Liga de Campeones | Jornada 2

Casemiro, el pegamento al que todos se aferran

Casemiro trata de frenar a Gonzalo Castro. /Friedemann Vogel (Efe)
Casemiro trata de frenar a Gonzalo Castro. / Friedemann Vogel (Efe)

Ancelotti se encomendó a él camino de la ‘décima’, Benítez no se atrevió a mantenerle y le costó el cargo por el 0-4 del clásico y Zidane le ha convertido en indiscutible

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

«Si jugamos de esta forma, somos casi imbatibles». Con esta sentencia sacó músculo Carlos Henrique Casemiro tras la victoria por 1-3 del Real Madrid frente al Borussia Dortmund en el Signal Iduna Park, al que regresó tres años después de evidenciar en ese mismo escenario que tenía talla de sobra para vestir la elástica blanca. «Para mí, sin duda, el partido que jugué aquí la primera vez fue especial porque demostré que puedo ser jugador del Real Madrid. Le tengo mucho cariño a este estadio», reconoció el brasileño en zona mixta tras un choque en el que volvió a ser el pegamento que mantuvo equilibrado a un equipo que admitió el ida y vuelta que le planteó el cuadro germano y que, como casi siempre en este tipo de duelos, acabó por tumbar a su adversario.

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1.261 días después de aquella gloriosa noche en la que el ‘stopper’ salvó el pase a semifinales de la Champions con una majestuosa exhibición de sacrificio constreñida en 17 minutos, el ‘14’ volvió a pisar el césped que cambió su carrera convertido en uno de los pocos intocables de Zidane. Sin su concurso, el edificio se resquebraja, como bien han podido comprobar los tres últimos inquilinos del banquillo blanco. El camino a la ‘décima’ seguramente hubiera muerto aquel 8 de abril de 2014 de no haber recurrido Carlo Ancelotti al ex del Sao Paulo para contener el vendaval desatado por Reus, Lewandowski, Grosskreutz, Mkhitaryan y compañía. Se multiplicó en cada uno de los segundos que estuvo sobre el césped tras relevar a Di María, encimando a los hasta entonces desatados centrocampistas de la escuadra bávara y recuperando cuatro balones que resultaron fundamentales para sacar un billete que se había puesto muy caro sin él en el campo.

Jugó aquel año 25 partidos con el Real Madrid -12 de Liga, 6 de Champions y 7 de Copa del Rey-, para un total de 733 minutos. Había sido el héroe en Dortmund pero el club optó por venderle al Oporto guardándose, eso sí, una opción de compra por 7,5 millones. Casemiro, que había llegado a Chamartín el último día del marcado invernal de 2013 para incorporarse al Castilla pese a haber vestido ya la camiseta de la ‘Canarinha’ y que sorprendió al cuerpo técnico de Ancelotti asegurando que si le daban cinco partidos les convencería de que estaba listo para ser titular, se salió en Portugal a las órdenes de Julen Lopetegui y el Real Madrid, por petición expresa de Rafa Benítez, le devolvió a su disciplina.

Sin Casemiro no hay paraíso

Benítez veía en Casemiro un elemento indispensable para su proyecto. Con el madrileño disputó ocho partidos de forma consecutiva, pero se cayó del once que dispuso para recibir al Barça en la 12ª jornada de Liga de la campaña 2015-2016. Optó por un equipo del gusto presidencial, con la BBC arriba y un centro del campo conformado por Modric, Kroos y James. Desprotegido de su pegamento, el Madrid fue masacrado en el clásico. Luis Suárez, con un doblete, más los tantos de Neymar e Iniesta, sentenciaron al técnico, que pagó cara la renuncia a sus principios.

Zidane relevó a Benítez y, como aquel, el galo no tardaría en comprobar los nocivos efectos de dejar en el banco a Casemiro. Ocurrió en la jornada 26, cuando Zizou le apartó del once frente al Atlético para dibujar un mediocampo con Modric, Kroos, Isco y James. El técnico, que había firmado cinco victorias y dos empates en sus siete primeros partidos al frente de la nave blanca, pagó la decisión con su primera derrota. No volvería a ocurrir. Casemiro se convirtió, desde entonces, en intocable. Fue pieza clave en la ‘undécima’ y volvió a serlo en la ‘duodécima’, llegando incluso a marcar en Cardiff el tanto del 1-2.

Su importancia en el Real Madrid sólo se ve superada por la de Cristiano Ronaldo y quizás Modric. Lo dijo el mismo Massimiliano Allegri en vísperas de la final de Cardiff. «Casemiro le ha dado mucho equilibrio», indicó al ser interpelado el preparador de la Juventus por las virtudes de su oponente. Tanto que en vísperas del choque de este martes el mismo Zidane admitía la comparación entre ‘Casemito’, como le llaman en el vestuario, y dos ilustres compañeros del galo en su etapa como futbolista, Deschamps y Makelele. «No sorprende a nadie su rendimiento porque cada día está mejor y quiere hacer siempre lo mejor en el campo», manifestó antes de que el ‘14’ regresase al terreno en el que «empezó todo» para él, un Signal Iduna Park que tuvo que rendirse a la voracidad de Cristiano Ronaldo y del resucitado Bale, pero también el oficio de quien volvió a sostener a su equipo en el medio.

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