Violencia machista

El estremecedor relato de la ex de un jugador sacude el fútbol francés

Portada de 'L'Equipe'. /
Portada de 'L'Equipe'.

«Buscaba siempre una excusa para pegarme. Y no eran pequeñas tortas, sino puñetazos en la tripa, la cara, por todas partes», denuncia la expareja de un futbolista de élite

EFEPARÍS

El fútbol francés se levantó este lunes con el estremecedor relato de la exnovia de un jugador profesional, al que la mujer acusa en el diario 'L'Équipe' de haber sido maltratada durante el tiempo en el que duró su relación.

En su testimonio, anónimo por temor a represalias, denuncia que ni los sucesivos entrenadores ni los compañeros sospecharon del comportamiento del jugador porque en público era tímido y no mostraba una actitud violenta.

Miriam, el pseudónimo elegido por la mujer, le conoció cuando el futbolista volvió a África a jugar con su selección nacional. Después de que él le gestionara los papeles, se la llevó a vivir a Francia hace cuatro años. En ese momento, según su relato, se dio cuenta de que no era muy estable: «Conmigo era muy celoso y podía cambiar de personalidad en cualquier momento. (...) Buscaba siempre una excusa para pegarme. Y no eran pequeñas tortas, sino puñetazos en la tripa, la cara, por todas partes...».

«Podría haber muerto»

En la entrevista al diario -que dice haber comprobado todos los datos que se podían verificar- hace notar que el jugador «cambió mucho» por culpa del dinero y se volvió «arrogante». «Cuando me veía llorar después de haberme golpeado se me acercaba, me pedía perdón y después me obligaba a hacer el amor», sostiene la joven, que añade que cuando ella trataba de impedir sus avances, eso lo excitaba todavía más.

La mujer, que no descarta acudir algún día a los tribunales, destaca que nunca le denunció porque estaba muy enamorada y quería protegerle a él y a su trayectoria profesional. «Confiaba en que iba a cambiar, que nos casaríamos, que tendríamos un hijo», recalca. Pero cuando se quedó embarazada, en noviembre de 2015, la situación no mejoró. El jugador, del que no se precisan datos que permitan identificarle, pretendió entonces que el niño no era suyo, la echó de casa cuando estaba embarazada de ocho meses y se negó a hacerse la prueba de paternidad.

La exnovia, que dice ser consciente ahora de que «podría haber muerto», afirma que su único deseo es volver a África a casa de sus padres y recomponer su vida lejos del futbolista, al que acusa también de pegar a otras de sus parejas.

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