde el banquillo el técnico culé, pero la entrada de Paulinho permitió tomar algo de aire, incluso el brasileño pudo marcar el de la tranquilidad en una jugada clarísima que desmontó Rui Patricio. El cancerbero lo sacó todo excepto el balón envenenado de su compañero. Lo suficiente para que el Barça cortara la racha brillante de 11 partidos oficiales sin perder.

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